Okuda San Miguel

Cántabro superstar
Fotografía: Elchino Pomares

Positivismo, libertad y disciplina. Esas son las tres palabras con las que Okuda San Miguel (Santander, 1980), artista iconoclasta y referente internacional del street art, se define a sí mismo. A sus 39 años, este cántabro de nacimiento y orígenes humildes acaba de inaugurar su primera muestra en solitario en China y está a punto de hacer lo mismo en Los Ángeles. Conocido por la intensa policromía de sus obras, que también suele fragmentar en figuras geométricas, Okuda sostiene que actualmente pintaría el mundo de rosa flúor, para acabar con los complejos de mucha gente, y asegura que solo podría imaginarlo en blanco y negro si el coronavirus nos matase a todos. Lo que más valora es el tiempo e imagina que, de no haber sido artista, habría sido psicólogo y no habría dejado de jugar al fútbol. En el plano profesional afirma no sentir vértigo desde hace tiempo y en el personal destaca que nunca ha necesitado salir del armario porque —recalca— «tu vida la vives tú y tú eres su único dueño».

Te has estrenado en China con ‘Kaos Trip’, tu primera exposición en solitario. ¿Vértigo o placer?
Vértigo no, hace mucho que dejé de sentirlo. Siento algo raro porque es mi primera exposición a la que no puedo acudir y de la que no puedo obtener el feedback directo de la gente. Espero poder volar a China lo antes posible y estar presente en la próxima ciudad a la que llegue mi muestra. 

Este año también cumplirás un nuevo hito en tu carrera con la muestra que ultimas para Los Ángeles. ¿Nos adelantas cómo será y qué esperas de ella?
Como ocurre con la de China, tampoco voy a estar en su inauguración —prevista para el 23 de agosto—, así que el sentimiento de rareza del que hablaba antes también está presente con esta exposición. Además, en la de Los Ángeles habrá más de veinte piezas nuevas que, en su mayoría, provienen de reflexiones que he tenido durante las semanas del confinamiento. Mi estética está ahí, claro, pero hay muchos elementos nuevos. Lo bueno es que siempre tengo una excelente acogida entre el público de Estados Unidos, casi todos mis coleccionistas viven allí.

Si tuvieras que definirte con tres palabras, ¿cuáles serían? «Positivismo, libertad y disciplina»

Okuda San Miguel —también conocido como Óscar San Miguel— y su mágico e inimitable universo de colores © Elchino Pomares

Siendo alguien para quien el color es su seña de identidad… ¿podrías trabajar en blanco y negro? ¿Imaginas el mundo sin color?
Solo podría imaginar un mundo sin color si la pandemia consiguiese matarnos a todos. Y sí, soy capaz de trabajar con un solo color cuando dibujo sobre papeles de colores; pero no en blanco y negro.

Tus colores favoritos son el rojo, el naranja y el amarillo, y el que menos te gusta es el azul marino. ¿De qué color pintarías ahora el mundo?
De rosa flúor, y lo haría para apoyar al movimiento LGTBIQ+. Estoy seguro de que el rosa serviría para quitarle muchos complejos a mucha gente y ayudaría a romper barreras. Ya es hora de acabar con eso de que el rosa es solo para una monoría. El rosa debería ser de todos porque, en definitiva, no deja de ser otros de los colores de la naturaleza.

¿Te sientes obligado a apoyar la causa LGTBIQ+?
En absoluto. De hecho, odio pertenecer a movimientos o epígrafes.

«Siempre me ha gustado que no se me pueda clasificar, tener ideas propias y no depender de otros»

Evidentemente, en parte de mi trabajo puede leerse ese grito de libertad, pero en absoluto me siento a la cabeza de ningún movimiento, solo del mío propio.

Okuda es, sin duda, uno de los artistas españoles contemporáneos más conocido internacionalmente © Elchino Pomares

¿Por qué decidiste decir abiertamente que eres gay?
Eso no ha pasado. Yo siempre he hecho lo que he querido sin darle explicaciones a nadie. No es necesario darlas, quien quiera enterarse que se entere.

«Tu vida la vives tú. Tú eres su único dueño, nadie más. Nunca he necesitado salir del armario»

¿Sigues haciendo planes a medio y largo plazo teniendo en cuenta la presente coyuntura?
Sigo haciendo planes sin parar, aunque ahora planifico con vistas al año que viene. Tengo asumido que 2020 lo voy a pasar entero en España y, si te soy sincero, me apetece mucho descubrir y conocer mejor mi país. Después de viajar tantos años seguidos por el mundo he dejado un poco de lado mi tierra y tengo ganas de reconectar con ella. Prefiero mirar el lado bueno de las cosas.

¿Qué lección te ha dejado esta pandemia? 
Me ha enseñado a valorar todo lo bueno que tenemos y a aceptar que formo parte de un país que es una maravilla. España da para mucho.

El Faro de Ajo, en Cantabria, y su nuevo look tras el paso del vendaval Okuda.

¿Quién es ese personaje determinante en tu vida?
Para empezar, todos los artistas surrealistas; luego hablaría del pensador, filósofo y cineasta Alejandro Jodorowsky, y, por último, de mi familia. El orden podría ser perfectamente a la inversa.

¿Cómo fue tu infancia?
Yo crecí en un barrio bastante humilde de Santander, en una familia que se dedicaba a la hostelería. De mi infancia recuerdo que pasaba muchas horas fuera de casa patinando, hasta la madrugaba casi siempre porque mis padres trabajaban sin parar hasta muy tarde. Recuerdo que me movía entre las prostitutas y los universitarios que rondaban por allí. He crecido entre todo tipo de gente y, quizá por eso, aprendí a caminar por la vida libre, sin ataduras.

El próximo noviembre cumplirá 40 años. No se arrepiente de nada, bueno, sí, de haber dejado de jugar al fútbol © Elchino Pomares

¿Cuál es tu mayor miedo?
El mismo que tenía de pequeño: despertarme y que todo se haya acabado, aceptar que ha llegado el momento de poner punto y final. Lo que más valoro en el mundo es el tiempo. 

¿Y tu mayor ilusión?
Ahora mismo, volver a como estaba antes de la pandemia, poder viajar sin parar y dejar mi huella allí por donde pase.

¿Cuál es ese gran proyecto que aún tienes pendiente como artista y como persona?
Tengo varios y sé que muchos de ellos van a resultar muy guays, lo que pasa es que todavía no puedo mencionarlos.

«Sí puedo decir que estoy en el inicio de algo que será lo más grande que haya hecho nunca»

Grande o pequeño, yo siempre trabajo con disciplina e ilusión porque sé que hay muchas cosas buenas que están por llegar. 

¿Qué te quita el sueño? 
Nada. 

¿Eres maniático cuando estás creando? «No tengo manías ni me rallo con los métodos. Lo único que necesito es música todo el rato, incluso para meterme en la ducha, pero eso no creo que sea una manía»

¿De cuál de tus obras te sientes más orgulloso?
De las esculturas que instalé en Boston, y de otra serie que estoy ultimando para China. 

Okuda y su pingüino bostoniano, perteneciente a la serie Air Sea Land, compuesta por siete esculturas de animales de gran tamaño creados por el santanderino para el puerto de la capital de Massachusetts © Ink And Movement (IAM)

¿Con quién te gustaría compartir proyecto artístico? 
Me gustaría hacer algo con Kagami Keiichi, un personaje de manga japonés creado por Ukyou Ayane que me encanta. Y también me haría muy feliz colaborar con algún gran arquitecto para unir esfueros y conseguir que algunas de mis esculturas fueran habitables.

¿Se puede vivir del arte en España? 
Del street art no, lo que haces en la calle no da dinero. Si la calle te permita crear obras en paralelo entonces sí se puede vivir del arte y además muy bien.

¿Qué le falta o qué le sobra al mundo del arte en nuestro país?
No le sobra nada, salvo las reglas del mercado que, por momentos, transmiten la impresión de que solo hay una manera de poder hacer las cosas. Y no es verdad.

Veo, veo… ¿qué ves? © Elchino Pomares

¿A qué te habrías dedicado de no ser artista?
Probablemente, habría sido psicólogo. 

Si pudieras volver atrás… ¿qué cambiarías?
Creo que no habría dejado de jugar al fútbol. (Risas).

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