Roberta Marrero

Punk antes de feminista
Fotografía: Roberta Marrero
influyo_ © Roberta Marrero

Roberta Marrero (Las Palmas de Gran Canaria, 1972) es una artista trans afincada en Madrid. Ha explorado diversos campos de expresión en una trayectoria en la que el collage y la ilustración son el elemento estrella. Marrero es carismática y combativa, un talento necesario que nos empuja a replantearnos a nosotros mismos —nuestra identidad, nuestra relación con los demás— en estos tiempos confusos y convulsos.

¿Alguna obra, del tipo que sea, que te haya acompañado especialmente durante el confinamiento?
Mi gran descubrimiento ha sido un libro muy bueno de Regina Fiz Santos que se llama Regina y Celeste. Una correspondencia. Recoge las conversaciones por email entre una mujer trans que está empezando a hacer el tránsito y una artista que tiene un alter ego travesti. Es el mejor libro que me he leído en muchísimo tiempo.

Señal para baños del proyecto Free Wee Projet © Roberta Marrero

El coronavirus ha dado pie a exposiciones virtuales en el Reina Sofía. Tú participas en una de ellas, Con tres heridas yo, que está comisariada por Inés Plasencia.
Todos los que participan son fotógrafos excepto yo. A mí me pidieron cinco autorretratos para hablar del confinamiento en soledad, porque de todos los convocados yo era la única que había pasado el confinamiento sola. Nunca había hecho fotografía, pero me atreví a hacerlo. Me dio un poco de vértigo porque no soy nada de salir en las redes haciéndome selfis. Como además soy muy de ídolos, pensé mucho en Nan Goldin, en Diane Arbus. Me dije, ¿por qué no hacerlo también un poco como homenaje a estas fotógrafas que me gustan tanto? En las imágenes Incluí elementos como son los libros o la cama, que me han acompañado mucho durante estos días.

¿Te apetece seguir explorando la fotografía?
A nivel creativo tenía un parón que se acrecentó con el confinamiento. Creo que me costó tanto hacer estas fotos porque se trataba de hacer algo cuando el cuerpo me pedía hacer absolutamente nada. Y este parón me tiene sin saber hacia dónde tirar. Quizá me dedique más a la fotografía. Los autorretratos me gustan. Creo que jugar con tu propia imagen es muy poderoso.

La incredulidad de Santo Tomás © Roberta Marrero

«No creo que Instagram sea ya un sitio para los artistas. Si subo una foto en la que salgo yo, tengo 600 likes, y cuando subo una obra, tengo 200»

¿Estás buscando nuevos objetivos artísticos?
Cuando expuse en el MAC VAL de París, en una exposición colectiva, y vi una pared entera con mi trabajo, pensé «así sí», porque estoy harta de hacer obra para subirla a Instagram. No creo que IG sea ya un sitio para los artistas. Si subo una foto en la que salgo yo, tengo 600 likes, y cuando subo una obra, tengo 200. Las redes eran la casa del arte y ahora son la casa del ego. A veces cuando estás un tiempo sin exponer y sólo puedes subir tu obra a las redes te sientes un poco como predicando en un desierto. Y eso te merma.

¿En qué trabajas actualmente?
Tengo que escribir un texto para (H)amor, una colección de libros de temática feminista y queer. Yo colaboro en un volumen centrado en el amor y el deseo en lo trans. También tenía un proyecto muy chulo, que era cubrir edificios con banderolas impresas con obras mías en Gran Canaria, pero se cayó por el confinamiento, aunque se supone que se hará más adelante.

¿Cuánta visibilidad le sigue faltando en este país al colectivo trans?
Creo que aún falta mucho. De las siglas LGTB la T es la que sigue más invisible. Y en España, a nivel cultural estamos muy atrás respecto a países como Estados Unidos, donde socialmente no están tan bien, pero crean series como Pose, que son muy reivindicativas. Y ahora, con esta nueva moda que hay dentro del feminismo, de desacreditar a las personas trans, a las mujeres especialmente, hay un nivel de transfobia bastante alto, que viene de sectores que te sorprenden, porque no somos sus enemigas. Yo intento no prestarles atención porque antes de ser feminista fui punk. Vengo del feminismo de Virginie Despentes y de Lydia Lunch. Mi identidad no me la va tirar abajo nadie.

Picasso Sucks © Roberta Marrero

«Hay una nueva moda dentro del feminismo de desacreditar a las personas trans. Yo intento no prestarles atención porque antes de ser feminista fui punk»

En 2015 sacaste un libro, Dictadores, cuya temática hoy está más que vigente.
Es muy preocupante, porque más allá del chiste del señor dándole con el palo de golf a una señal de tráfico, un discurso tan en contra de las libertades como lo es el de la ultraderecha no tiene cabida en ninguna democracia. No se puede usar la libertad de expresión para generar odio. Eso no es libertad de expresión, eso es un discurso de odio.

En We can be heroes. Una celebración de la cultura LGTBQ+ reivindicabas la importancia de los referentes. ¿Cómo de importante es tener referentes cuando eres una mujer trans?
Yo no puedo responder por todas las mujeres trans, puedo responder por mí. Y para mí lo era porque en la adolescencia, cuando empecé a descubrir el mundo más allá de mis padres y el colegio, me di cuenta de que no estaba sola, había más gente como yo: artistas, escritores, incluso personajes de ficción. Me ayudaron mucho a construirme mi identidad porque me enseñaron que otra realidad era posible más allá de la vida suburbana que yo llevaba en mi pueblo, con mis padres. 

¿Has tenido tú la sensación de poder ser un referente para alguien?
Lo soy porque me lo dicen, lo que pasa es que nunca me lo termino de creer. De hecho siempre tengo más el síndrome de la impostora que el de referente. Casi nunca doy mi opinión en redes ni hago directos en IG para explicar lo que pienso sobre una situación o una serie que he visto. Nunca me tengo tan en cuenta a mí misma como para pensar que he de compartir con el resto del mundo lo que se me cruza por la cabeza.

Si tuvieses que elegir una obra tuya con la cual te identifiques plenamente, ¿cuál sería?
Un collage autorretrato que hice hace tiempo, uno en el que tomo como referencia a Candy Darling en su lecho de muerte y a Frida Kahlo postrada en la cama. 

¿Si te pido que te definas qué palabra elegirías?
Supongo que artista, palabra que en España siempre se asocia al folclore. Soy alguien que tiene inquietudes creativas, que hace collages o graba discos, y que, si le piden que investigue con la fotografía, lo hace sin ningún miedo.

Cuando se es artista, ¿hay que tener compromiso político?
Yo creo que hay que tener compromiso político siempre. Sobre todo porque el mundo ha cambiado mucho y hay posturas muy polarizadas porque hay personas que están a favor de los derechos humanos y personas que están en contra. Como dijo Desmond Tutu: ser neutral en situaciones de injusticia es elegir el lado del opresor.

Autorretrato © Roberta Marrero

¿Un deseo para el futuro?
La cabeza ya la tengo en mi sitio, mi trabajo y mi terapia me cuesta. Así que pediría estabilidad laboral. Eso me gustaría muchísimo, aunque suene muy materialista.

> Roberta Marrero > ‘Con tres heridas yo’ > Museo Reina Sofía

0%