Lucas Figueroa

Memoria histórica reciente
Fotografía: Martín Méndez

A priori, estrenar un documental sobre la pandemia cuando aún no la hemos superado podría parecer algo arriesgado. A priori, tener el valor de lanzarse a las calles de un Madrid desértico y apocalíptico —cuando en España no había mascarillas—, con la única finalidad de registrar unos momentos históricos llamados a ampliar nuestra memoria colectiva, podría parecer un suicidio. A priori, el documental ‘Renaceres’, del cineasta argentino-español Lucas Figueroa (Buenos Aires, 1978), es como un vino joven llamado a madurar y permanecer para siempre como poderoso testimonio del lapso más atípico de nuestras vidas.

Rodado en 8K —el máximo estándar de calidad actual—, en ‘Renaceres’ descubrimos a un hombre inquieto —hijo de un vigués y una almeriense instalados en Argentina— que, tras estudiar cine, se enroló en el mundo de la publicidad, primero en ingratas tareas de postproducción, luego dirigiendo sus propios comerciales con grandes presupuestos, todo hay que decirlo. De la publicidad al cine. Varios cortos —como el multipremiado ‘Porque hay cosas que nunca se olvidan’ (2008), historia de un balón de fútbol que acaba en el patio de una mujer amargada en la que intervienen futbolistas como Amadeo Carboni o Fabio Cannavaro— y dos largometrajes después —‘Viral’ (2015) y ‘Despido procedente’ (2017), protagonizada por Imanol Arias, Darío Grandinetti y Hugo Silva—, nos presenta hoy su primer y valiente incursión en el género documental.

‘Renaceres’ es tu primer documental y empezaste a rodarlo en pleno confinamiento. ¿Qué te empujó a lanzarte a las calles vacías de Madrid tras la declaración del estado de alarma del 14 de marzo de 2020?
¡Todo! Vivo en La Latina y tengo la oficina en la calle Preciados. Al segundo día del estado de alarma tuve que ir a por unos papeles y me impresionó muchísimo ver la Plaza Mayor y la Puerta del Sol absolutamente desiertas.

«Pensé: espero que alguien esté grabando todo esto. Y luego me dije, caray, soy yo quien tiene que grabar todo esto»

Me puse en contacto con el Ministerio del Interior y conseguí un permiso para poder trabajar en la calle; aún me asombra que me lo dieran. Supongo que influiría que pedí un permiso para dos personas y no para un equipo grande. Éramos un técnico de steadicam, un segway y yo. En total: dos haciendo el trabajo de quince.

«Mi obsesión era captar todo ese Madrid congelado para alimentar nuestra memoria histórica»

¿Te llegó a parar la policía en alguna ocasión?
Varias y una vez hasta me multaron por no llevar el permiso encima.

Renaceres (2020), de Lucas Figueroa.

‘Renaceres’ enlaza varios de los paisajes más icónicos de un Madrid congelado mientras algunas de las voces más representativas de nuestra cultura —Imanol Arias, Alejandro Sanz, Pedro Casablanc, Blanca Portillo, José Sacristán o Ester Expósito, entre otros— acompañan el relato leyendo una serie de reflexiones poéticas escritas por ti. ¿Cómo te las arreglaste para encontrar tanta inspiración en unas calles tan vacías y frías?
Durante el confinamiento sentí la necesidad de escribir poemas. Muchos de ellos nacieron viendo los planos grabados. La idea inicial era que el documental estuviese hilado por grandes clásicos de la literatura española, como Lope de Vega, Quevedo, Bécquer y otros; pero, aunque las imágenes encajaban muy bien con algunos de sus poemas, lo que teníamos grabado era algo completamente inédito, algo mucho más grande nunca antes contado. Por eso me puse a escribir. No soy tan pretencioso como para querer estar a la altura de los clásicos, pero hacían falta otras palabras, palabras de hoy.

«Escribo poesía desde pequeño, no era mi primera vez. Me puse a escribir viendo lo que me dictaba cada plano y así todo resultó mucho más orgánico»

¿Cómo conseguiste enrolar en tu proyecto a todos estos actores y músicos estupendos?
Fue fácil, la verdad. Igual es que tengo una visión de la vida positivista, siempre pienso que todo es posible. Toda esta gente de la que hablamos es muy enrollada, si te dicen que no pueden es por problemas de agenda mayormente, por falta de tiempo. Les escribí, le pasé las imágenes y les expliqué que me encantaría que sus voces acompañasen a esos testimonios gráficos únicos que habíamos conseguido para invitar a la reflexión. Todos dijeron que sí.

De todas las imágenes espectaculares de ‘Renaceres’ nos impresionan especialmente las del Aeropuerto de Barajas, con infinidad de aviones estacionados en hileras interminables. ¿Cómo diablos conseguiste grabar en las pistas de Barajas?
Lo mismo. (Risas).

«Conseguí los permisos para manejar varios drones a pie de pista en Barajas. Grabamos planos por encima de unos sesenta aviones alienados y dimos varias vueltas a la torre de control»

A nivel logístico y de autorizaciones, el aeropuerto fue lo más complicado. Cuando estaba allí ni yo mismo me lo podía creer. En el documental apenas aparecen tres planos, pero créeme si te digo que tengo más de trescientos.

Renaceres (2020), de Lucas Figueroa.

Un minuto de grabación en 8K ocupa un terabyte de espacio de almacenamiento, o lo que es lo mismo: un billón de bytes. ¿Dónde guardas todo eso?
Nueve meses de rodaje a un terabyte por hora, imagínate. La película tiene dos versiones, una de 72 minutos, que ejerce de montaje oficial para salas, y otra más compacta de 52, pensada para televisión. Editar y dejar fuera momentos es lo más duro de todo este proceso.

«En cualquier caso, tengo tres servidores de 15 racks —como tres neveras cada uno— solo para almacenar la información de ‘Renaceres'»

¿Qué ha sido lo más difícil de este trabajo?
Renaceres retrata a cerca de tres mil personas, tres mil miradas. El documental no tiene entrevistas, ni explicaciones, ni posiciones, ni mensajes más allá de los poemas que lo van cohesionando.

«Eso ha sido lo más complejo, construir un discurso que apela al subconsciente sin muchos de los recursos habituales del lenguaje cinematográfico. Las miradas a cámara son el hilo conductor, un auténtico viaje por el interior de muchas personas en uno de los momentos más complejos de sus vidas»

¿Lo que hemos vivido nos hará mejorar como especie?
Yo creo que lo hemos vivido es positivo, que ha pasado por algo. No quiero ofender a nadie, y menos a la gente que ha perdido a un ser querido. Me refiero a una visión más elevada, más general. Toda crisis realmente profunda es la oportunidad perfecta para replantearnos nuestras bases. ¿Hacia dónde íbamos antes con tanta prisa? ¿Hacia dónde queremos ir ahora? ¿Si el tablero de juego se ha movido, cómo vamos a jugar ahora?

«La especie humana es un poco tonta, solo nos planteamos las cosas importantes cuando nos enfrentamos a problemas muy gordos. El objetivo de ‘Renaceres’ no es machacar al espectador, es hacer ver que tenemos la oportunidad de reinventarnos»

Madrid vacío, desierto, pero no siempre al cien por cien: sanitarios, policías, repartidores… ¿Se te jorobó algún plano perfecto en el último segundo?
Sí y maldije lo que ahora no se puede repetir, pero no he borrado a nadie. Las secuencias son lo que son. Algún Glovo que otro me jorobó planos realmente hermosos. (Risas).

Renaceres (2020), de Lucas Figueroa.

El documental, por momentos, capta perfectamente la tristeza y el frío de los últimos días del pasado invierno. ¿Crees el público está preparado para revivir esos momentos cuando, en verdad, aún están tan cercanos?
El documental recoge momentos de nueve meses de trabajo. También hay primavera, verano y otoño.

«Es cierto que los momentos captados en las primeras semanas son especialmente poderosos porque nos devuelven a aquella primera tristeza. Cuando empecé a editarlos yo mismo no podía dejar de llorar»

Esos momentos son una especie de espejo que nos enfrenta a la soledad que en muchas ocasiones implica estar vivo.

Las autoridades impidieron grabar el dolor y la muerte dentro de los hospitales. ¿Si hubiesen dejado habrías llevado tu cámara a alguno de ellos?
No, Renaceres no es un trabajo periodístico. Me interesa más encontrar la verdad, o al menos mi verdad, de una fotma inconsciente y poética.

A sus 42 años, este argentino-español llamado Lucas Figueroa tiene claro que cada uno debe crear su propia realidad © Martín Méndez

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