Carme Chaparro

Batallas y valores

De niña se escapaba de la cama para encerrarse en el baño y leer, quizá por eso de mayor no pudo evitar dedicarse a contar historias. Carme Chaparro (Salamanca, 1973) es uno de los rostros más conocidos y con mayor credibilidad de los informativos de nuestro país, una periodista de raza, vocacional, que se ha batido el cobre —con empeño y éxito— para hacernos llegar la esencia de los acontecimientos más relevantes de los últimos veinte años.

Femenina y feminista por convicción, Chaparro sobrelleva con energía extra la carga que su género le ha impuesto. Premiada en 2018 por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, actualmente graba la nueva temporada del programa, ‘Mujeres al poder’ (Cuatro), en el que relata y analiza historias de empoderamiento femenino.

Por si todo esto fuera poco, un buen día, de golpe, a Carme se le ocurrió una trama, se sentó a escribirla y se convirtió en escritora de novela negra. Crímenes, armas, sangre y violencia conforman su —a priori poco femenino— universo literario, un espacio en el que de nuevo se encuentra inmersa para dar forma al que será su tercera novela.

Lo más probable es que quien siga tus redes sociales se plantee: ¿habrá algún charco en el que Carme Chaparro no se meta?
(Risas). Ahora me meto en bastantes menos que antes. La edad me ha enseñado qué batallas elegir para esta guerra que es la vida, pero hay realidades que siguen sin dejarme indiferente. Hoy, por ejemplo, he colgado un tweet a favor de la vacuna de la covid y han sido tantos y tan fuertes los insultos que he recibido que cuesta asimilarlo. Podría haber contestado a esas personas, pero indudablemente también podría no haber comentado algo que, al menos a mí, me parece de justicia.

¿Tu elección de batallas sopesa las oportunidades de victoria? «No, mis batallas son una elección moral, de piel, de creencias y valores»

Todos nos podemos equivocar, todos podemos hacer daño por error, pero cuando el ataque se produce conscientemente contra derechos humanos básicos —igualdad, sanidad, justicia social— me resulta materialmente imposible dejarlo pasar.

Nacida en Salamanca, la carrera profesional de Carme Chaparro comenzó en Cataluña, donde se licenció. TV3, SER Tarragona y los servicios informativos de Telecinco en Cataluña fueron testigo de sus primeros pasos en el periodismo.

¿Tener 146.000 seguidores en Instagram y 148.000 en Twitter es una responsabiliad?
Si fuese una persona sin tantos seguidores me sentiría exactamente igual, pero sí es cierto que el hecho de tener cierta repercusión pública me impone una responsabilidad para aprovechar esa luz y dirigirla hacia sitios que normalmente no están iluminados o, directamente, no se ven.

«Ahora mismo estoy colaborando con una campaña de Reporteros sin Fronteras por la libertad de información. ¿Es un charco? Sí, pero es un charco en el que siento que tengo que meterme»

¿Los ataques duelen?
No, a mí solo me podría doler lo que me dijese la gente que me quiere, pero la gente que te quiere no te ataca, te dice cosas para ayudarte a mejorar que, como mucho, escuecen. Otra cosa son los haters que, hagas lo que hagas, te ponen verde o los trolls —los generadores de mentiras—, gente que cobra de determinados grupos para hacer comentarios negativos y agitar las redes a favor o en contra de una ideología o personaje sin consistencia alguna.

¿Esa exposición pública es más dura por ser mujer?
Claro. Las mujeres cargamos con una mochila que es muy diferente a la de los hombres y eso que somos el 51 por ciento de la población mundial.

«No puedo enumerar la cantidad de veces que me han juzgado por mi físico o por mi ropa, o la cantidad entrevistas en las que me han preguntando cómo me cuido la piel o cómo compagino mi vida profesional con la educación de mis hijas. Nada de todo esto —salvo raras excepciones— se lo preguntan a mis compañeros hombres»

Que me pregunten qué dieta hago es tan intrusivo como preguntarle a un compañero si se ha injertado pelo. El problema es que poca gente aún se plantea lo inapropiado de este tipo de cuestiones.

«Llevo 23 años conduciendo y editando informativos y, aunque vamos mejorando, todavía subyace esa percepción de que las mujeres somos menos listas que los hombres»

Siempre recordaré a una señora que se me acercó, cuando empecé a escribir en prensa, y me dijo: «Estoy leyendo tus columnas y sabes qué: me he dado cuenta de que eres lista». En ese momento vi con claridad que a mis compañeros periodistas se les presuponía el atributo de la inteligencia y, sin embargo, yo tendría que ganármelo con doble esfuerzo.

En ese tándem tradicional de los informativos hombre-mujer, ¿la mujer adorna al hombre?
Probablemente, creo que todo de lo que estamos hablando viene de ahí. Sin embargo, este país está lleno de pioneras estupendas que abrieron camino —Olga Viza, Àngels Barceló, Julia Otero…— a las que se suman las de mi generación y las que vienen detrás. Somos listas y somos profesionales, eso está claro.

«Quizá hagan falta diez o quince años más para que dejen de preguntarnos cómo conciliamos nuestra vida profesional con la familiar por el simple hecho de ser mujeres»

En 2001, Carme Chaparro se incorporó a la redacción central de los servicios informativos de Telecinco en Madrid. Coeditora y presentadora de las noticias del fin de semana, también ha conducido numerosos programas especiales, como los centrados en la muerte de Juan Pablo II, los atentados del 11-M o la T4 de Barajas, la boda de Felipe VI y Letizia Ortiz, así como distintas noches electorales.

¿La presión sobre la belleza mercantiliza el empoderamiento feminista?
Yo soy feminista y me gustan el maquillaje, la peluquería y la ropa. Sé que son imposiciones sociales, pero ¿quién tiene autoridad real para decidir cuál es la mejor versión de una mujer? ¿El maquillaje te hace inferior? Son preguntas tremendamente complicadas. Lo que sí es cierto es que el cuerpo de la mujer se ha mercantilizado mucho más porque se ha utilizado para vender, se ha cosificado.

«En parte, el problema de la violencia viene de ahí, de ver a la mujer como una cosa, como el coche que te compras y del que presumes y al que, si un día te invade la ira, le puedes dar un puñetazo»

Pero, cuidado, no estoy hablando del género masculino: estoy hablando de los maltratadores, que son una parte muy muy pequeña de los hombres.

Según Carolina Herrera, a tu edad ya deberías llevar el pelo corto.
Mmm, sí y ya de paso me tiño de rubia. (Risas).

¿No te metemos en este charco?
(Risas). La verdad es que ahora mismo no me veo con el pelo corto, igual más adelante sí. Pero, vamos, que corto ya lo he llevado. Y no, Carme Chaparro no le hace caso a Carolina Herrera.

El nuevo programa de Carme Chaparro, ‘Mujeres al poder’ (Cuatro), contará con los testimonios de Rossy de Palma y Bibiana Fernández, entre otras protagonistas.

Tu próximo programa ‘Mujeres al poder’ —que se emitirá en Cuatro a principios de año— se centra en el empoderamiento femenino. ¿Toda mujer tiene una historia que contar?
Y todo hombre. Todo el mundo tiene una historia que contar, solo hay que saber hacer las preguntas correctas y escuchar. Hay que saber escuchar porque escuchamos poco. Preguntamos y escuchamos poco.

 ¿Qué nos encontraremos en ‘Mujeres al poder’?
Tendremos desde mujeres poderosísimas a nivel internacional a, por ejemplo, una campesina que ha aprendido a leer con 70 años y ha publicado varios libros de poesía dedicados a su profesora.

«Empoderarse no significa triunfar ni tiene que ver con alcanzar autoridad en tu ámbito. Empoderarse es creértelo, saber que puedes lograr lo que te propongas o al menos intentarlo»

Va de confiar de uno mismo, y eso sirve tanto para hombres como para mujeres. Lo que ocurre es que a las mujeres, por el contexto del que venimos, nos cuesta mucho más creer en nosotras mismas. El programa muestra historias de todo tipo de mujeres para que otras mujeres encuentren su seguridad y algunos hombres entiendan que, por el simple hecho de ser hombres, no están por encima.

El rincón de escribir de Carme Chaparro.

La actriz Macarena Gómez (‘La que se avecina’, ’30 Monedas’) ha dicho recientemente sobre el feminismo: «Hay un discurso de odio hacia los hombres».
Vi el titular, pero la verdad es que no leí la entrevista, no conozco el contexto y no puedo opinar. Para mí el feminismo pretende la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

«Yo no tengo un discurso de odio hacia los hombres, al contrario. Las mujeres necesitamos a los hombres y ellos nos necesitan a nosotras»

No a los maltratadores, no a los machistas. Si luchamos juntos lograremos construir una sociedad mejor para nosotros y para nuestros hijos.

¿Tu libro ‘Calladita estás más guapa’ (Planeta) fue un ensayo o un desahogo?
El título es una frase que han tenido que escuchar demasiadas mujeres en su vida, si no de forma textual sí en los gestos de su alrededor.

«Hace años las ministras de varios gobiernos, sin diferencias entre partidos, me contaban que en los consejos de ministros ellas decían algo y no las escuchaban, pero si eso mismo lo decía un ministro todos atendían»

Ese libro no es un desahogo, es una recopilación de textos que tienen que ver con noticias, acontecimientos y datos científicos que ponen de manifiesto esa mochila que solo cargamos las mujeres.

También escribes novela negra: ‘No soy un monstruo’ (Premio Primavera 2017) y ‘La química del odio’ (2018). ¿Otro charco necesario?
Creo que sí. Me gusta escribir sobre crímenes. (Risas). Empecé porque un buen día se me ocurrió una historia. Los periodistas estamos acostumbrados a escribir sobre la realidad. Dar forma a una novela es lo mismo, con la diferencia de que la historia te la inventás tú. Me resulta un ejercicio de lo más natural.

A sus 47 años, Carme Chaparro sabe que lo importante para alcanzar cualquier meta es tener claro que ser mujer nunca será el obstáculo.

¿Cómo te las arreglas para convivir con tu problema de tinnitus (percepción constante de ruido o zumbido en los oídos)?
Precisamente hoy, cuando estaba escribiendo, he sufrido una crisis muy fuerte de tinnitus y he tenido que parar. Hacía tiempo que no tenía una crisis tan aguda.

«El ruido siempre está ahí, hasta tal punto que no sé qué es el silencio»

Es un tema muy complicado. Hay gente con tinnitus que llega al suicidio y otros llegan a pedir que les dejen sordos para no seguir escuchando el ruido; aunque —como las extremidades fantasmas— parece ser que aun estando sordo puedes seguir sufriendo este tipo de crisis, oyendo el maldito ruido. Yo he aprendido a convivir con mi tinnitus, de alguna manera me olvido de que lo tengo, al menos he dejado de percibirlo con angustia.

¿Qué le pides a 2021?
Que vuelvan todas las cosas que echamos de menos y que nunca imaginamos que llegaríamos a perder.

«A 2021 le pido que volvamos a tocarnos, los abrazos, las risas, cuchichearnos al oido, decirnos cosas bonitas a un palmo de distancia, querernos de cerca, salir sin miedo a la calle, no temer por los seres queridos. Eso es lo que quiero»

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