José Luis Berlanga

Bienvenido (de nuevo), Mr. Berlanga
Fotografía: Massimiliano Polles

No todo el mundo puede presumir de ser hijo de uno de los más grandes directores de cine que ha dado este país, autor de joyas como ‘¡Bienvenido, Mr. Marshall!’, ‘Plácido’ o ‘El verdugo’. José Luis García Berlanga (Madrid, 1955) sí. Tras estudiar Derecho —profesión que nunca ejerció—, el primogénito de Luis García Berlanga y María Jesús Manrique de Aragón recogió el testigo de su padre y, durante cuarenta años, dedicó una parte importante de su vida al séptimo arte —además de a la publicidad y a la televisión— como guionista, director y productor.

Ayudante de dirección de genios como John Milius o Blake Edwards, la carrera de Jose Luis incluye películas como ‘Barrios altos’, ‘Tigres de papel’ o ‘Qué hace una chica como tú en un sitio como este’; series como ‘Villarriba y Villabajo’, ‘Hospital Central’ o ‘Sin tetas no hay paraíso’, y programas de televisión como ‘Séptimo de caballería’. Sin embargo, cansado de las dificultades y la incertidumbre del sector, y con el gusanillo de la gastronomía —otra de sus grandes pasiones— espoleando, el hemano de Jorge, Carlos y Fernando decidió dar forma a su proyecto más personal: Berlanga, un restaurante especializado en arroces que ya es punto de encuentro para la gente del cine y los amantes del buen comer en Madrid. Su vida —por lo heredado y por lo construido— es de película.

José Luis García-Berlanga empiezá 2020 dando forma a uno de los sueños de su vida: abrir un restaurante. Al mes de la inauguración se desata la pandemia y llega el confinamiento. ¿Cómo lo sobrellevaste?
Lo asimilé como todo el mundo, como pude. Sin embargo, me puse a leer el decreto y vi que la entrega de comida a domicilio era considerada actividad esencial, por lo que nos lanzamos a ello. La ventaja con la que contaba es que tengo un producto muy singular, como son los arroces, y también que dimos con la mejor forma de hacerlos llegar a las casas sin que se estropeasen, lo que nos permitió diferenciarnos de otros restaurantes y poder competir. La verdad es que no me puedo quejar de como nos fue en el confinamiento.

«He estado casi toda mi vida haciendo cine, lo que es tanto como decir que estoy preparado para cualquier tipo de eventualidad» (Risas)

José Luis García Berlanga o cómo reinventarse a los 65 años. ¡Envidiable! © Massimiliano Polles

Cuarenta años en el mundo del cine, la publicidad y la televisión, ¿por qué decides lanzarte a la gastronomía a los 65?
Desde pequeño me ha gustado comer y cocinar. En casa éramos cuatro gañanes —Jorge, escritor y periodista; Carlos, compositor y cantante, y Fernando, periodista— y yo era el único que acompañaba a mi madre al mercdo.

«A mi madre le encantaba cocinar, era una excelente cocinera, y daba clases de arroces en Alambique, la escuela de cocina de su amiga Clara María González de Amezúa. Cuando mi madre lo dejó, Clara me convenció para yo que tomase el relevo»

Acepté y, por supuesto, seguí compaginando el cine con las clases de cocina.

¿Por qué te embarcas en la aventura de abrir un restaurante ahora cuando la mayoría, a tu edad, solo piensa en no trabajar más?
A mí siempre me rondó la idea de montar un hotel rural o un chiringuito en la playa especializado en arroces con mi mujer, pero mis amigos siempre me han insistido diciendo que no había arroces buenos en Madrid y que teníamos que abrir algo. Hoy en día, levantar cualquier proyecto en cine cuesta demasiado y, además, coincidió que encontramos este local en una ubicación magnífica y, sencillamente, nos lanzamos.

Las paredes del restaurante Berlanga albergan infinidad de fotografías con parte de la historia del cine español, la firmada por el padre del chef, Luis García Berlanga.

¿Cómo fue tu infancia? ¿Cómo era esa casa tuya con una familia única e irrepetible?
En mi casa siempre había movimiento, siempre había gente maravillosa, como Edgar Neville o Tono (Antonio Lara de Gavilán), intelectuales de la generación del 27, que venía a comer paella los sábados.

«Fui al Colegio Estilo, fundado por Josefina Aldecoa —que había estudiado Filosofía y Letras con mi madre—, al que también iban los Bardem, los Saura, Antoñito López o Buero Vallejo. Todos éramos hijos de la intelectualidad»

Mi casa era muy normal, una casa burguesa normal y maravillosa, con unos padres también muy normales.

«Mi padre —siendo Berlanga y consciente de lo que eso significaba— era un señor muy humilde y muy accesible a todo el mundo. Algo que ya no ocurre tanto porque ahora la gente del cine son estrellas»

Afortunadamente, no todos los amigos de mis padres eran del mundo del espectáculo. Yo he seguido ese camino y apenas tengo amigos del cine. Mis mejores amigos son los de la facultad o el colegio.

Cine + televisión + publicidad+ gastronomía + otras mil cosas = Berlanga (Avenida Menéndez Pelayo, 41. Madrid) © Massimiliano Polles

¿Qué supone ser hijo de Luis García Berlanga?
En primer lugar, un orgullo, porque ser hijo de Berlanga es algo maravilloso. Cuando empiezas, lo bueno es que, si lo haces bien, es mucho más fácil que se acuerden de ti que no de otro. Reconozco que a mí esto me resultó muy útil.

«Sin embargo, mi padre siempre me enseñó que lo que somos nos lo tenemos que ganar cada uno de nosotros»

Por lo demás, mi vida siempre ha sido muy normal. El móvil y las redes sociales han hecho que los famosos se hayan ido aislando, pero hace diez o quince años el mundo intelectual y cultural en el que me movía era de lo más normal.

Tu padre retrató como nadie las virtudes y miserias españolas. ¿Cuál es tu película favorita suya?
Sin duda, Plácido (1961). Esa cinta es una obra maestra, es una película redonda. El verdugo (1963) es otra obra maestra, como también son muy buenas La escopeta nacional (1978) o La vaquilla (1985).

Plácido (1961), de Luis García Berlanga, intrepretada por Cassen, Manuel Alexandre y José Luis López Vázquez, es la película favorita de José Luis de entre toda la filmografía de su padre.

«Desde mi punto de vista, ‘Plácido’ es una película simplemente perfecta. Nunca cansa. La puedes ver diez veces seguidas en dos semanas y continúas descubriendo cosas. Mi padre decía que la había hecho en un estado angelical y que no sabía por qué pero todo fluyó»

Me gustaría que pudiese volver a verse en pantalla grande. Siempre que acaba Plácido es como que te hubiesen dado una patada en los cojones.

Berlanga, nuevo mentidero de la Villa y Corte © Massimiliano Polles

En 2021 se cumple el centenario del nacimiento de tu padre y se celebrará el Año Berlanga. ¿Hay plan de reestrenar sus películas en pantalla grande?
El otro día estuve con Enrique Cerezo [protagonista de influyo_ el 04.11.2020] —que es una de las personas que más ha hecho por nuestro cine, sino el que más, además de ser el propietario de gran parte del catálogo español— y estuvimos hablamos precisamente de esto, de intentar que se vean de nuevo en pantalla grande todas las películas de mi padre. Ojalá.

María Jesús Manrique de Aragón y sus tres hijos mayores: José Luis, Jorge y Carlos Berlanga.

Queda claro que el arte corre por el apellido Berlanga.
Mi padre fue un genio, único e irrepetible, y en mi casa siempre se ha favorecido el arte, aunque mi madre siempre bromeara con que ninguno de nosotros teníamos un sueldo fijo. En la filmografía de mi padre abundan los periodos de tres, cuatro e, incluso, cinco años sin hacer ninguna película.

«Mi hermano Carlos (Kaka de Luxe, Alaska y los Pegamoides, Alaska y Dinarama) ​era otro genio, brillante y artista que, además de componer y de que sus canciones sigan vigentes treinta años después (‘Cómo pudiste hacerme esto a mí’, ‘Un hombre de verdad’, ‘Ni tú ni nadie’, ‘A quién le importa’), pintaba desde niño»

Jorge escribía y el pequeño, Fernando, el periodista, tiene una emisora que se llama Pepe Radio.

Berlanga o los mejores arroces de Madrid © Massimiliano Polles

¿En qué te gustaría que se convirtiese Berlanga?
No quiero que se convierta en un lugar al que solo venga gente del cine. Mi vida ha sido diversa y quiero que Berlanga también lo sea. Tampoco quiero que se conciba como una arrocería, ya que tenemos una carta muy variada —en la que incluimos vegetales, carnes y pescados— que también es perfecta para las cenas; a los españoles no nos gusta cenar arroz, a los turistas sí, pero de esos ahora mismo no tenemos demasiados. (Risas). Tras mucho esperar, el 1 de diciembre nos estrenamos con el servicio de cenas.

El erotómano Luis García Berlanga (1921-2010), genio y figura, aguarda el inminente Año Berlanga.

¿Hay mucha diferencia entre hacer cine y trabajar entre fogones?
El sistema de trabajo es similar al de una película: es imprescindible contar con buenos jefes de equipo y con una buena organización. La pandemia nos sirvió a todos de máster rápido y ya tengo a dos personas que hacen los arroces tan bien como yo. (Risas). La idea es que el año que viene yo no tenga que estar tanto tiempo en la cocina y podamos seguir creciendo con la apertura de más restaurantes, algo que tengo en mente desde el principio de esta aventura.

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