Alfredo Muñoz

Objetivo Marte
Dibujo: Ignacio Lobera
influyo_ © Alfredo Muñoz - Abiboo Studio

Fundó su estudio de arquitectura Abiboo en 2010, después de haber trabajado, entre otros, con el Premio Pritzker Toyo Ito, en Japón, y con Skidmore, Owings & Merrill, en Estados Unidos, donde dirigió proyectos a gran escala en Oriente Medio e India. Desde entonces, Alfredo Muñoz (Burgos, 1979) no ha parado de «divertirse trabajando» dando forma y diseñando viviendas, hoteles y edificios públicos en los cinco continentes. Todos estos logros han hecho que prestigiosos organismos, como el Chicago Athenaeum Museum, le hayan seleccionado entre los 40 arquitectos europeos más relevantes menores de 40 años, y que, en 2019, el laboratorio de ideas Friends of Europe lo escogiera como uno de los Jóvenes Líderes Europeos. Porque Alfredo Muñoz sí influye, y mucho.

Dibujo: Ignacio Lobera

Hablamos con él desde Miami, donde está pasando la cuarentena y recuperándose del Covid-19, que le ha tocado en primera persona. Está emocionado con uno de los proyectos en los que trabaja para llevar a cabo… en Marte.

Ahora quieres llegar a Marte. ¿No era suficiente trabajar en Estados Unidos, Europa e India?
(Risas) Es un concurso con un equipo multidisciplinar y gente muy vinculada a la NASA y a la Agencia Espacial Europea. Se trata de una implantación humana para Marte con todos los requerimientos que podría tener desde un punto de vista social, económico, logístico, científico, arquitectónico y urbanístico. Hasta la fecha, ha habido soluciones de algunos compañeros que arquitectónicamente son muy interesantes, tanto en la Luna como en Marte, pero cuando entras en los condicionantes de estos ambientes, empiezan a flojear. Esta es una propuesta sostenible, ya que no llevaríamos nada de la Tierra, sino que serían elementos y materiales que podríamos encontrar en el propio Marte. En 40 años, podríamos tener implantación en ese planeta. La verdad es que muchas de las cosas que estamos aprendiendo e investigando para este proyecto se pueden adaptar a nuestras viviendas con el tema de la pandemia.

Alfredo Muñoz o cómo poner una pica en Marte © Abiboo Studio

Parece ciencia-ficción…
Hablamos de la transición de espacios entre los exteriores de Marte, donde no hay aire, ni atmósfera y sí radiación, y los espacios interiores. Esas zonas de compresión en Marte son ideas que no son tan diferentes en la Tierra con el tema del coronavirus. Tenemos un ambiente externo hostil, desconocido, y trabajamos en cómo podemos generar dentro de las viviendas zonas de descompresión.

«De hecho, estamos desarrollando un proyecto en Miami en el que planteamos una gran zona de descompresión en la que poder quitarse la cazadora, la máscarilla y lavarse las manos; una zona estéril de transición entre el exterior y el espacio íntimo de la vivienda»

¿Cómo crees que la situación actual afectará a la arquitectura?
Prevemos que van a ser años de agarrarse a las curvas porque la arquitectura lo va a notar, obviamente. Cuando yo monté el estudio en 2010, España y Estados Unidos estaban muy tocados, por eso abrimos oficina en India, donde hemos hecho muchísimos proyectos. Era un país emergente que, en comparación con Europa y Estados Unidos, estaba yendo muy bien, junto con China, Sudáfrica, Brasil… pero la que está cayendo ahora y la que va a seguir es a nivel mundial. Estábamos con un proyecto muy interesante en India que se ha parado, no sabemos si va a seguir o no, y tenemos otros proyectos están en stand by.

Va a ser una época de sufrimiento, creo que por lo menos de un par de años. Aunque terminen encontrando la vacuna, aún así va a haber mucho miedo. También hay que ver qué es lo que pasará a nivel político en todos los países. Dependerá de lo que pase aquí, en Estados Unidos, con la deslocalización y de lo que ocurra en noviembre con las elecciones. Hay muchas variables que van a afectar.

Encerrado en casa, ¿cómo puedes seguir trabajando con tantos proyectos repartidos por medio mundo?
Desde siempre, debido a los viajes, me he acostumbrado a trabajar de forma remota. Hace algún tiempo, empecé a integrar a miembros del equipo en países donde nos interesaba tener algún tipo de presencia. Ahora tenemos gente en Argentina, Venezuela e Indonesia a la que ni siquiera conocemos aún en persona, pero el tema del trabajo en remoto es ya nuestro día a día.

«El trabajo, cada vez más, va a convertirse en una operación de satélites donde no tienes una oficina central real, sino satélites físicos y un soporte remoto que apoya a esos satélites, lo que implica menor requerimiento de espacio, mayor flexibilidad»

Alfredo Muñoz funda Abiboo Studio en 2010 © Abiboo Studio

Entonces, ¿el teletrabajo ha llegado para quedarse?
En España, ha habido una resistencia brutal al teletrabajo, algo que no pasa tanto en Estados Unidos. En ese sentido, España es como Japón, donde recuerdo que tenías que estar hasta las dos de la madrugada en la oficina y daba lo mismo que estuvieras trabajando o no. Por el contrario, en Estados Unidos se trabaja en función de los resultados. Esta pandemia va a ser una buena oportunidad para que las empresas comprueben que cuando se confía en los equipos, los objetivos están bien definidos y existe una organización previa y flexible la gente está mucho más contenta. 

¿Será el adiós a la oficina?
Evidentemente, habrá un impacto en el mercado de las oficinas que tendrá consecuencias en el mercado inmobiliario muy fuertes. Va a haber una posibilidad de transformación de espacios de oficinas en espacios residenciales, lo que va a ofrecer posibilidades desde el punto de vista de investigación arquitectónica. Me viene a la cabeza de lo que pasó en el Downtown de Manhattan tras el 11-S, que muchas oficinas se transformaron en zonas muy interesantes para vivir. 

¿Ocurrirá lo mismo con las tiendas? 
Sí, lo mismo ocurrirá con el retail. La ventaja que ofrece Europa, y que no se da en otros países, es que en la calle hay actividad, vida y movimiento de gente. Si tú eliminas la vida de la calle, las urbes se convierten en ciudades fantasmas. Desde el punto de vista de diseño urbano, podemos revertir ese posible riesgo que nos vamos a encontrar en los próximos 5 o 10 años, que la calle empiece a desaparecer como forma de vida y todo pase al interior, a las viviendas. La ciudad es la que da la vida. Como decía, una de las cosas que diferencia a Europa del resto del mundo es precisamente esa experiencia urbana.

«Como arquitectos, vamos a tener que pensar cómo reinventar la vida de las ciudades, de lo contrario serán lugares muertos, inconexos, con microceldas espectaculares»

Torre Sento N.01 Bangalore, India © Abiboo Studio

¿Cómo serán entonces las ciudades del futuro?
Hoy en día, son las grandes corporaciones las que se han adueñado del espacio urbano. Es algo que ocurre en el centro de todas las ciudades del mundo. Con la situación actual, muchos de estos espacios se van a quedar vacíos y los precios bajarán, lo que va a ser positivo, porque va a generar innovación, una innovación que llegará de la mano del individuo, no desde estas grandes empresas. Va a haber más oportunidades para que las personas puedan sentirse realmente emprendedoras, para que puedan realizarse aportando propuestas diferentes. Va a ser muy enriquecedor. Hasta ahora la homogeneización no ha sido positiva, pero la pandemia va a ofrecer oportunidades de volver a la autenticidad individual, que es donde está la riqueza.

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