Fito Conesa

A la mística por el bacalao
Fotografía: Siddharth Gautam Singh

Su tono —medio bromista, medio irónico— trasciende de repente y se hace grave cuando habla de su obra: «La idea era crear una pieza musical que conectase la tierra con el cielo». Así describe Fito Conesa (Cartagena, 1980) ‘Nuestro Camino Permanece’, un proyecto artístico-musical que elaboró en 2018 para la Fundación Joan Miró junto al Coro Joven del Orfeón Catalán (¿recuerdas el imponente conjunto de voces que acompañó a Rosalía en su mítica actuación de los Goya?). Si todavía no has oído hablar de Conesa, te estás perdiendo a uno de los artistas que más y mejor están experimentando con el sonido, la instalación y sus posibilidades poéticas en nuestro país.

La inquietud artística de Fito Conesa arrancó en la infancia, influido por el empuje y aliento de un familiar muy especial. «Todos tenemos una tía o un tío que te marca mucho. Un día, mi tío me vio dibujar y me propuso hacer la portada del libro de fiestas del pueblo», recuerda. ¡Cuántos jóvenes talentos han eclosionado al calor de programas y carteles de fiestas locales! Fito fue uno de ellos. La valoración estética que entonces recibiría de aquellas ingenuas experiencias plásticas sería el germen de un camino que el murciano todavía no ha abandonado: la creación artística. Años después, vendrían los estudios de Bellas Artes en Altea, donde recibió clases de creadores referentes como José Maldonado o Elena Cabello. De Altea dio el salto a Barcelona.

«Mentí a mi padre para estudiar en Barcelona —confiesa—. Aprovechando la ebullición de internet, le dije que quería estudiar allí Diseño Web con la excusa de que tendría muchas salidas laborales… Nunca estudié Diseño Web»

Los escenarios artísticos y musicales alternativos de Barcelona comenzaron a hervir en su cabeza, también los nuevos espacios que ofrecía internet para la música. «Esa época comenzaban a rodar algunas plataformas gratuitas de música. Comencé a interesarme por cosas que iban más allá de la música… La música después de la música, todo lo que se quedaba fuera. Pero además de ese descubrimiento musical, yo provengo de Cartagena, ciudad en la que existe una gran tradición de bandas de música, pasacalles… Todo eso ya estaba en mí y en mi familia».

Aunque Conesa nunca llegó a cursar estudios musicales reglados —lo cual, según él, «es preferible. Si hubiera estudiado música no me atrevería a hacer muchas de las cosas que hago»—, su carrera artística ha estado volcada por completo a la composición de piezas artístico-musicales que interpelan poética y espiritualmente al oyente.

«El formato musical es mucho más directo. La música mueve muy rápido los sentimientos de las personas. En este sentido es mucho más inmediata que la pintura, la escultura o la instalación»

Concha acústica del proyecto artístico-musical Nuestro Camino Permanece (2018) desarrollado por Fito Conesa para la Fundación Joan Miró en colaboración con el Coro Joven del Orfeón Catalán.

No obstante, los proyectos de Fito no terminan de deshacerse de lo objetual. Pensemos en la arquitectura de resonancia que edificó para la Fundación Miró, una gran concha acústica que nos invitaba a acceder y vibrar con la interpretación de las voces del Cor Jove del Orfeó Català, un espacio de sanación o exorcismo, no sabemos bien. «Les dije a los componentes del Orfeó que quería conseguir un tema que conectase lo terrenal con lo celestial, que abriese una puerta a otras formas de sentir. Ellos me entendieron. Si a un músico le dices: interpreta esto con más luz, te entiende y lo hace. Ese es el lenguaje que usé para comunicarme con ellos».

Con cada una de sus obras, Conesa trata de abrir nuevos y desconocidos canales que permitan a sus oyentes experimentar estados psíquicos y emocionales enriquecedores, aproximándose una y otra vez a la trascendencia y la mística.

«Llegué a la mística a través de la ruta del bacalao. La gente que escuchaba esa música quería irse de sí, era peña que no quería acordarse de la vida de mierda que llevaba»

No resulta extraño que uno de sus principales referentes sea el compositor Arvo Pärt, precursor del minimalismo sacro. Actualmente, anda tramando un nuevo proyecto junto al comisario Jesús Alcaide en el que pretenden generar un acoplamiento cercano a lo ascético. «Estoy investigando sobre la capacidad vibratoria de la voz humana, sus ondas, y la posibilidad de que esta se funda con otros instrumentos musicales de la tradición religiosa».

Fito Conesa, heterogéneo y encantador © Siddharth Gautam Singh

La personalidad artística de Fito Conesa es híbrida y única. En él confluyen la formación como artista plástico, el amor a la música, una marcada tendencia a la experimentación, así como una enérgica reivindicación de lo tradicional.

«No creo en la pureza de las cosas. Respeto mucho a quienes se consideran músicos, por eso yo nunca me describo como tal, pero mis resultados son musicales. Para mí lo importante es que las cosas lleguen»

Su valentía en la indagación artístico-musical siempre se ve respalda por unos resultados vibrantes que nos atraviesan y nos hacen vivir experiencias sensoriales únicas, por ello y por muchas otras cosas, Fito Conesa influye.

No te pierdas la playlist que Fito Conesa ha elaborado en exclusiva para influyo_ Una miscelánea musical en la que convergen nombres tan potentes como Oklou o Rocío Márquez, y a través de la cual podrás descubrir el maravilloso carácter heterogéneo de este creador.

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