Eleonora Wexler

Chica mala (buena)

Vive por y para la interpretación desde que tenía 8 años. Apasionada, disciplinada y —a veces— cuadriculada, así se ve Eleonora Wexler (Buenos Aires, 1974), la actriz argentina que da vida a Alma, la mala malísima de ‘La Valla’ (Atresmedia), ese boom con forma de serie que, como si de un oráculo se tratase, se adelantó a la aparición y expansión de la Covid-19. Eleonora, reflexiva y constructiva, al contrario que su último personaje —ese que toda España detesta—, se revuelve contra todo lo que suene a dictatorial, si bien, puestos a elegir, prefiere hacer de villana que de chica buena. Curtida en las telenovelas, amante de los animales, supersticiosa y creyente al cien por cien en «las energías de los sitios y las personas», ahora se ha empeñado en conquistar España. Lo conseguirá. Esta es su historia.

Lo que más miedo da de ‘La Valla’, la nueva serie de Daniel Écija, es que se ha anticipado absolutamente a la pandemia. Da un poco de miedo, ¿no?
Absolutamente. Llegué a preguntarle a Dani si había recibido la visita de algún oráculo contándole lo que iba a pasar un año después, lo que nos está pasando con el coronavirus. ¡Es difícil de creer! En teoría, La Valla es una distopía, pero, dadas las circunstancias, más parece un déjà-vu. Habla de España en 2045, de una Nueva España donde una valla divide en dos al país. Por un lado, está la gente que tiene el poder y el dinero y, por otro, hay una pseudodemocracia, con toques de queda y represión, encubriendo a un gobierno dictatorial. Escasean los recursos naturales y en medio de ese desastre hay un virus, el noravirus, que es el auténtico protagonista. ¡Increíble! En la serie, todos, los de un lado y los del otro, buscan ser libres.

Eleonora Wexler adora España: «Aquí me siento muy querida».

¿Crees que podríamos llegar a una situación similar a la de ‘La Valla’ si no encuentran rápido una vacuna?
Hay algo que me dice que no. Yo no viví la dictadura argentina porque nací en el 74 y el golpe fue en el 76. Era muy pequeña, pero cuando leí La Valla me remitió a algo familiar. Si hay algo que nos ha enseñado esta pandemia es que no sabemos nada y que, por ahora, no podemos proyectar nada a largo plazo.

«No creo que con nuestro pasado, esa historia que nos avala, volvamos a vivir situaciones como la que describe ‘La Valla’. Me niego a aceptarlo, hay algo muy fuerte dentro de mí que va contra todo lo que suene a dictatorial»

Alma, tu personaje, es una hermosa mujer de apariciencia angelical y naturaleza diabólica. ¿Existen muchas Almas por ahí?
¡Espero que no! Alma está obsesionado con encontrar una vacuna contra el virus para salvar a la población.

«Mi personaje es la directora del CIM, el Centro de Investigaciones Médicas, donde las pruebas no se hacen con animales, se hacen con niños»

Ella es muy consciente de las atrocidades en nombre del futuro que se están cometiendo allí; su marido, que es el Ministro de Sanidad, no.

¿Cómo construiste el personaje?
No tenemos nada en común, salvo que ambas somos muy apasionadas. Alma es ambiciosa y le gusta el poder.

«Mientras rodábamos la serie nunca la juzgé, de haberlo hecho me habría resultado muy difícil interpretarla»

Ella ama a su marido y a sus hijos, pero no le cuenta a la familia lo que hace con los niños que recoge de la calle; piensa firmemente que si con sus experimentos puede salvar al mundo no importa que mueran algunos. Para ella el fin justifica los medios.

A sus fantásticos 46 años, Eleonora prefiere interpretar a chicas malas: «Las malas me han dado muchas más satisfacciones que las buenas».

¿Cómo es interpretar a una mala?
(Risas) He tenido la suerte de dar vida a personajes muy bondadosos y también malvados, ambos trabajos tienen premio. El quid en ambos casos es poder mostrar que todos los personajes son humanos y, como tales, tienen sus claroscuros. Si a tu malvada le aportas algo de luz, entonces se vuelve mucho más creíble. Y eso es lo que me ha pasado con Alma, porque ella también tiene sus partes luminosas.

«Hacer de mala siempre es más divertido, porque las villanas tienen el tablero entero para jugar. (Risas). Las malas me han dado muchas más satisfacciones que las buenas»

¿Cómo fue el momento en el que Eleonora Wexler decidió ser actriz?
Soy actriz desde pequeñita, desde que tenía 8 años. Empezó siendo un juego, como quien practica gimnasia deportiva. En el colegio me elegían siempre para actuar. Un buen día me apunté a un concurso para participar en una obra de teatro musical profesional y ahí empecé más en serio, siempre pasándomelo bien.

«Hasta que a los 14 años tuve una crisis. No sabía muy bien qué quería ser. Había estudiado teatro, danza y canto y me iba bien en las comedias musicales, pero no sabía si quería escribir o interpretar»

Estuve fatal hasta que me llamaron para una sustitución en el musical High Society. El día en el que me subí a aquel escenario, por primera vez, tuve la certeza absoluta de que me quería dedicar a esto. Ya no hubo más dudas.

¿Qué te sugiere la palabra telenovela?
¡Uy! Ha habido un montón de telenovelas en mi vida, muchísimas. Hace mucho tiempo que ya no, pero en una etapa importante fue mi mayor fuente de trabajo. Si tuviera que ponerle palabras a esa época serían respeto y crecimiento.

Energía positiva de Argentina para el mundo: Eleo Power.

Nos ha dicho que eres un poco supersticiosa.
Mmm… un poquito. (Risas). Si hay una escalera no paso por debajo y si tengo que actuar en teatro voy a tratar de no vestirme de amarillo. ¿Para qué si lo puedo evitar? Tengo las típicas supersticiones.

«Y, bueno, también debo reconocer que me gusta limpiar con palo santo cuando siento que hay malas energías a mi alrededor. ¡En eso creo al cien por cien!»

¿Qué genera malas energías?
La carga de mucha gente, el malestar de alguien, varios malestares juntos, una sola persona con una energía muy potente y mala vibra…

«Hay veces que llegas a un lugar y percibes algo que no se puede explicar, un no sé qué que hace que quieras salir de allí corriendo. Eso es una mala energía»

¿Cómo te has sentido trabajando en España?
Mis experiencias en España han sido muy enriquecedoras, siempre me he sentido muy arropada y solo tengo palabras de agradecimiento. La primera vez que fui a España, cuando mi hija tenía ocho meses, lo hice para actuar en el Teatro Español de Madrid. Viví cerca de la plaza de Santa Ana y recuerdo que me fascinó lo profesional que era todo el mundo. Ahora, por La Valla, he estado seis meses en un apartamentito muy lindo de Chueca. He caminado mucho, he ido mucho al teatro, he disfrutado de los barrios y me he sentido muy acompañada y querida. En España he aprendido mucho, de interpretación y de mí misma.

«Si algo que me ha enseñado la pandemia es a hacer plastilina con la vida, a ser mucho más flexible», palabra de Wexler.

Háblanos de Eleonora. ¿Cómo es la persona que está detrás del personaje?
Soy muy disciplinada, aunque no siempre es bueno ser demasiado estricto con uno mismo. Puedo pecar de necia por cuadriculada, y eso me irrita. A veces pienso que las cosas son así y punto, pero no, las cosas pueden ser de muchas maneras.

«Si algo que me ha enseñado la pandemia es a hacer plastilina con la vida, a ser mucho más flexible»

Por lo demás, me gusta mucho estar en casa y disfrutarla, sobre todo con mi hija. Hago deporte, yoga, me encanta la naturaleza, mis animales, salir a pasear al aire libre y, sobre todo, viajar. Y como actriz nunca dejó de prepararme, hay que estudiar todos los días.

Los seres humano, ¿hemos aprendido algo como especie durante la pandemia?
No lo sé, de veras que no lo sé. Me preocupa mucho el planeta porque a través de la naturaleza nos está diciendo «ya no puedo más». Entiendo que cada uno habremos hecho nuestro trabajo y obtenido nuestras propias conclusiones, pero como especie tengo mis dudas de que hayamos aprendido algo.

¿Cuál es la mayor lección que te ha dado la vida?
Que vivir es estar arriba y abajo, que hay alegrías y tristezas, y que todo hay que agradecerlo porque forma parte del mismo camino. Yo doy las gracias por todo siempre.

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