Abraham Boba

Vital, bestia, libre
Fotografía: Jorge Fuembuena

Es el líder de una de las escasas bandas con personalidad —demostrable— más queridas de este país, pero no habla en primera persona del singular. León Benavente es lo principal. Antes de la fundación del grupo, hace tres lustros ya, Abraham Boba —léase David Cobas (Vigo, 1975)—  acumulaba una interesante trayectoria como compositor e intérprete. Sin embargo, el destino quiso unirle a Luis Rodríguez, Eduardo Baos y César Verdú para ofrecerle al mundo algo diferente.

El primer día como banda, en el primer ensayo, ellos mismos se sorprendieron al comprobar el tipo de energía que juntos eran capaces de generar. Desde ese instante no han hecho otra cosa que trabajar y mejorar. Porque en sus discos se esconden algunas de las mejores letras de la oferta ibérica y las cantan, las canta, con nadie más sabe hacerlo: dictando multitud de sabias palabras a toda velocidad y de forma deliciosamente directa. Hablamos con Boba mientras ultiman los detalles de su primera gira tras el Apocalípsis.

¿Ser de Vigo imprime carácter?
(Risas). Hombre, al final, la procedencia de uno, de una manera u otra, siempre acaba influyendo en lo que es. Yo pasé mi infancia y mi adolescencia en Vigo y luego me fui a Madrid. Ahora he vuelto a Vigo para vivir. El carácter gallego está muy estereotipado, pero sí es cierto que hay algunos rasgos de nuestra forma de ser que están ahí. 

¿Y musicalmente hablando?
El momento más interesante de Vigo, el de los ochenta, con Golpes Bajos, Siniestro Total… lo viví, pero de lejos porque todavía era pequeño. Mi hermano mayor era el que traía todo ese tipo de música a casa. Lo que sí recuerdo como muy especial fue un concierto de Radio Futura al que fui con 15 años, probablemente mi primer concierto. En Vigo había mucho movimiento, y aunque no participé de él sí lo intuía.

¿Cómo os encontrasteis Luis Rodríguez (guitarra eléctrica), Eduardo Baos (bajista), César Verdú (batería) y Abraham Boba (voz y teclados, o farfisa, si atendemos a la marca italiana que fabrica los órganos electrónicos favoritos de Boba)? ¿Cómo nace León Benavente?
Coincidencias bonitas de la vida. Nos conocimos todos trabajando para Nacho Vegas. Primero conocí a Luis, que se acababa de incorporar a la banda de Nacho; César era el técnico de sonido y Eduardo era el de monitores. Fueron muchos años de conciertos y de viajes, por eso el día en el que decidimos crear la banda nos conocíamos ya perfectamente, sabíamos cómo respirábamos cada uno y qué podíamos aportar. Hasta ese momento nunca habíamos tocado juntos.

«Fue bonito porque los cuatro coincidimos en un mismo momento vital, ya no éramos unos críos y teníamos las cosas bastante claras. Supongo que, de alguna manera, estaba escrito que nos teníamos que encontrar»

Abraham Boba, pura vitalidad © Jorge Fuembuena

¿En qué momento os dais cuenta de que sois capaces de generar una energía especial, diferente, de que juntos podéis ofrecer algo nuevo?
Las primera maquetas, las primeras canciones, las empezamos a hacer Luis y yo porque los dos vivíamos en Madrid. A la hora de formar el grupo, los primeros en los que pensamos fueron César y Edu.

«La primera vez que quedamos los cuatro para probar las primeras canciones vimos que ahí había algo, había una energía muy bestia»

Recuerdo haberme puesto muy nervioso la primera media hora de aquel ensayo. Teníamos un espacio en Matadero porque nos habían dado una residencia artística. Tuve que parar y salir a fumarme un cigarrillo, me puse muy nervioso.

¿Cuál sería el mensaje de León Benavente: no te creas nada, vive la vida, disfruta el momento?
No exactamente. Hay parte de eso, como cuestionarse la realidad en la que vivimos para hacer pensar, al menos es lo que espero. Lo que mejor define este proyecto es la vitalidad, que no siempre tiene porque ser algo positivo y alegre; la vitalidad también puede tener que ver con la rabia o el desencanto. Lo nuestro es una actitud vital, definitivamente.

Y tú, ¿siempre has tenido alma de rock star, de líder?
(Risas). Yo siempre he tenido ganas de hacer música. Canto desde niño y supongo que en el momento en el que apuestas por la música como forma de vida eliges el rol en el que te sientes más a gusto.

«Lo que tienes que hacer cuando asumes el papel de frontman es comunicar y hacer que las canciones estén muy vivas. Es un trabajo de toda la banda y lo hemos conseguido poco a poco, gira a gira»

En los primeros conciertos, prácticamente, me refugiaba detrás de mis teclados y de ahí no salía. Todo fue mutando, me fui creciendo. (Risas). Pero me atrevo a añadir que la etiqueta rock star caducó hace tiempo.

¿Hasta qué punto te transformas encima del escenario?
Es una sensación muy impresionante que no te da ninguna otra experiencia. Es algo que engancha. Nuestros conciertos tienen esa vitalidad que comentaba, vitalidad que acaba traspasando al público. De alguna manera, en nuestros conciertos siempre se acaba creando una comunión. También hemos tenido actuaciones en las que el público estaba como parado. Nos miramos entre nosotros y nos decimos ¿qué está pasando? Tenemos que hacer algo y, al final, de una forma u otra, siempre conseguimos que la gente se venga arriba.

¿La maldita pandemia ha trastocado mucho los planes de promoción Vamos a volvernos locos (Warner), vuestro último disco?
Sí, sin duda. Somos un grupo al que le gusta planificar bastante porque pensamos que es la mejor fórmula para que las cosas salgan bien. Teníamos una gira por salas que, por suerte, hemos podido cumplirla casi al cien por cien, apenas tuvimos que cancelar dos o tres conciertos. Al final dimos unos sesenta conciertos, afortunadamente. Aún así, se han trastocado muchos planes, como todos los festivales de este verano y varias cosas chulas que aún tenemos en mente. Hemos tenido que repensar toda la estrategia. Hoy por hoy, trabajamos aún con un nivel de incertidumbre bastante grande.

Pese a todo, habéis conseguido poner en pie una Gira Extraordinaria Verano 2020. ¿Contentos?
Mucho. Ha sido, está siendo, complicadísimo, pero la tenemos. El 25 de julio arrancamos en el Camp Nou dentro de Cruïlla XXS, un nuevo ciclo de espectáculos limitados a 400 personas en espacios emblemáticos de Barcelona. Estamos muy contentos, la verdad.

Gira Extraordinaria Verano 2020 de León Benavente © Münster Studio

¿Eres un músico bohemio u hormiguita?
(Risas). A ver, nosotros vivimos de tocar en directo, es nuestra principal fuente de ingresos. Hemos tenido la suerte de poder celebrar los sesenta conciertos que comentaba, y eso nos va a permitir aguantar un tiempo. La pandemia ha subrayado aún más los fallos del sistema y lo desprotegido que está el sector musical, tanto en técnicos como en artistas. No es ni siquiera una vida bohemia, es vivir totalmente al día. Dentro de lo que cabe, nos consideramos un grupo afortunado.

¿Qué ilumina a Abraham Boba cuando escribe letras como esta, de la canción ‘Ayer salí’: «Siguiendo con el reino animal / hablé de una mosca verde esmeralda, vigorizante, afrodisíaca y venenosa / mosca española / hizo estragos en la Corona»?
Las canciones no dejan de ser pretextos para hablar de lo que quieres. Me hace gracia que en torno a esta canción haya habido opiniones de personalidad críticas sosteniendo que a quién le iba a interesar una canción que habla sobre la resaca de un cuarentón. Si te quedas solo con eso te estás perdiendo muchas de las cosas de las que habla el tema. El pasaje al que te refieres es el resultado de las muchas cosas que me gusta ir anotando y que pienso que pueden acabar sirviendo para una canción. Lo de la mosca española lo tenía por ahí guardado, era el recorte de un artículo que me resultó muy curioso.

«Poder encajarlo en la canción fue estupendo porque la vida es eso: ir encajando piezas. Sales de noche, te sientes estupendo y de repente te ves hablando de la mosca española y a todos les fascina la historia. ¿Por qué no?»

¿Crear es combatir?
Hay gente que tiene mucha facilidad para escribir canciones, lo mismo te las escribe en la furgoneta que en la habitración del hotel tras un concierto. Personalmente, yo no funciono así; necesito estar muy alejado de todo para poder concentrarme. Digamos que soy muy lento y necesito tiempo. No hay una fórmula única. Nosotros le damos muchas vueltas a nuestra música y siempre intentamos encontrar nuevos caminos para no repetirnos.

Tu forma de cantar, tu dicción, es fascinante. Eres capaz de concentrar muchísima información e ir soltándola a toda velocidad logrando —¡oh, milagro!— que se te entienda perfectamente. ¿Cómo lo haces?
(Risas). Bueno, sí, podría ser como una especie de seña de identidad de León Benavente. Me gustan los fraseos, es verdad. Puede que esté relacionado con mi afición por el hip hop: decir muchas palabras en muy poco tiempo de una forma clara y muy directa. Nosotros no hacemos hip hop, pero sí es verdad que algo tenemos de ese género, como de otros tantos. Al final, todo contribuye a crear la personalidad de nuestro sonido.

César Verdú, Abraham Boba, Luis Rodríguez y Eduardo Baos son León Benavente, un lujo al alcance de tu mano © León Benavente

¿Qué tal se lleva Abraham Boba con David Cobas?
Se llevan muy bien. (Risas). La pregunta podría ser cómo se lleva David Cobas con David Cobas. (Risas). Me llevo bien conmigo mismo, que conste. El pseudónimo no es por querer crear un personaje, soy yo al cien por cien. Empecé a llamarme Abraham Boba hace quince años o más porque mi nombre de toda la vida me sonaba como raro al usarlo como artista. Hoy no lo haría, no me buscaría un pseudónimo. Soy la misma persona ahora durante esta entrevista, en mi casa o sobre un escenario. Todo es el mismo juego.

Lo de Abraham suena muy bíblico, muy como de predicador. ¿Tienes alguna gran verdad que contarle al mundo?
(Risas). Me gusta lo de predicador, siempre que no tenga connotaciones religiosas me parece bien. Me veo más como un comunicador, la verdad. Y otra cosa, Abraham será un nombre bíblico, pero David no se queda atrás. (Risas). Ahí ando, moviéndome entre las páginas finas de la Biblia. (Risas).

Sigamos en plan bíblicos: ¿qué has tenido que sacrificar para llegar hasta aquí?
Los cuatro hemos tenido que sacrificar cosas. Si te quieres dedicar a la música de verdad, si quieres hacer de esto tu forma de vida, tienes que renunciar a mucho y tomar decisiones, a priori, difíciles.

«En veinte años que llevamos dedicándonos a esto, los cuatro, hemos pasado por todo tipo de desafíos. Hay que arriesgar»

Lo bueno es que los cuatro tenemos un gran sentimiento de identidad como grupo.

¿Cuál de las frases hechas, de las muchas que ha habido durante esta pandemia, te ha hartado sobremanera?
A ver, no creo que sea algo que haya que criticar. En momentos así la gente necesita sentirse arropada, parte de algo. Y, bueno, sí, ha habido muchas frases y no con todas me he sentido identificado. Es como con la canción Resistiré, que me parece muy bien, pero a mí no me ha servido; tuve otras muchas canciones que me ayudaron a pasar estas semanas extrañas, canciones que igual no tenían nada que ver con lo que estábamos vivido. Lo que me ha sorprendido de verdad es todo el odio que ha aflorado al calor de las redes sociales. Eso es lo que me da pena, no las frases hechas más o menos afortunadas que hemos oído.

Además de la banda, ¿qué da sentido a tu vida? «Las personas a las que quiero. Eso es lo más importante»

¿Tienes alguna asignatura pendiente?
Tengo muchos proyectos que me gustaría llevar a cabo en los próximos años. Prefiero ver la vida en postivo y no como un cúmulo de oportunidades perdidas.

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