Mateo Gil

El momento es ahora

Es un tímido irredento que no duda a la hora de ceder su protagonismo, de hecho lo agradece. Mateo Gil (Las Palmas de Gran Canaria, 1972) saltó a la escena pública junto a Alejandro Amenábar hace ahora veinticinco años. Juntos dieron forma a un nuevo milagro —y, por ende, a un nuevo foco de envidias— en el seno del cine español. Luego cada uno siguió por su camino y tan amigos. «Tenía que sacar adelante mis proyectos, aunque me estrellase», afirma —y un poco sí que se estrelló—. Hoy vuelve a alcanzar velocidad de crucero con ‘Los favoritos de Midas’ (Netflix), un thriller elegante, impecable y con uno de esos mensajes que remueven conciencias. Si eres multimillonario y estás podrido (de dinero) no leas esta entrevista, por favor.

¿Cómo se cruza en la vida de Mateo Gil el relato ‘Los favoritos de Midas’, de Jack London?
Es una historia que tenía pendiente desde hace bastantes años y que le debo a Miguel Barros, el cocreador de la serie. Miguel y yo nos conocimos en 2001 y ese mismo día me habló de Los favoritos de Midas. Yo me quedé absolutamente prendado con la premisa del relato. A la semana siguiente estábamos conviviendo en casa de Miguel, en Galicia, intentando desarrollar un guion para un largometraje que, en principio, iba a dirigir Iñaki Dorronsoro (Plan de fuga, La distancia); aunque luego él tuvo que salirse por cuestiones de calendario. Durante un año estuvimos dándole fuerte.

«Teníamos a Sogecine detrás, pero realmente no llegamos a un guion que nos convenciera, puede que porque todavía estábamos un poco verdes como guionistas (risas) o porque era muy difícil concentrar esta historia en menos de dos horas»

La investigación policial tendía a comérselo todo, en especial el desarrollo de los personajes, que era la parte que más nos interesaba a nosotros. Y hay otro factor importante que hay que tener en cuenta para entender por qué la película no llegó a materializarse: aún no habíamos vivido la crisis de 2008.

«La crisis de 2008 nos cambió completamente, sobre todo nuestra percepción de la realidad y los sistemas políticos y económicos en los que vivíamos. Cuestionar la posesión de fortunas resultaba un tanto impertinente en los primeros años dos mil»

Luis Tosar y Mateo Gil, protagonista y artífice de Los favoritos de Midas © Netflix

Junto a la trama de extorsión en torno a la que gira la historia, se describe una España de revueltas y tensiones, un país muy tenso. ¿Sois adivinos o qué?
La idea de las revueltas estaba en el guion desde el principio, desde 2001. Cierto es que ahora, al retomar el proyecto, he tenido más en mente a los chalecos amarillos (movimiento que surge en Francia en 2018 contra la subida del precio de los combustibles, la injusticia fiscal y la pérdida del poder adquisitivo).

«En las dos últimas décadas ha habido tres o cuatro amagos de revuelta bastante potentes: en Francia, en Inglaterra, en el Este de Europa… Da la sensación de que es un fenómeno que va a ir a más si la desigualdad sigue creciendo, que todo apunta a que sí. Todo lo que ha pasado, todo, ha estado a puntísimo de irse de madre para convertirse en algo mucho más gordo»

¿Cómo se reparte el trabajo a la hora de cocrear un guion?
En este caso, las circunstancias decidieron por nosotros. Cuanto Netflix dio luz verde al proyecto y nos puso fecha para tenerlo terminado —y lo querían rapidito—, Miguel Barros estaba escribiendo con Michel Gaztambide (No habrá paz para los malvados) una serie para Enrique Urbizu (La caja 507). Miguel no pudo involucrarse del todo en el proyecto. Escribió mucho del primer episodio y me echó un cable con el cuatro, el cinco y el seis, pero no pudo estar presente todo lo que él hubiese querido. Lo cierto es que habíamos hablado tanto sobre aquel largometraje que en el mes y medio que nos dedicamos a la serie abordamos muchos cambios. Fue una batalla intelectual llena de buenas ideas. La huella de Miguel está muy presente en Los favoritos de Midas.

Marta Belmonte interpreta a una periodista con principios —es decir: suicida— en Los favoritos de Midas de Mateo Gil © Netflix

Hablemos del reparto principal: ¿por qué Luis Tosar?
¡Uy! ¡Qué pregunta! No tiene ni respuesta. (Risas).

«Luis Tosar es el mejor y no puede ser más fácil trabajar con él. La sencillez con la que ve los conflictos y los personajes es incontestable»

Cuando Luis Tosar lee el texto por primera vez capta todos los matices. Es una máquina.

¿Willy Toledo?
Willy es un actorazo de primera desperdiciado en demasiadas ocasiones por esa ceguera y ese tipo de enconos absurdos, ridículos y perjudiciales que tanto se dan en nuestro país.

«Willy Toledo es un actorazo con una forma de mirar, un carisma y una humanidad brutales»

Y las mujeres de la serie: Marta Belmonte y Marta Milans. ¿Cómo te fijaste en ellas?
Llegaron a la serie como sugerencias y pasaron a convertirse en dos fuertes apuestas.

Y luego tendríamos a Elena Irureta (‘Patria’) —la actriz del momento— en un papel pequeño pero interesante. ¿Qué tal resultó trabajar con ella?
Elena es una mujer maravillosa que no estaba en mis oraciones porque el acento vasco, a priori, me distraía. ¿Qué hace esta mujer tan vasca en Madrid siendo madre de una periodista? Entre gallegos y vascos no quería volverme loco justificando el origen de cada personaje. (Risas). Llegó un punto en el que tuve que relajarme. Elena leyó su papel con Belmonte —yo a las martas las llamaba Belmonte y Milans (risas)— y quedó claro que era para ella.

Tosar superstar © Netflix

La serie también traza una defensa del periodismo independiente al servicio de la sociedad. ¿Existe periodismo independiente si hablamos de grande tiradas?
Sería una pregunta para pasarnos toda la tarde.

«El periodismo independiente, hoy día, existe por los pelos, muy por los pelos»

Las nuevas generaciones, a grandes rasgos, solo leen los titulares que les llegan a través de las redes sociales y eso es peligrosísimo, por no decir aterrador.

Grandes corporaciones y personajillos sin escrúpulos. ¿Has tenido que irte muy lejos para documentarte o en España vamos sobrados?
Lo he tenido facilísimo. (Risas). De hecho, estaba escribiendo y salían ejemplos por todos lados y a todas horas, pero la corrupción no es el tema de fondo de Los favoritos de Midas, es nuestra relación con el dinero, que es lo que propicia que exista la corrupción, entre otras cosas.

La serie no cuestiona a las personas que han conseguido una propiedad esforzándose, habla de las excesos y desmanes de las grandes fortunas y de cómo prácticamente nadie en nuestra sociedad lo denuncia.

«Lo verdaderamente obsceno es que tener una fortuna más grande que el producto interior bruto de un país se vea como algo lícito. No puede ser»

Marta Milans y Luis Tosar, entre ricos anda el juego en Los favoritos de Midas © Netflix

¿No tenías suficiente con escribir y por eso decidiste complicarte la vida dirigiendo?
Yo empecé en esto porque quería ser director, lo que pasa es que conocí a Alejandro Amenábar en la facultad —que era una apisonadora de talentos (risas)— y, bueno, me enganché con él y derivé hacia la escritura de guiones. Al principio yo era malo escribiendo. De verdad, era malo como las esquinas. (Risas).

«Yo tenía mucho que aprender mientras que Alejandro tenía algo espontáneo, innato, no elaborado. Gracias a ese don le salían guiones geniales casi sin pensarlos»

A mí un guion me costaba dios y ayuda, pero es verdad que entre los dos encontramos un equilibrio —nos cuestionábamos mutuamente— que estaba muy bien y a mí me sirvió para escribir un poquito mejor. He necesitado mi tiempo para sentirme seguro frente al ordenador.

Alejandro y tú habéis sido una de las parejas de oro del cine español. Vuestra última colaboración fue ‘Ágora’, en 2009. ¿Habéis separado vuestros caminos para siempre o algún día volveréis a trabajar juntos?
Probablemente. Yo he estado un poco más autista, escribiendo y dirigiendo mis propios proyectos. Nuestra amistad sigue ahí. Llegó un momento en el que Alejandro debió sentir que había llegado el momento de cambiar de colaboradores y es normal. Hemos hablado de posibles proyectos juntos, pero aún no hemos podido coincidir.

«Alejandro y yo tenemos química, nuestras colaboraciones no están muertas»

Yo necesitaba mi propio espacio para dar forma a mis películas frikis —como Proyecto Lázaro y Las leyes de la termodinámica—. Tenía que hacerlo sí o sí, aún sabiendo que eran dos proyectos muy arriesgados en los que me la jugaba, pero es lo que me sale. Con Los favoritos de Midas vuelvo un poco al redil. (Risas).

«Luis Tosar es el mejor y no puede ser más fácil trabajar con él», palabra de Mateo Gil © Netflix

El año que viene se cumplen veinticinco años de ‘Tésis’. ¿Para hacer una película sobre snuff movies hay que ver snuff movies?
Nosotros no vimos ni una. Yo no podría ver una snuff movie y Alejandro tampoco.

¿Qué queda del chaval de veintipocos que quería hacer cine?
El miedo, el miedo sigue siendo el mismo. La edad contradice ese sentimiento, pero nunca me he desecho de la sensación de ser un principiante.

«Siempre me digo: después de este proyecto voy a hacer el definitivo, siempre esperas que la siguiente película sea la definitiva»

Tienes cuatro Goya y no fuiste a recoger ninguno de ellos. ¿Por qué?
Es verdad, pero no porque yo sea un desagradecido. Los primeros fueron con Alejandro y Marcelo Piñeyro, pero la sola idea de subir a aquel escenario y que me viera todo el mundo me superaba. Su puedo evitarlo prefiero no subir a recoger un premio.

«No soy descortés, son mis neuras»

Pregunta apocalíptica sin igual, invocando a Paloma San Basilio: ¿la fiesta terminó?
Sí. Viene una nueva etapa. Crucemos los dedos para que no sea demasiado oscura.

«Hay que prepararse para tiempos diferentes y para no perder la ilusión. Eso nunca»

Solo en Netflix © Netflix

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