Oliver Vegas

¿Algoritmos a mí?
Fotografía: Oliver Vegas Studio

La historia de Oliver Vegas (Barcelona, 1979) es la de un fotógrafo un poco daltónico dotado con una especial sensibilidad para captar la belleza heroica del maltrecho planeta Tierra. El 8 de septiembre de 2011, hace ahora nueve años, creó su perfil de Instagram y subió su primera foto. Lo hizo exactamente once meses después de que Kevin Systrom y Mike Krieger —padres del invento— presentasen la app al mundo al publicar la primera e histórica foto de IG: la protagonizada por un perrillo callejero y el pie enchancletado de la novia de Systrom en un puesto de tacos en México.

En el caso de Oliver Vegas, vientos llegados de los cuatro puntos cardinales —y digitales— hicieron que @ovunno, su perfil, subiese como la espuma poderosa del mar del Norte. Pionero español en fotografía de viajes y estilo de vida en una red social, autor de una exquisita colección de imágenes —evocadoras y hermosas—, su caso bien podría resumirse en un quien golpea primero golpea dos veces. Hoy, con sus más de 400.000 seguidores reales —auténticos y demostrables todos y cada uno de ellos—, navega a su ritmo al margen del diabólico algoritmo de Instagram y dirige un floreciente estudio especializado en contenidos de calidad para grandes (y pequeñas) firmas. Un tipo especial este Ovunno.

¿Le ha costado mucho a un tipo tan inquieto como tú estarse quieto durante la pandemia?
El primer mes no. Descubrí que tener tiempo extra para uno está muy bien. Luego ya, la verdad, empecé a sentirme un poco más enjaulado. Me monté una especie de gimnasio en el estudio para quemar energías, y eso que soy poco de gimnasios. Lo más duro fue ver como la mayoría de los proyectos se iban al traste. El viernes anterior a la declaración del estado de alarma tuvimos que tomar la durísima decisión de anular un rodaje cuya producción nos había llevado más de cuatro meses de trabajo entre permisos, contratos, presupuestos… Ese día fue terrible.

Hagamos memoria: ¿qué te llevó a estudiar dirección de cine y a hacerte fotógrafo?
Lo que más le gustaba a mis padres cuando tenían unos días libres era llevarnos a mi hermano y a mí de excursión. Nuestras vacaciones consistían en visitar parques naturales, nos encantaba. Mi padre siempre llevaba su cámara de fotos y, de vez en cuando, me dejaba usarla. Así que empecé a interesarme por la imagen y por la naturaleza desde muy pequeño, supongo que de esta forma mi destino quedó marcado. Todo eso me llevó a estudiar cine; la fotografía se impuso luego de forma autodidacta. Encontré mi propio discurso a través de las imágenes.

De la serie California: Driving Along The Coast – 2018 © Oliver Vegas Studio

El próximo octubre, Instagram cumple diez años. ¿Cómo y cuándo se cruzó esta aplicación en tu vida?
Lo cierto es que las redes sociales me interesaban cero. Hace diez años la que mandaba era Facebook y, la verdad, no le prestaba ninguna atención. Instagram me la recomendó un amigo, pero me daba una pereza que me mataba; tanto insistió que al final me la instalé y empecé a subir fotos sin ninguna pretensión, pero aquello empezó a crecer de forma exagerada, cada día tenía más de cien nuevos seguidores, sobre todo de fuera de España, americanos mayormente. De repente me vi con los primeros 100.000 seguidores y, lejos de alegrarme, me sentí superextraño.

«Hubo un punto en el que Instagram casi me supera, me daba miedo toda esa gente que me conocía por mi trabajo pero de la que yo no tenía ni idea de quiénes eran»

¿Qué tipo de influyente es Oliver Vegas?
Soy lo que ves. No tiendo a inventarme historias para aparentar lo que no soy. Me considero un profesional de la fotografía y la publicidad dentro y fuera de las redes sociales. No vivo obsesionado con los likes, ni con los comentarios, ni con el dinero. Soy un caso atípico. (Risas).

¿Cómo gestionas actualmente tus redes sociales?
En mi opinión, Instagram se ha disparado en su propio pie, ha creado una serie de normas que van contra su propia naturaleza que, por contarlo de forma resumida, consistía en «compartir» tu mundo con otras personas. Ahora mandan los algoritmos, que lo único que permiten es que te posiciones en función de cuanto usas la plataforma, de cuanto tiempo te pases en ella, de si interactúas más o menos. Lo único que parece importarle a Instagram es que consumas mucho contenido a toda velocidad.

«Instagram ya no valora el trabajo ni el esfuerzo que puede haber detrás de una imagen»

En lo que a mí respecta, no pienso pasarme las veinticuatro horas del día enganchado a una pantalla para que Instagram me premie. Cuanto más interactúas más te puntúa, cuantas más conversaciones estableces y más opinas y más likes das más te acaba premiando. Y a mí, todo esto, me interesa cero. Mi tiempo es mucho más valioso. A Instagram ya no le interesa la calidad y demasiada gente se ha vuelto loca queriendo sobresalir para que las marcas se fijen en ellos y ganar dinero. Antes me daba pena, ahora ya no, ahora simplemente paso.

Instante perteneciente a la campaña del perfume L’Envol de Cartier © Oliver Vegas Studio

Hablemos de Oliver Vegas Studio, favorito de firmas como Disney, Hewlett-Packard, Mitsubishi, Montblanc, Adidas, Cartier, Martinelli, The North Face, Nespresso, Mercedes-Benz, Netflix, PayPal, Huawei … ¿Qué ofrece tu estudio que no tenga el resto?
Realmente, de todo. Fotografía y vídeo comercial, grandes y pequeñas campañas enfocadas a medios de comunicación o redes sociales… Ofrecemos todo lo que se necesite y a todo le encontramos una personalidad; nos obsesionan la calidad y la belleza del producto resultante. Oliver Vegas Studio cuenta con un equipo de personas maravillosas, de esas que saben involucrarse al cien por cien.

«Nuestro otro gran punto diferenciador es que no sangramos a las marcas ni a las compañías»

La competencia es salvaje y resulta increíble comprobar cómo en algunos sitios aún arañan barbaridades de dinero a las marcas. Nuestros presupuestos son realistas y están ajustados al máximo. No nos gusta engañar a la gente.

Pedro Pascal (The Mandalorian, Juegos de tronos) fotografiado para la promoción de la segunda temporada de Narcos por encargo de Netflix © Oliver Vegas Studio

¿Algún secreto más de vuestro éxito?
Supongo que generar confianza desde el minuto uno. Nos gusta hablar claro desde el principio y mostrar el camino necesario para llegar a lo pactado, el paso a paso. Y luego puede ocurrir que un cliente satisfecho te recomienda a otro cliente, lo cual es genial; eso o cuando has trabajado para un gran marca a través de una agencia y el cliente cambia de agencia y te sigue reclamando a ti.

Vuestro trabajo, vuestras campañas, tienen un denominador común: son ultraelegantes. ¿Oliver Vegas es un tipo ultraelegante empeñado en ocultarse tras unos vaqueros y una camisa de leñador?
(Risas). Es que yo vistiendo soy un desastre; me da igual que los colores o los estilos encajen o no. A mí lo único que me interesa es ir cómodo. Mis outfits favoritos suelen implicar jerséis llenos de bolas y camisetas hechas polvo. Yo no podría vivir vistiendo un traje a diario, no lo soportaría. Ahora bien, dicho esto, cuando me toca alguna alfombra roja, tipo Cannes, suelen decirme que en esmoquin gano bastante. (Risas).

De la serie Betty Venture Crossing America – 2016 © Oliver Vegas Studio

Tu fotografía exuda masculinidad, ¿es algo accidental o provocado?
No soy muy consciente de ello. Hablaría quizá de cierta nobleza, de serenidad y sencillez; lo que pretendo es que el espectador se sienta cómodo. Por otra parte, supongo que uno transmite lo que ve; si consigo que la gente se transporte al lugar que observa en mi fotografía me doy por satisfecho.

¿Un fotógrafo es un seductor por naturaleza?
Yo creo que no.

«Los fotógrafos corremos el riesgo de acabar siendo personas solitarias con tendencia a llevar vidas de pareja complicadas, separaciones incluidas»

Yo soy feliz porque vivo de lo que me gusta y peleo duro para no decepcionar a la gente que tengo cerca. Soy una persona sociable y abierta y así me gustaría seguir siendo.

Has visto muchas maravillas a lo largo y ancho del mundo, algunas catalogadas oficialmente como tales, otras no. ¿Qué te queda por conquistar?
La Antártida y Canadá. No sé por qué, pero siempre que ha salido un viaje a alguno de estos destinos se ha acabado torciendo por algo. Pero, por otra parte, la vida me ha demostrado que cuando un viaje no sale es porque va a volver más adelante mejorado y amplificado. Así que sigo esperando. (Risas).

¿Qué tipo de impulso hace que dispares tu cámara?
Solo disparo si tengo la llama encendida.

«Imagínate la llama de un calentador de gas, pues lo mismo: si la tengo apagada no disparo»

Hace mucho que aprendí a no disparar por disparar: si lo haces así no sale bien.

De la serie Tohoku: Un mes en Japón – 2020 © Oliver Vegas Studio

¿Qué significa para ti un avión?
Un sitio en el que hay que pasar demasiadas horas y en el que he aprendido, no sin esfuerzo, a trabajar. Aprovecho los vuelos largos para escribir y para poner en orden ideas que andan dando vueltas por mis bolsillos y mis macutos: trocitos de papel, servilletas, recortes… 

¿Quién te dio el mejor consejo de tu vida y cuál fue?
Una prima de mi padre me dijo una vez: nunca crecerás si no aprendes a decir que no.

«Me ha costado una vida, pero ya sé decir no cuando hay que decirlo»

¿Cómo te ves de mayor?
En una casa con un terreno bonito y rodeados de hijos, al menos uno, y perros. Esa sería una buena descripción. Mi teoría es que, en la vida, la persona que se siente afortunada es porque quiere sentirse afortunada. Con lo que tengo ahora mismo me siento ya superafortunado, no pido más; pero me encantaría tener un hijo y muchos perros.

Oliver Vegas según Oliver Vegas © Oliver Vegas Studio

¿Qué es el éxito para Oliver Vegas?
Ser feliz con lo que haces. Ni likes, ni seguidores, ni dinero, ni h******. Ser feliz.

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