Enrique del Río

Colecciona, que algo queda
Fotografía: Uxío da Vila

No se dejen engañar por las apariencias: ni los galeristas son unos señores aburridos —rollo gafapasta y traje gris— a los que uno no se puede ni acercar porque, sí o sí, te colocarán un cuadro; ni los coleccionistas de arte deben tener unas cuentas bancarias de seis cifras en adelante. Enrique del Río (Madrid, 1984) sirve de ejemplo perfecto para desmontar ambas leyendas. Porque, con su aspecto de buen chico sonriente —flequillo perfecto, siempre en vaqueros y zapatillas—, pocos pensarían que estamos ante uno de los agentes que más tienen que decir en el arte español actual. Creador y CEO de We Collect —un club que impulsa el coleccionismo con nuevas fórmulas e ideas—, ahora suma a su trayectoria la apertura de Conde de Aranda 20, la galería del momento en la capital.

Enrique del Río estudió Historia del Arte, trabajó como fotógrafo, se inventó uno de los primeros periódicos digitales dedicados a la información artística… y lo hizo todo con pasión, mucho trabajo y, por qué no decirlo, grandes dosis de café americano. Truman Capote escribió que, cuando Dios te da un don, también te concede un látigo con un único objetivo: que te flageles a ti mismo. Con un talento evidente para detectar lo que triunfará en arte, la verdad es que no vemos a Del Río muy predispuesto a sufrir, pero sí a imponerse una autodisciplina capaz de conseguir que cada uno de sus días tenga 25 horas, a inventarse experiencias para incentivar el coleccionismo inteligente y a descubrir a esos artistas emergentes que se convertirán en los picasso, warhol y velázquez del futuro.

Intimidad y humanidad eran las dos sensaciones que Mark Rothko, según él mismo confesó, buscaba transmitir a quienes contemplaran cualquiera de sus cuadros. ¿Es lo que tú experimentas ante de la obra de cada nuevo artista que entra a formar parte de We Collect?
Para nada, todo lo contrario, de hecho. Admiro la obra de Rothko pero entiendo el arte de forma literalmente contraria a él. Rothko lo concebía como drama y tragedia, su obra habla de la muerte, de la fatalidad del destino, de misticismo y religión… Es cierto que, con el paso del tiempo, descontextualiza y en su obra podemos apreciar abstracción y color, pero detrás sigue todo lo que comentamos.

«Yo veo el arte como algo más alegre y positivo. Me fascina la capacidad de un creador para ofrecer algo nuevo. Pasen los siglos que pasen, el arte siempre será como una bola de nieve que no para de crecer y de la que nunca sabrás cómo será su futuro»

Creo que en el siglo XXI el arte debe aportar felicidad y color al mundo. El arte ha pasado de ser un canal para transmitir emociones y realidades a ser, directamente, una herramienta para generarlas y un refugio frente al bombardeo de dramas y noticias que recibimos a diario, cosa que nunca se había dado en la historia porque nunca había existido un mundo tan conectado y globalizado. 

Con 19 años, te inventaste un diario de arte online —hoyesarte.com— que dirigiste durante casi diez años. Eso es precocidad y lo demás, tonterías. 
Siempre me ha gustado emprender. Para mí es casi como una afición o un juego, y este proyecto nació así. Lo que empezó como algo sin importancia, en una época en la que no había redes sociales y apenas se actualizaban las noticias en internet, creció tanto que se convirtió en mi primer proyecto serio. Así empecé mi trayectoria en el ámbito del arte. Todavía estaba en segundo de carrera por lo que, por un lado, aprendí más que en ningún máster y, por otro, cometí todos los errores que se podían cometer. Ahora, con perspectiva, sé que fue una buena experiencia y un gran entrenamiento para montar We Collect; fue una época en la que conocí y aprendí de todos los profesionales del arte que se cruzaban en mi día a día. 

A esa aventura, le siguió We Collect Club, la primera asociación de coleccionistas de arte en España que asesora y forma a quienes desean invertir en obras artísticas. ¿Era preciso satisfacer las necesidades de la nueva generación de apasionados del arte con un lenguaje de hoy? 
We Collect nació como un club de coleccionistas y asesoría porque era necesario asistir a un perfil de comprador y coleccionista emergente, presente en todas las grandes capitales del arte —como Londres, Nueva York o Berlín—, pero que apenas estaba desarrollado en nuestro país. Ahora nuestra galería ha adquirido mucha más importancia por su actividad, pero mantenemos el club como parte importante para desarrollar y proponer actividades para nuestros clientes. Creemos que, además de la actividad clásica de una galería, hay que formar y aportar valor añadido si lo que queremos es que las nuevas generaciones valoren el trabajo de los artistas y el nuestro.

Imaginamos que crear un club para asesorar a quienes tienen dinero para invertir en arte es tu particular forma de ser coleccionismo a coste cero…
(Risas). Un poco sí. De hecho, cuando era estudiante siempre quise ser asesor porque, como no tenía dinero para coleccionar, me parecía que así podía coleccionar para otros, y de esta forma, pensaba, podría satisfacer el gusanillo. Pero luego te das cuenta de que no hacen falta grandes presupuestos para comprar arte. Tenemos muchos clientes con buenas colecciones que tienen presupuestos de mortales, por decirlo de alguna forma. Es más una cuestión de prioridades que de poder adquisitivo. 

«Creo que el arte ha pasado de ser un canal para transmitir emociones y realidades a ser, directamente, una herramienta para generarlas y un refugio ante al bombardeo diario de dramas», Enrique del Río © Uxío da Vila

Cinco años después de su creación, a We Collect le ha aparecido algún que otro imitador. Suponemos que ser el primero, marcar tendencia, tiene su punto, que el ego crece cuando los demás te reconocen como alguien con capacidad para influir
Que te imiten lo veo como algo positivo, significa que estás haciendo un buen trabajo. Nos dedicamos al arte, una realidad en la que los propios artistas se influyen entre sí constantemente. Llevado al ámbito empresarial, que se fijen en ti es algo positivo porque marcas tendencia y te hace más fuerte. Las copias idénticas no me parece que aporten nada a nadie, ni siquiera creo que funcionen a nivel empresarial (salvo que seas chino): la gente no es tonta y sabe distinguir original y copia.

«En el mundo de la empresa el ego no sirve para nada, hay que saber gestionarlo muy bien. De hecho es el talón de Aquiles de muchos profesionales, ejecutivos y emprendedores. El ego, igual que te lo inflan rápido, te lo pinchan»

Yo siempre he emprendido porque no concibo dedicar mi vida a algo que no me guste, ni trabajar en algo que no me apasione. No lo hago por el reconocimiento externo que, obviamente —tampoco finjamos—, cuando se produce te alegra el día.

Siempre tenemos la sensación de que el arte es para ricos, pero Enrique del Río se empeña en decir siempre que no es así. ¿Cómo podemos iniciar una colección si nuestra cuenta corriente no pasa de cinco cifras?
Esa idea de que para comprar buen arte hay que tener dinero es uno de los clichés que intentamos cambiar desde We Collect porque, simplemente, es mentira. Solo tienes que ver la Colección C que acabamos de sacar con algunos de nuestros artistas con obras en torno a 200 euros, que no son series ni tiradas limitadas, sino obras únicas de artistas muy considerados por la crítica y por expertos próximos a grandes colecciones e instituciones. Ahora, si quieres un Picasso, obviamente, cuesta dinero, pero esa es otra cuestión.

«Mucha gente me dice que no compra arte porque es muy caro, pero se gasta miles de euros en viajes, ropa, cenas, coches o lo que sea, y eso lo ven como algo de lo más normal»

Incluso si fumas, te estás gastando, mínimo, 2.000 o 3.000 euros al año, si no el doble, solo en tabaco. Con ese presupuesto anual, en poco tiempo podrías tener una colección bastante considerable. Así que, aviso a navegantes fumadores: si dejáis el tabaco podréis tener una muy buena colección. (Risas).

Para ti el arte es exclusivo, no por el dinero, sino por la pasión y la sensibilidad que se desatan en ti para apreciarlo. ¿Este tipo de reacciones son educables?
Desde siempre, la cultura ha sido una realidad al alcance de minorías y, efectivamente, no tanto por el dinero ­—que también— sino por la educación. Es más fácil dedicar nuestro tiempo al entretenimiento vacío que ir de galerías o a la ópera: requiere una sensibilidad que se adquiere con la educación y con el tiempo. De primeras, a nadie le gusta un buen vino con 16 años si su paladar no lleva tiempo adaptándose a los sabores más complejos, practicando; cuando llevas años haciéndolo eres capaz de valorarlo en su justa medida, te gusta y te hace feliz. Con el arte pasa igual. Yo entiendo que no es fácil ir a una exposición o una feria y ponerte delante de un espejo en el que, al mirarte, te das cuenta de que no entiendes nada de lo que te están contando.

¿En España tenemos un cierto complejo de inferioridad en lo que a arte se refiere?
Siempre oigo que el arte español no pinta nada fuera de España, pero curiosamente eso solo me lo dicen en España, y por más que lo pienso no entiendo por qué se dice. El mundo está plagado de artistas españoles exponiendo en las mejores galerías y museos; eso sin contar con la Historia del Arte, donde nuestro país se sale, pero nos empeñamos en decir que no. Personalmente, te podría hablar de quince artistas españoles que están triunfando fuera, pero me costaría mencionarte quince médicos, empresarios, abogados, diseñadores o modelos… y lo mismo en el ámbito de la gastronomía y el deporte, donde somos un referente mundial. Me costaría mencionar quince chefs o quince deportistas españoles que estén triunfando fuera. España ocupa el lugar en el mundo que corresponde a un país de más de 47 millones de habitantes, con nuestros pros y nuestros contras. Simplemente: no somos ni China, ni India, ni Rusia, ni EE UU.

«No hay que hacerse de más, pero tampoco de menos. Ni somos tan buenos como nos vemos en España ni tan malos como creemos que nos ven desde fuera»

Iniciarte en comprar arte no consiste en entrar en una galería y llevarte algo a casa. Hay mucho —como Helga de Alvear definía— de «ver, conocer, amar». We Collect lo consigue mediante cursos, presentaciones y eventos. ¿Habéis desarrollado un nuevo sistema de iniciación?
Helga lo sabe muy bien, más que como galerista como coleccionista. Todos los coleccionistas saben que las claves para formar una buena colección pasan por ver mucho arte, estar bien formado y estar bien asesorado. Desde esas bases, nosotros intentamos ofrecer experiencias especiales a nuestros clientes: desde cursos de coleccionismo, inversión, arte actual… hasta visitas a estudios de artistas, colecciones privadas o eventos exclusivos. Pero dicho esto, conviene quitarle hierro al asunto, porque el arte se puede comprar como cualquier otro producto,

«No hay que darle explicaciones a nadie, ni matricularse en ningún máster, ni cumplir los requisitos de ningún entendido. Si te gusta lo que ves y lo quieres: cómpralo, como cualquier cosa en la vida»

Comprar arte ¿se vuelve adictivo cuando has dado el salto como coleccionista?
Totalmente. Está dentro del ADN de cada uno. El coleccionismo es algo que se lleva haciendo, de una u otra forma, desde que el hombre es hombre. En algunas civilizaciones antiguas era habitual enterrar a los muertos con los enseres y amuletos que habían ido atesorando a lo largo de su vida. El coleccionismo es una actividad que genera una adicción positiva que aporta valor a la sociedad, a la cultura y al arte, y ayuda a que los creadores y artistas puedan seguir haciendo su trabajo. Ojalá todas las adicciones fueran así, ¿no?

¿Quiénes son tus coleccionistas favoritos? 
Aquellos que compran lo que les gusta y aciertan, que no se dejan llevar por nombres en boga o lo que compran los demás. Me gusta quien se siente liberado dentro del mundo del arte y hace lo que le apetece para disfrutar, sin necesidad de rendir cuentas a nadie. Es muy fácil ser coleccionista a golpe de talonario comprando en Sotheby’s o copiando colecciones de catálogo de revista: solo tienes que tener el dinero.

«Lo difícil es ir a Lavapiés, Carabanchel o Malasaña sin esperar nada y saber valorar a un artista desde cero y, a la vez, saber comprar también arte establecido en galerías o casas de subastas consagradas. Las colecciones que se han creado así son las que más me atraen»

Por cierto, ¿ cómo es tu colección personal?
Mi colección constará de unas sesenta obras, la mayoría de artistas españoles de mi generación que han formado parte de mi vida de una u otra forma, sea porque me ha gustado siempre su obra o sea porque he tenido al oportunidad de trabajar con ellos. Me encanta, por un lado, el color y el gran formato (aunque lamentablemente no tengo espacio para colgarlo todo); y, por otro, la fotografía porque ha sido una de mis grandes pasiones desde pequeño, incluso trabajé de fotógrafo profesional. Esto se complementa con algunas piezas, normalmente pequeñas, de artistas españoles más consagrados a los que siempre he admirado, más bien detallitos porque muchos de ellos se me escapan de presupuesto.

Es decir, en mi colección se mezclan artistas jóvenes y consagrados como Beatriz Dubois, Ángela de la Cruz, Iván Forcadell, Carmen Calvo, Rafa Macarrón, Clara Cebrián, David Rodríguez Caballero, Carla Cascales, Nuria Mora, Uxío da Vila, Coco Dávez, Boa Mistura, Claret Castell, Sergio Femar, Alan Sastre, Sue975, Mireia Ruiz… 

Enrique del Río, creador y CEO de We Collect y de Conde de Aranda 20, la nueva galería it Madrid © Uxío da Vila

Coleccionas mucho arte emergente, pero si pudieras comprar arte de grandes maestros o de carreras consolidadas, ¿por quién te decantarías?
Es difícil elegir si hubiera barra libre, pero hay nombres que cuando los veo por ahí siempre me emocionan, como Imi Knoebel, David Hockney, Dan-Flavin, Damien Hirst, Ángela de la Cruz, Ron Gorchov, Olafur Eliasson, Secundino Hernández, Stanley Whitney, Anish Kapoor, Alex Katz, Julian Opoe, Jenny Saville… seguro que me dejo muchos por el camino, pero estos seguro que sí. 

Y con todo el arte que pasa por tus ojos, sé sincero: ¿aún hay gente capaz de sorprenderte?
Sí, es justo lo que más me gusta del arte. Que, a pesar de llevar cuatro mil años de historia, el ser humano sigue creando cosas y siempre se reinventa, nunca sabes por dónde va a salir la siguiente propuesta. La historia del arte te demuestra que la creatividad siempre suma y siempre aparecen nuevas corrientes. Incluso ahora que parece que ya está todo visto, con un mundo globalizado, vas a una exposición y ¡tachán! esto no lo has visto nunca. Por otro lado, también está el factor «hazlo mejor»: no solo es ser novedoso y diferente al resto, también puedes hacer lo mismo —pintura figurativa o retrato, por ejemplo— y ser mejor que todos los anteriores.

Para qué vamos a engañarnos, hay mucho artista sobrevalorado…
Claro, y mucho político, y mucho economista, y mucho actor, y mucho deportista, y mucho periodista… Los artistas son humanos, y el resto de agentes del mundo del arte, galeristas, críticos o comisarios… también.

«El arte es un reflejo de la sociedad en la que se ha creado y, por lo tanto, tendrá todas sus virtudes y sus defectos»

Ahora tienes un nuevo reto, una nueva aventura: Conde de Aranda 20, vuestra recién inaugurada galería. ¿Qué vamos a encontrar en ella?
La galería Conde de Aranda 20 es un espacio de más de 200 metros cuadrados en plena manzana del arte del Barrio de Salamanca, una de las zonas de galerías más transitadas por los amantes del arte y coleccionistas. Hemos querido crear un espacio industrial, diáfano, con todas las estancias abiertas a disposición del visitante, incluidos despachos y almacenes. Precisamente, la expo inaugural fue una declaración de intenciones. Abrimos con una colectiva de doce artistas, presentación de la temporada 2020-21 que, además, coincide con nuestro quinto aniversario. Entre los artistas participantes se encuentran Ana Barriga, Alan Sastre, An Wei, Nuria Mora, Uxío da Vila, Carla Fuentes, Beatriz Dubois, Iván Forcadell, Lucas de la Rubia, María Yelletisch, Alba Galocha y Clara Cebrián. 

El coleccionismo inteligente es posible, solo hay que consultar a los que saben de verdad © Uxío da Vila

¿Nos puedes adelantar algo de lo que influirá en los próximos meses?
Influirá mucho, mucho, Ana Barriga, una de las artistas con más proyección internacional de su generación, que lleva un año vertiginoso con exposiciones por todo el mundo: Londres, Hamburgo, Nueva York… y a la que le espera un 2021 igual o mejor. Otro que tal baila es Iván Forcadell, actual residente en Casa de Indias, que expondrá allí en septiembre; es uno de los artistas emergentes más prolíficos y sonados del momento. Con An Wei abrimos temporada y creemos que va a encantar, es un artista terriblemente exquisito y creemos que su exposición va a marcar un antes y un después. Todos ellos serán los encargados de hacernos más feliz la vuelta de este atípico verano.

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