Cris Lizarraga

Energía Belako para todas
Fotografía: Sharon López

Nacieron como banda el mismo año en el que ETA dejaba las armas y florecía el movimiento 15-M. De hecho, el primer ensayo de Belako tuvo lugar el 15 de mayo de 2011, día cargado de simbolismo ya que, tras apagar los amplificadores, se instalaron con una tienda de campaña en la plaza del Arenal de Bilbao para levantar su voz contra los políticos, la banca y las corporaciones que hacen de este mundo un sitio cada día peor.

Mientras otros incitan a su público para que se quite la mascarilla, ellas lanzan mensajes constructivos de convivencia y respeto. Porque ellas, Belako, son un grupo formado por dos hombres y dos mujeres de hoy, cuatro personas que pelean contra la violencia de género —tan imbricada en nuestro lenguaje— y a favor de la igualdad entre seres humanos. Pero lo mejor de todo no es eso, lo mejor es que su música es pura energía, con un nivel de calidad y personalidad inusual en estos lares. Belako, de Mungia, Vizcaya, equivale a juventud y futuro.

Llegarán muy lejos (ya son amados en muchos rincones del mundo) y por eso, ahora, nos sentimos especialmente contentos al hablar con Cris Lizarraga (Bilbao, 1992), su voz cantante.

Empecemos por el final: ¿qué tal fue el reencuentro de Belako con Madrid en el concierto de La Riviera de finales de septiembre?
Superbonito y muy catártico. Los conciertos entre confinamientos están siendo muy especiales; no sé, es como si cada uno que conseguimos dar fuese a ser el último. Salimos al escenario a tope. La presencia de público, más que nunca, está siendo muy importante porque supone un gran apoyo para un sector como el nuestro que tan mal lo está pasando. La gente estaba muy entregada. Fue genial.

¿Os ha cortado mucho el rollo la pandemia?
Pues sí, mucho. Nos ha cortado dos giras: la nacional y la internacional. Así que, sí, nos ha cortado por la mitad porque nos ha descuadrado todos los planes del año: del lanzamiento del nuevo disco a la mayoría de los conciertos. Llevamos ya cinco años girando fuera de España, pero esta vez contábamos con una estrategia muy potente para apoyar el nuevo disco en la que se habían implicado todas las sedes de BMG, nuestra discográfica, en el mundo. Está siendo un golpe de lo peor.

Plastic Drama’ (BMG), vuestro cuarto álbum, se presentó finalmente el pasado 28 de agosto. ¿Ha sido muy complicado traerlo al mundo?
Estaba programado para el 8 de mayo, pero en cuanto vimos el panorama, tuvimos que posponerlo todo: el disco y los conciertos de apoyo al lanzamiento.

«Todo empezó a cancelarse. Así que nos dedicamos a sacar adelantos para defender el álbum mientras esperábamos; tanto esperamos que hemos llegado a sacar siete singles»

Una locura total, vaya. (Risas).

Josu y Lore Billelabeitia, Cris Lizarraga y Ander Zalakain son Belako: juventud, energía y calidad cien por cien exportable © Helena Goñi

En poco más de veinte años hemos pasado del ‘Life in plastic, it’s fantastic’, de Aqua, al ‘Plastic Drama’, de Belako. ¿El compromiso con el planeta es ahora o nunca?
Que conste que siempre he estado a tope con Barbie Girl de Aqua, me encanta. (Risas). Volviendo a la pregunta, lo que está claro es que ya nadie puede escurrir el bulto.

«Es la epifanía de nuestra generación: los problemas no desaparecen por más que los escondas bajo de la alfombra»

O frenamos esto o asumimos las catástrofes medioambientales, sanitarias y económicas que vendrán. De todas maneras, quiero puntualizar que el título del disco no está relacionado directamente con el drama de la contaminación derivada del plástico, si no con el drama generalizado de la mentira y la falsedad.

Inglés, euskera, francés… Vuestros padres estarán contentos con lo bien que estáis rentabilizando las clases de idiomas, ¿no?
El inglés surgió de forma natural por toda la música que hemos escuchado y porque encajamos en su sonoridad. Salió así, tampoco es que le diéramos demasiadas vueltas. Y ahora estoy muy contenta por haber metido todo un tema cantado en francés —Sirène—; en el disco anterior había una canción con una estrofa en francés, pero ahora nos hemos lanzado del todo. Sirène es una canción muy especial para mí.

¿Ser de Mungia, del centro de Vizcaya, imprime carácter?
Bueno, yo soy de Bilbao, que es más centro todavía. (Risas). Josu y Lore (los hermanos Billelabeitia) son de allí y Lander (Zalakain) es de Tolosa. Pero, sí, somos un grupo de Mungia que lleva el nombre del barrio en el que ensayamos, en la fábrica abandonada del abuelo de Josu y Lore.

«Nuestro sonido tiene mucho que ver con la fábrica porque ese espacio, claramente, también nos definió»

Belako empieza a existir en 2011 cuando Josu y tú os conocéis. ¿Cómo fue ese encuentro?
Los dos estábamos en la uni (en la UPV – Universidad del País Vasco), en Bellas Artes. Josu estaba un curso por encima. Teníamos amigos comunes y acabamos conociéndonos. Siempre estábamos hablando de música, nos aislábamos para hablar de nuestros grupos favoritos, para sugerirnos esta canción o la otra. Teníamos gustos muy similares.

«Josu quería montar un grupo con su hermana, estaba muy decidido, y yo me apunté. A Lore la conocí en el primer ensayo y fue muy bonito porque de allí nos fuimos directamente a la plaza del Arenal de Bilbao para acampar. Era el 15 de mayo de 2011»

¿Puede ser que el padre de alguno de vosotros sea profesor de la UPV y os ayudase con el primer vídeo del grupo o algo así?
Sí, sí, Iñaki Billelabeitia, el padre Josu y Lore, nos ayudó con el primer vídeo y nos ayuda con los últimos, con todo. Gracias a haber hecho Bellas Artes contamos con mucha gente creativa a nuestro alrededor.

¿Qué nivel de implicación tiene Belako con el movimiento LGTBIQ+?
Mira, pues acabo de pintarme ahora mismo en las uñas la bandera bisexual. (Risas). En nuestras letras siempre intentamos reflejar nuestro apoyo al movimiento LGTBIQ+. La canción en francés que comentábamos, Sirène, habla de una persona trans.

«Belako pelea por la visibilidad y por contar historias de personas reales y auténticas frente a un mundo en el que la gente se conforma con ser lo que no es»

A veces salgo al escenario con una blusa que me he hecho yo misma con la bandera bisexual porque yo también he experimentado mi propia salida del armario y peleo por sentirme una persona legitimada.

Belako nació en una fábrica abandonada de Mungia, Vizcaya. Ellos son la nueva juventud vasca y suyas son nuevas batallas, como la violencia machista o el respeto a la diversidad © Helena Goñi

Hace unos años os quejasteis públicamente del trato sexista que recibías de los medios. ¿Qué pasó?
La pregunta sería qué pasa en este mundo nuestro, en general, y en el periodismo musical, en particular. Existe una violencia simbólica en la forma de escribir que es sistemática.

«Nosotras somos un grupo de cuatro en el que nadie es más que nadie, pero los medios prefieren fijarse en Lore y en mí para escrutarnos con lupa: que si nos vestimos tal, que si nuestra actitud en el escenario es cual…»

No sé, hacemos música, escribe de eso y no de los looks de las chicas del grupo. Nos hartamos y mandamos una carta al periódico.

Sonido post-punk, indie, rock alternativo… ¿Os encajan estas etiquetas puestas por la prensa?
Musicalmente, nosotras no necesitamos categorizarnos, estas son las etiquetas que nos han puesto, donde nos han querido colocar. Pero tampoco nos supone mayor problema. Nuestra música ha evolucionado mucho y los límites entre estilos cada vez están más diluidos. Preferimos posicionarnos política a musicalmente.

Vuestras canciones oscilan entre la luz y la oscuridad, ¿de qué depende?
Supongo que son como la vida misma. Hasta el grupo más dark tiene un día luminoso. (Risas). Y supongo también que en el grupo más pop del mundo alguien se habrá querido cortar las venas en alguna ocasión. (Risas). Nosotras andamos ahí, en medio, según nos pilles. (Risas).

Os disteis a conocer ganando el concurso de maquetas de Euskal Irrati Telebista, y ese año también quedasteis terceros en Radio 3. ¿Cómo vivisteis ese momento?
Fue muy fuerte porque apenas llevábamos un año como grupo, pero lo más emocionante fue que nos permitió tocar en el BBK Live. Lander se acababa de incorporar al grupo y el pobre estaba atacado.

Y de repente os veis sobre el escenario ante cuarenta mil personas. ¿No entrasteis en pánico?
No tantas personas, al menos no en nuestro escenario. Tocamos en el pequeño y nos pasó de todo, como, por ejemplo, tener tres apagones de luz.

«Pero aprendimos una cosa muy importante: a mantener el tipo y la actitud siendo unos auténticos principiantes»

Echando la vista atrás, me siento muy orgullosa de cómo resolvimos esa experiencia.

¿Siempre viviréis en Vizcaya u os habéis planteado instalaros en otro sitio?
Yo tengo un montón de amigas en Madrid y me encanta cada vez que voy, sobre todo porque es una ciudad que me ha curtido mucho en el activismo feminista y LGTBIQ+. En Madrid hay mucha gente y surgen muchísimas sinergias de todo tipo, y luego que allí está casi toda la gente de la industria musical; pero aquí vivimos muy a gusto, la verdad. Me gustaría ir más a Madrid, aunque ahora está difícil, pero sinceramente no creo que Belako se instale fuera.

Recueentro de Belako con su público de Madrid el pasado septiembre en La Riviera © Sharon López

¿Cuál es el rol de cada miembro de la banda?
La que corta el bacalao y tira de todos nosotros es Lore (bajo). Josu (guitarra y voz) es el cerebro con patas, el alquimista, siempre pensando en nuevas músicas, en innovar. Lander (batería) es el de los gustos más clásicos, el que siempre nos hace reír y el que transforma cada viaje —como su propio apellido indica: Zalakain, el aventurero— en toda una experiencia. Y yo… ¡Jopé! Me cuesta. (Risas). Pues yo saco melodías y letras y soy la más reivindicativa, tanto que puedo llegar a ser un poco pesada. (Risas).

¿Qué tal os lleváis con las redes sociales?
No es que nos fascinen, pero a partir de este 2020 hay que reconocer que nos han ayudado a mantener la relación con nuestros seguidores, pero eso no quita que puedan llegar a ser muy cargantes. Les dedicamos el tiempo justo.

Por edad habéis asistido al fin del conflicto vasco —ETA realizó el anuncio del cese definitivo de su actividad armada el 20 de octubre de 2011, cuando nace Belako— y os ha tocado vivir un País Vasco en época de paz y estabilidad. ¿Para avanzar hay que perdonar?

«Sí. Los jóvenes vascos tenemos la historia de nuestro pueblo muy presente, pero nuestro lastre es diferente al de nuestros mayores, dicho con todo el respeto del mundo»

Lo que nos toca es avanzar y luchar para acabar con problemas de nuestro tiempo, como las violencias machistas y de todo tipo.

¿Adónde quiere llegar Belako?
Lo mejor es no ponerse metas porque, mira, este año íbamos a tocar por todo el mundo y aquí estamos, en casa. Mejor no soñar demasiado alto para no exponerte a decepciones. Nos conformamos con quedarnos satisfechos con nuestro trabajo y nuestra música.

«Nuestra meta es la satisfacción»

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