Andrea Compton

"Ser fan te soluciona la vida"
Fotografía: Andrea Compton
influyo_ © andrea compton

Sus sueños de juventud eran, básicamente, aventuras audiovisuales a todo color. Se veía ejerciendo de fotógrafa, editando vídeos, escribiendo guiones, doblando películas… pero antes le tocó ser niñera por horas. Hasta que un buen día aparcó a las criaturas ajenas (no, no lo hizo en un parking a 40 grados) y se puso a subir vídeos divertidos a YouTube —insistimos: divertidos—, llenos de emoción y energía, en los que comentaba de forma totalmente subjetiva sus muchos universos paralelos: series, películas, actores, cantantes…

Andrea Compton (Madrid, 1991) es, probablemente, la youtuber más locuaz y ocurrente del ciberespacio patrio y atesora anécdotas maravillosas, como haber doblado a Scarlett Johansson o haber puesto voces del más allá en Cuarto Milenio. Para nosotros, es oír la frase de arranque de cualquiera de sus vídeos — «¡Hola amigos!» — y saber que algo bueno, o muy bueno, va a pasar. La Fuerza está con ella.

¿Cómo descubriste YouTube? 
Gracias a mi mejor amigo, Gonzalo Caps, que es superfriki de todo lo nuevo y siempre se entera de todo. Estábamos en el instituto, tendríamos 14 años, y decidimos hacer una serie online de temática lésbica para subirla a YouTube. La grabábamos con nuestras compañeras de clase (risas) y empezamos a subir aquello y, oye, que cada capítulo lo veían dos mil personas, lo cual era una locura porque en ese momento YouTube no lo conocía casi nadie, la home parecía del año uno.

¿Imaginaste en ese momento que algún día llegarías a tener un canal con más de 600.000 seguidores?
¡Jamás! En la serie me encargaba más de dirigir y de editar que de salir, aunque aparecía un poco por aparecer. Mi idea era estar detrás, yo amaba las series y todo lo relacionado con lo audiovisual pero no quería figurar. Yo era supertímida y nunca imaginé que acabaría dando la cara.

Por tu apellido, imagino que desciendes de los Compton de Luisiana (EE UU) de toda la vida.
El Compton viene de Bill Compton de True Blood, serie de la que soy superfan. Estábamos en 2008 y yo tenía la app de Tuenti y, claro, había que buscarse un nombre chulo.

«También barajé el de Andrea Swan, por Bella Swan, de ‘Crepúsculo’, pero menos mal que lo descarté. ¿Te imaginas? ¡Qué cursi!»

¿Qué le decimos a la gente que no entiende lo que es ser fan, un fan de verdad?
Pues da como pena, ¿no? Es como esas personas que no tienen pueblo y se pierden algo importantísimo de la vida. Ser fan cura muchísimas cosas, ayuda un montón. Te une a la gente, te llena de emociones, te enseña, te hace reír y llorar a la vez…

«Me da penita la gente que no es fan de nada. Ser fan te soluciona la vida»

¿Quién sigue a Andrea Compton?
Son como miniyos, personas con una forma de sentir fan total, gente con mucho sentido del humor a la que le apetece reírse, y con un componente nostálgico hacia lo audiovisual. Soy como la amiga con la que hablas del final de Física o química o de El ascenso de Skywalker y nunca te falla.

¿En qué momento te dices: «Oye, pues esto de YouTube igual me sirve para vivir»?
Realmente, de monetizar YouTube no vivo. En 2016 me di cuenta de que podía dejar los trabajos que tenía para dedicarme a esto. Estaba estudiando Sonido y a la vez era fotógrafa —haciendo books— y niñera. Ese año hubo un boom de marcas queriendo posicionarse online a través de instagramers y youtubers y yo justo estaba ahí. Me pilló una ola muy buena, en 2016 tuve muchísimo trabajo. Dejé los otros dos trabajos y empecé a dedicarme más en serio a esto.

Has pasado seis años desde que debutaste aquel, para nosotros, mítico agosto de 2014 y hoy atesoras más de 70,5 millones de reproducciones. ¿Cómo se te queda el cuerpo?
Esa cifra me parece una locura. Y yo me pregunto: ¿será mi gato dándole like todo el rato? (Risas). Lo complicado es mantenerse, que la gente te siga viendo, que no te pases de moda. Como fan uno tiene picos, no está uno todo el rato adorando a Ewan McGregor. Hay que saber moverse de un pico a otro, hay que probar teclas todo el rato, aunque yo jamás elijo contenidos que no me apetezcan. Estoy muy contenta, la verdad.

«Es un número muy bestia que me proporciona mucha felicidad porque yo amo lo que hago y, oye, pues puedo compararme con las reproducciones de un vídeo de Coldplay, que es uno de mis grupos favoritos» (Risas)

¿Te han intentado comprar el negocio? 
Pues no, porque para comprarme el negocio tendrían antes que comprarme a mí y llevarme dentro de una caja. Sí me han propuesto externalizar secciones del canal. En Yu, no te pierdas nada, de Europa FM, por ejemplo, hablo de series, aunque lo hago de una forma mucho más resumida. Creo que si vendes tu producto, aunque vayas incluida en el lote, siempre va a surgir algún tipo de censura o injerencia.

¿Hay piques entre las megaestrellas del youtubismo patrio?
Si hablamos de contenidos, diría que no. Personalmente, no estoy pendiente de los números de los demás, no es mi carácter. A mí me parece fenomenal que los demás hagan millones, no me pico, lo único que me importa es hacer lo mío muy bien. Otra cosa son los piques personales, como todo en la vida: hay gente con la que no te llevas o gente con la que no te llevabas al principio, pero pasan los años y, de una forma u otra, acaban siendo parte de ti.

Por cierto, ¿tienes asegurada tu preciosa voz?
¿¡Debería hacerlo!? No sé, ¿en plan Julia Roberts, con su sonrisa, o J Lo, con su trasero? Ay, no sé. He trabajado mucho mi dicción porque yo de pequeña no pronunciaba bien la erre, ¡imagínate! Debería cuidarla mucho más, la verdad, porque hay vídeos en los que estoy en plan intensa/efusiva mucho tiempo y eso pasa factura. Depende del vídeo, pero igual para montar veinte minutos me tiro dos horas y media hablando como una loca. Hay vídeos que me dejan agotadísima. Y también me agota mucho escucharme luego durante el proceso de edición.

¿Nunca has probado en el mundo del doblaje profesional?
Sí, estudié dos años en la escuela de Luisa Ezquerra, que es una actriz de doblaje maravillosa, y llegué a ser la voz de Scarlett Johansson en la película de animación ¡Canta! Fue lo más. Fantasía total. Pero ahí lo dejé. Por otra parte, mi padre, que es ingeniero de sonido y trabaja haciendo la postproducción de Cuarto Milenio, a veces me pide que le ayude poniendo voces.

«Me han tocado varias recreaciones con niñas de la curva u otras desaparecidas que volvían a casa para torturar a sus padres desquiciados: ‘Mamá, mamá. ¿Me oyes?’. Es muy, muy divertido»

¿Qué debe tener un contenido para que lo elijas?
Hay una parte, lógicamente, en la que escuchas a tus seguidores a través de las estadísticas. También tienes que fijarte en otras redes sociales y ver qué mueve a la gente. Entre todo eso busco lo que encaja conmigo, pero realmente paso de hacer algo porque esté simplemente de moda. Si no me identifico, no me divierto.

¿Eres capaz de darlo todo al grabar un vídeo aunque tengas un día horrible?
Totalmente. Hay muchos youtubers que cuentan que si sienten mal no pueden grabar. Yo si tengo un mal día me pongo a grabar y eso es lo que me salva. Me obligo a proyectarme en positivo.

En tu habitación/set de rodaje ya no cabe ni un muñequito, ni póster, ni objeto de merchandising más. ¿Es Andrea Compton una gastiza compulsiva?
(Risas). Me encantaría decirte que no, que todo es de 2013, pero no. Tengo un problema gravísimo con mis compras. Desde que tengo cero años necesito que mi habitación me represente. Necesito mi merchandising. Ahora, con Wallapop, donde te encuentras cosas de los años dos mil a dos euros —yo que sé, una camiseta de OT 1 o un póster de Lizzie McGuire—, tengo que frenarme más que nunca. No me cabe nada en el estudio y no me cabe nada en la casa. Sí, confieso: gastiza compulsiva.

Si comparamos tu primer vídeo con el último: ¿en qué has mejorado abismalmente? «El estilo a la hora de editar sigue siendo muy similar, pero antes no sabía cómo empezar o acabar los vídeos, no sabía administrar la energía o dónde había que recalcar algo o dónde ser más ágil. He mejorado bastante a la hora de comunicar, sin duda»

«¿Podré seguir hablando de High School Musical con 35?», preguntas en el aire de Andrea Compton.

Hablemos del libro de estilo de Andrea Compton. Por favor: tres cosas que tiene que haber en tus vídeos y tres cosas que están prohibidas…
Tiene que haber una edición rapidita, buen rollo y buen humor, y mucho frikerío. Y lo que no: salseo (el cotilleo no va nada conmigo), lentitud y bajona (puedo ponerme un poco seria si el tema lo pide, pero bajona no queremos).

¿Qué hacemos con los haters?
Alguno tengo, pero pocos. Unos se meten conmigo, los menos, y otros me odian porque igual hablo de Rebelde Way versus Rebelde y yo me posiciono a favor de la primera y los fans de la otra quieren crucificarme. Pero, vamos, que todo bien. No les hago ni caso, ni a los unos ni a los otros.

Tu realidad como youtuber te ha proporcionado momentos muy especiales: estrenos, viajes, acceso a tus ídolos… ¿Cuál es el momento que más feliz te hizo?
Pues el día en el que conocí a Bono de U2. Yo colaboraba en Los 40 y mis compañeros me lo presentaron. Me firmó en el brazo, no sé ni cómo no me desmayé, y luego me lo tatué. O el día en el que puede entrevistar a Chris Pratt, imagínate ¡yo que de pequeña devoraba Everwood!

¿Te han intentado engañar alguna vez? «Algunas, personal y profesionalmente. Y muy mal, porque siempre caigo con todo el equipo. Me hace muy frágil»

¿Te ha cambiado en algo el confinamiento? 
Creo que no. Pensaba que se me iba a hacer imposible convivir con tres personas sin poder salir de casa, y no. Comparto piso con mi hermana y con Inés —la instagramer @ineshernand—, que es mi mejor amiga. Lo hemos vivido con preocupación, pero también hemos tenido momentazos divertidos.

En agosto cumples 29 añitos (o añazos). ¿Te agobia la idea de pasar de década?
Cumplir 30 me da completamente igual, yo siempre tendré 18. Laboralmente me inquieta un poco más: ¿podré seguir hablando de High School Musical con 35? (Risas). Pienso que sí y si no ya aparecerá otra cosa.

¿Qué tal se lleva Andrea con Andrea Compton? «Genial. La Compton salva muchas veces a la Andrea de andar por casa, a la loca de los gatos»

¿Has estado alguna vez a punto de tirar la toalla?
No, nunca. He tenido momentos extraños, pero nunca he llegado a ese extremo.

¿Qué quieres construir?
No sé si será malo, pero pienso poco en el futuro. Soy más del día a día. Lo que no quiero es quedarme atrás, quiero enterarme de todo lo nuevo que venga. ¡Ah! sí, me encantaría formar parte del equipo de una serie de éxito como guionista.

De fan a fan (en influyo_ creemos firmemente en el latido fan): ¿qué nota le pones a ‘Episodio IX’, la última de ‘Star Wars’?
Star Wars es unión, fuerza y grandes valores. ¡Un 10 absoluto por todo lo bueno que nos ha regalado durante tantos años!

Comentando Smallville por Andrea Compton

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