Manuel García… Madrid

Que el Apocalipsis te pille bien vestido
Dibujo: Ignacio Lobera

En 2021, la firma de sastrería contemporánea García Madrid cumple quince años. Tres lustros que han llevado a su artífice, Manuel García (Villacarrillo, Jaén, 1970), de los Cerros de Úbeda a Madrid pasando por Londres, ciudad que despertó definitivamente al visionario que habitaba en él. Manuel y David García —su marido y partner in crime laboral— han llegado lejos de la forma más difícil posible: manteniendo intacta su independencia y su vitalidad. Porque si algo garantiza García Madrid, colección tras colección, es calidad, artesanía, diseño diferencial y, sobre todo, elegancia y libertad. 

Asimilado el golpe bajo de la pandemia y tras un providencial ejercicio introspectivo —fruto del confinamiento—, nos reencontramos con Manuel a pocas horas del arranque de una nueva edición de la Semana de la Moda de Madrid. Dos son las citas: una, el 9 del 9 a las 9 de la noche en Media Lab Prado —colección otoño/invierno 2020/21—, y la otra, el 11 del 9 a las 2 y media de la tarde en el marco de la MBFWMadrid —colección primavera/verano 2021… en formato digital, porque no está la Villa y Corte para multitudes—. ¿Conceptos clave de cara al próximo año? Sastrería futurista, sport tailoring, superposiciones, cortes limpios, estructuras marcadas, lanas rústicas, algodones frescos, azules ultramar, verde menta y tonos tierra.

Hablemos ahora de moda, mascarillas de farmacia, zapatos ortopédicos y la mejor agenda de amigos underground del país.

Dibujo: Ignacio Lobera

¿Cómo está siendo la vuelta a la realidad para la firma García Madrid?
No estamos vendiendo al ritmo al que estábamos habituados, pero afortunadamente estamos vendiendo. Nos hemos amoldado a la situación y hemos reducido gastos donde se ha podido. Digamos que estamos en modo economía de guerra, garantizando mínimos. Cuando vino todo esto, de golpe, tuve un momento de bajón muy duro, me saltaban las lágrimas cada dos por tres. Lo peor fue tener que mandar a mi equipo al ERTE, eso y la incertidumbre, porque nadie sabía lo que iba a pasar. De un día para otro te paralizan el país y tú no puedes hacer nada. Yo pensaba que estas cosas solo pasaban en las películas de ciencia-ficción, pero ya ves. Me quedé en estado de shock dos semanas, pero a partir de ahí no sé qué me pasó que me acostumbré a la situación. Descubrí el significado real de la palabra resiliencia y, sí, va a ser verdad que los humanos somos capaces de adaptarnos a todo. Me dediqué a estudiar y a hacer mucha vida familiar y social llamando a toda la gente que quiero para preguntarles cómo estaban ellos y sus familias.

¿Has sabido aprovechar el trance para reencontrarte contigo mismo?
Sí, sin duda. Ha sido como volver a las vacaciones de dos meses que nos daban en el colegio, que obviamente nunca había vuelto a tener. Lo positivo fue que todo esto nos pilló (Manuel está casado con David García, cincuenta por ciento de García Madrid y responsable del área de gestión) en la casa que tenemos en Toledo. Nos sirvió para reencontrarnos con algunas de esas cosas, detalles, cariños, que se van olvidando, y no estoy diciendo que estemos en crisis porque nos va fenomenal. (Risas). Pero sí, fue estupendo tener mucho más tiempo para nosotros.

Personalmente, me puse a analizar al detalle algunas realidades de mi vida y de mi trabajo con las que no estaba del todo contento. Lo puse todo en una balanza: lo que me gusta y lo que no.

«Es como si en este tiempo hubiese aprendido definitivamente a decir no»

Si algo no me gusta no lo voy a hacer. Nuestro mundo, de puertas para afuera, es muy fascinante y glamuroso, pero también conlleva una serie de incordios. Las reglas del juego son las que son y a partir de ahora en mí está aceptarlas o no. Resumiendo: no quiero que la dinámica de la moda me obligue a hacer lo que no me apetezca hacer. Me he hecho mayor. (Risas). Pero tranquilidad, no me he vuelto hippy ni voy a cogerme un año sabático para irme a la India a meditar. (Risas).

Manuel García al desnudo © García Madrid

¿Habéis tenido problemas con la producción?
El verano 2020 ya lo tenía fabricado y el invierno 2020/21 lo tengo todo hecho. La colección primavera/verano 2021, que es la que presento ahora en la Semana de la Moda de Madrid, pude mandarla a producir a tiempo. Así que no, no hemos tenido demasiados problemas con la producción. Nosotros fabricamos en España, Italia y Portugal y, claro, a nuestros proveedores les ha caído el mismo palo que a nosotros.

«Lo que nunca se nos pasó por la cabeza fue decirles a los proveedores: oye el encargo que tienes entre manos apárcalo porque no te vamos a poder pagar»

Eso nunca. Todos vivimos de esto. Lo que sí haremos, probablemente, será redimensionar el volumen de prendas de la próxima primavera. Iremos viendo sobre la marcha.

Tu primera colección postpandemia (crucemos los dedos para que sea la primera y la única) será la del otoño/invierno 2021/22. ¿En qué medida calculas que te afectará lo que está pasando a la hora de crearla?
Cuando diseño una colección mi principal objetivo es venderla para poder vivir de mi trabajo, pero todos los que no dedicamos al diseño tenemos una obligación: observar lo que ocurre a nuestro alrededor y ver lo que está pasando en la calle, pero hasta cierto punto.

«Con esto quiero decir que no me interesan demasiado las fantasías postapocalípticas, sobre todo porque lo mío es la sastrería masculina»

Colección primavera/verano 2021 © García Madrid

Mi padre era agricultor y mi madre ama de casa, no desciendo de una estirpe de grandes empresarios ni tengo cuentas en paraísos fiscales. Todo lo que tenemos lo hemos conseguido trabajando. El ADN de esta marca es la independencia para hacer lo que queramos cuando queramos. Pero la independencia tiene un precio, cuesta dinero, por eso me obligo a ser profundamente realista. Fantasías las justas.

¿Podemos deducir entonces que no veremos mascarillas made in García Madrid deambulando por la ciudad?
No las veremos. Yo soy muy serio trabajando y no me gustan andarme con bromas. García Madrid no tiene capacidad para hacer mascarillas sanitarias con todas las de la ley y que protejan realmente a quien las lleve.

«Muchas firmas se han puesto a sacar mascarillas que, a mí, no me transmiten ninguna seguridad. Yo las llamo mascarillas sociales, muy monas y muy ideales, pero… no dejan de ser trapillos con dos gomas»

Con la salud no se juega, es como si mañana me diese por lanzar calzado ortopédico de un día para otro. (Risas). Pues mira, no, de un día para otro no se aprende a hacer calzado ortopédico. (Risas).

Colección primavera/verano 2021 © García Madrid

¿Qué tal se está en el Off de la Pasarela Cibeles?
Divinamente. A nosotros nos costó mucho entrar porque hacemos hombre y en Cibeles, hasta hace bien poco, no interesaba lo masculino. La primera que nos invitó a participar fue Charo Izquierdo, la anterior directora de la MBFWMadrid —seguro que me he dejado alguna letra fuera (risas)—. Antes de ella todo era sí, sí, pero al final no, no.

¿Cómo vais a presentar la colección primavera/verano 2021?
Nuria de Miguel, la actual directora, nos propuso varias opciones y finalmente nos hemos decantado por un vídeo muy chulo, muy español —pero nada folclórico—, muy urbano y muy experimental, que es lo que más nos gusta. Obviamente, todo el mundo tendrá acceso a él a través de nuestras redes sociales y de garciamadrid.com. Por ahora, la opción de la pasarela con modelos, que siempre nos ha funcionado genial, tendrá que esperar. Además, nos desenvolvemos muy bien en todo lo digital. Creamos colecciones comerciales, pero luego las presentamos de forma experimental y online. (Risas). Somos así de raros.

Acotemos un poco más el término comercial desde la óptima García Madrid, por favor.
Comercial como sinónimo de elegancia contemporánea, ropa que se convierte en objeto de deseo y que se vende bien. A nosotros nos gusta investigar, arriesgar y apostar por detalles que marcan diferencias. A veces, lo digo con humildad, nos hemos adelantado varios años al disparar antes de tiempo.

«Es curioso porque una de las tareas que me encomendé durante el confinamiento fue poner en orden la memoria externa del ordenador con nuestro histórico de colecciones y ahí me encontré con propuestas nuestras de hace cinco o más años que no funcionaron en su momento y que ahora están en la calle. Me lo tengo que hacer mirar» (Risas)

Colección primavera/verano 2021 © García Madrid

influyo_ quiere rendir ahora un sentido homenaje a Paraíso, la fantástica revista que editabais dos veces al año para dar a conocer vuestras nuevas colecciones y, de paso, hacer circular por ella a la plana mayor de la modernidad creativa de este reino. Un lujo en papel de alto gramaje con fiestas de presentación —épicas— incluidas. ¿Por qué dejasteis de sacar Paraíso si era la revista más moderna de todas las revistas modernas?
Porque esto último que has dicho, creo, empezó a jugar un poco en nuestra contra. Tampoco me lo tomes al pie de la letra. Fue un proyecto chulísimo y muy bonito mientras duró. Llegamos a editar seis números, pero al final la revista cobró vida propia y empezó a alejarse de la idea inicial, que era dar a conocer lo nuevo de García Madrid. También nos supuso capear con el ego de la gente: que si porque no me sacas en portada, que si al otro le has dado más páginas que a mí… Ese tipo de situaciones que no me gustan nada, pero como era el editor todas me caían a mí. (Risas).

Un día nos pusimos a hablar y llegamos a la conclusión de que para nuestro negocio era vital establecer sinergias con los medios de comunicación y, claro, si tienes tu propia revista puede parecer como raro porque, en el fondo, eres como competencia para ellos, aunque no llevábamos más publicidad que la nuestra. En fin, no sé. Fue muy guay mientras duró, la gente se quedaba muerta con Paraíso.

«Yo creo que todo el mundo debía pensar ‘estas de dónde sacan pa’tanto como destacan'» (Risas)

Las fiestas en casa de los García Madrid —a las que acude la creme de la creme del underground capitalino— van camino de convertirse en leyenda. ¿Seguís siendo los anfitriones perfectos?
(Risas). Nos gusta conocer gente y nos divierte mucho organizar cenas con personas muy distintas, cuanto más variopintas mejor. Has utilizado el término underground y me encanta porque nos encaja perfectamente: nos chifla conocer a gente que hace cosas diferentes y que tiene la mirada puesta en el futuro. Es muy enriquecedor. La gente underground es totalmente libre. Algunos acaban pasándose al mainstream, pero ahí es cuando pierden la gracia y la alegría.

Manuel García o los claves de la sastrería contemporánea © Ignacio Lobera

¿Cómo ves el futuro?
A mí lo que me preocupa es que todo lo que está pasando, por momentos, parece más una guerra de intereses económicos que una crisis sanitaria. No soy experto en nada, pero lo que estoy viendo es que el dinero está por encima de la gente. Y sobre el día a día, me temo que acabaremos relacionándonos de forma muy diferente, que se impondrán nuevas reglas, al tiempo que intentarán controlarnos cada vez más, quién sabe si mediante el miedo a la enfermedad. ¿Estoy sonando muy Bosé? (Risas).

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