César Vicente

Rebelde en disciplina
Fotografía: Álvaro Serrano Sierra
influyo_ álvaro serrano sierra / césar vicente

César Vicente (Sevilla, 1997) ha empezado a lo grande pero aún tiene mucho que demostrar. A sus 22 años, observa y analiza la vida con la avidez del que se sabe en una partida importante. Puede que las inseguridades de la edad le hayan jugado alguna mala pasada —como a todos—, pero en este hombrecito emergente hay aplomo y carisma para rato y, lo mejor de todo, una mente despierta que recicla lo negativo en positivo a velocidad luz. Ha nacido una estrella, una de las grandes. Tiempo al tiempo.

Todas las chicas y chicos Almodóvar recuerdan ‘el momento’ en el que Pedro les dijo: «Estás dentro». ¿Cómo fue tu momento Almodóvar?
¡Increíble! Pedro me llamó personalmente para confirmárme me iba a formar parte de Dolor y gloria. De repente, tenía delante de mí algo tan importante que me llevó un tiempo asumirlo. Los primeros días no fui del consciente de lo que estaba ocurriendo.

Almodóvar comentó que lo que más le fascinó de tu prueba de cámara fue la intensidad y la inocencia de tu mirada. ¿Eres consciente de estas capacidades, sabes usarlas, o es algo nace de forma inconsciente?
Yo creo que, como actor, vas conociendo tus posibilidades a media que trabajas. Aprendes a sacar lo que hay en ti y a potenciarlo para que la calidad de tu interpretación vaya a más. Así es como lo interpreto.

Eres muy joven y tu carrea acaba de comenzar. Hablemos de tus otros dos trabajos. ¿Cuál es tu papel en la serie ‘La otra mirada’?
Interpreto a un chico esquizofrénico que vive en mundos paralelos. No fue fácil meterme en ese papel, tener que moverme en sus dos realidades. Entrar en su cabeza, situarme en sus pensamientos, me ha obligado a crecer como persona y como actor.

¿Y qué tal se te dio entrar en la piel del joven Hernán Cortés en la serie de Amazon?
La aventura de interpretar a Cortes me encantó. Dar vida a un personaje histórico y viajar con él al pasado fue algo espectacular. Ha sido una de esas experiencias intensas que mantienen muy vivo.

¿Cómo y por qué decides ser actor?
Porque es una profesión maravillosa que te adentra en personas y situaciones distintas, porque vives otras vidas y descubres otras dimensiones.

«Creo que la mía es la profesión más fascinante del mundo»

En el instituto interpreté junto a mis compañeros un musical basado en Pink Floyd y ahí fue cuando di cuenta de que, encima de un escenario, me sentía muy autentico, descubrí mi yo más auténtico. Mi padre ya se había dado cuenta de eso.

¿Cómo fue tu relación con Penélope Cruz, tu compañera de escenas en ‘Dolor y gloria’?
Con Penélope aprendí mucho, es una actriz inmensa y para mí ha sido un privilegio trabajar junto a ella. Al principio me impresionaba bastante, ¡su mirada!, hasta que me dije: bueno, los dos somos actores así que a partir de ahora naturalidad.

¿Cuál sería tu otra gran pasión?
Me gusta escribir, la poesía, y componer música.

En los días del estreno de ‘Dolor y gloria’ dijiste que no te conoces a ti mismo y que no crees que llegues a hacerlo nunca. ¿Sigues pensando lo mismo?
Bueno, algo más sí me conozco, pero sigo creyendo que el aprendizaje de lo que somos no termina nunca. La vida y sus acontecimientos siempre pueden sorprendernos.

En general, ¿eres disciplinado o rebelde? «Más bien rebelde, pero en el trabajo tengo mucha disciplina y siempre escucho a los que tienen más experiencia que yo»

Por ahora, eres el protagonista más joven que aparece en influyo_ Nosotros casi ya no nos acordamos, pero ¿cómo es tener 22 años? ¿qué te hace feliz?
Me hacen feliz mi trabajo, prepararme a fondo, y mi pareja. Ella es la que más contribuye a mi felicidad diaria.

¿Qué lección sacas de todo lo que hemos vivido con la pandemia?
Que somos muy vulnerables y no nos damos cuenta hasta que algo gordo ocurre. Tenemos que paladear la vida a cada instante.

¿Qué importancia le das a las redes sociales?
Mucha porque te permiten conocer a gente increíble. A lo que me niego es a ser esclavo de ellas.

César Vicente tiene un objetivo en la vida: llegar a ser un gran actor. Apostamos decididamente a que lo conseguirá © Álvaro Serrano Sierra

Y de repente llegó la fama: ¿qué te gusta de ser famoso y qué no?
Me gusta que gente que no conozco me aprecie por mi trabajo, por lo que hago. Sentirse valorado y querido siempre reconforta. Lo demás solo son envoltorios.

¿Tienes algún sexto sentido?
Creo que sí, a veces intuyo y veo cosas que otros tardan más en descubrir. Soy intuitivo y esa cualidad me viene muy bien cuando hago teatro.

¿Quién es esa persona fundamental en tu vida, la que te da los mejores consejos y te devuelve los pies a la tierra?
Mi padre, mi madre y las personas que me quieren de verdad. Me siento afortunado porque en la profesión también tengo muchos amigos a mi alrededor, personas maravillosas a las que también hago caso.

¿Por qué o por quién hay que partirse la cara? «Por la libertad, sin duda. Hay que pelear porque las personas prosperen con dignidad y en condiciones de igualdad»

¿Qué es Sevilla para ti?
Sevilla es la ciudad maravillosa en la que he vivido mi infancia. Sevilla me tiene atrapado por su duende único.

¿Cómo fue tu infancia?
Muy normal. Colegio. Instituto. Mis inicios en el Teatro Viento Sur, mis amigos de Tomares… Solo tengo recuerdos estupendos.

¿Y Madrid qué significa para ti?
Madrid es una ciudad increíble, llena de libertad y oportunidades. Es mi segunda patria. Ahora soy de Madrid y me siento muy a gusto.

¿Tienes alguna pesadilla recurrente?
No. Suelo soñar cosas muy diferentes, pero nada me quita el sueño. Aunque con esto no estoy diciendo que no me preocupe por la realidad.

¿En qué eres terriblemente frágil?
Soy muy sentimental y sufro mucho cuando se le hace daño a una persona o a un animal. Los animales son especialmente frágiles y tenemos que protegerlos.

¿De qué no le vale la pena hablar? «Del odio, de la envidia, del egoísmo… Todo eso, mejor combatirlo con hechos»

¿De quién o qué es fan César Vicente?
Soy fan de mucha gente: Pink Floyd, Fito, Asier Etxeandia, Alejandro Palomo, Antonio Banderas, Pedro Almodóvar… La lista es larga. Y también admiro a personajes históricos como Gandhi.

¿Sabes perder? ¿Y ganar?
Sí, pero cuando pierdo procuro levantarme más fuerte, no me hundo fácilmente. Ganar siempre viene bien, es lo más llevadero.

¿Qué hiciste con el primer dinero que ganaste?
Comprarme una guitarra y organizar algunas comidas con mis amigos. El resto hay que guardarlo para ir tirando.

«Me gusta disfrutar del dinero, pero como en esta profesión hay poca seguridad mi padre me lo administra y así lo voy estirando»

¿Cómo fue ese momento en el que pensaste, vale, a partir de ahora ya no soy un niño?
Yo creo que, exactamente, cuando empezó el rodaje de Dolor y Gloria. De repente descubrí lo que es el trabajo duro y gratificante. Cuando te ves rodando a las órdenes de Pedro Almodóvar te dices a ti mismo: vale, esto va en serio.

¿Qué meta te has fijado?
Quiero ser un buen actor y, si es posible, un buen escritor también.

¿Volverás a trabajar con Almodóvar? ¿Qué te dice el corazón?
Trabajar con Pedro ha sido un inmenso honor, y lo será de nuevo si él me vuelve a llamar. Me he sentido cómodo y arropado y he aprendido mucho junto a él. Para mí sería un placer y una responsabilidad volver a rodar a sus órdenes. Por supuesto. Pedro es una gran persona.

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