Edu Soto

Humor y terapia
Fotografía: Javier Naval

Es el Neng de Castefa y lo será toda su vida, pero Edu Soto (Mataró, Barcelona, 1978) nos ha dado muchas otras alegrías a lo largo de sus veinte años de carrera entre la televisión, el cine y el teatro. Más allá de su época en El Terrat junto a Buenafuente, ha ejercido de Mortadelo, de maestro de ceremonias en ‘Cabaret’ y hasta de Camilo Sesto, Raphael o Antonio Machín en programas en los que famosos imitan a famosos. El multifacético cómico de Mataró actúa, presenta, canta, baila —si el guion lo exige— y escribe. De hecho, nos encontramos con él en pleno desarrollo de su faceta más introspectiva gracias al tiempo extra que le proporcionó el confinamiento, un paréntesis bien aprovechado en el que ha vuelto a escribir.

Inquieto por naturaleza, casi hiperactivo, Edu Soto no paró de dar forma a nuevas ideas durante el tiempo en el que la pandemia nos tuvo encerrados. Fruto de esa dedicación surge ‘Post!’, comedia musical, escrita y protagonizada por él —hasta finales de abril en el Teatro Príncipe Gran Vía de Madrid—, en la que cuenta con la participación del bailarín Antonio Canales y en la que comparte escenario con su padre, Miguel Soto. Un canto a la esperanza, plagado de situaciones hilarantes, que demuestra que los sueños pueden cumplirse a base de tesón y un poco de buena suerte.

¿Cómo surgió la idea de ‘Post!’?
Hubo un germen, hace cuatro años, de una obra en la que también estaba mi padre, pero me quedé en la intentona. Al irse al garete el musical de Charlie y la fábrica de chocolate —en el que estaba trabajando con la gente de LetsGo— volvió la idea de Post! Nos planteamos, también con LetsGo, un proyecto que no supusiera una inversión tan elevada como la que suponía Charlie.

«Retomé mis notas originales, creé un nuevo argumento y al final salió este brebaje llamado ‘Post!'»

A sus 42 años, Edu Soto ha encontrado la fórmula para invertir su excedente de energía solo en asuntos interesantes © Javier Naval

¿Cuánto hay de autobiográfico en ‘Post!’?
Es un proyecto personal con cosas muy mías, como las necesidades creativas del protagonista o ese error constante que nos lleva a creer que los proyectos que vienen de fuera son más importantes que los propios. Cuando escribes es inevitable hablar de tus vivencias y Post! tiene bastante de autobiográfico. Aunque trate de alejarme, hay un paralelismo entre la realidad y lo que sucede en la obra, tanto en la situación de pandemia que atraviesan los personajes como en los pensamientos que les condicionan.

«‘Post!’ es un canto al amor, a la lucha diaria por el arte, al buen rollo, al deseo de actuar, de contar y de soñar»

¿Qué te ha enseñado a ti la pandemia?
He aprendido que en casa, tranquilito, no se está tan mal y se pueden hacer muchas cosas. De hecho, además de esta función, durante el confinamiento escribí también una peli, aprendí a editar vídeo y a manejar un estudio de grabación.

Es difícil tenerte quieto…
Bueno, he estado tranquilo y he tenido tiempo, y eso hacía muchos años que no me pasaba.

«La pandemia también me ha enseñado que parar y no hacer nada es muy sano, que de vez en cuando viene bien hacerlo»

Desde que retomé mi vida anterior no he parado ni un segundo otra vez.

La comedia musical Post!, en el Teatro Príncipe Gran Vía de Madrid, escrita y protagonizada por Edu Soto, cuenta con colaboradores especiales como el bailarín Antonio Canales © Javier Naval

¿El humor es ahora más importante que nunca?
El humor siempre ha sido importante. Yo no puedo evitar estar de buen humor todos los días. No siempre es fácil, pero creo que es una actitud cotidiana que todos deberíamos pelearnos.

«Tomarse las cosas con alegría debería ser una disciplina»

La gente que viene al teatro lo hace para desahogarse un rato. Desde los tiempos de las cavernas, todos necesitamos evadirnos de vez en cuando, no se puede soportar estar conectado a la realidad y a las responsabilidades que conlleva las 24 horas. La vida te presiona constantemente: tengo que comer, tengo que ir a buscar al niño al cole, tengo que ir a trabajar…

«En algún momento hay que volar un poco. Los artistas, desde el teatro, ayudamos a que la gente vuele con nosotros»

Post! es humor, talento, esperanza y un poquito de esfuerzo © Javier Naval

¿Cómo te ha ayudado a ti el humor a lo largo de tu vida?
Creo que me ayuda a digerir la realidad con una mejor actitud. Estés en el momento en el que estés y suceda lo que suceda, hay que pelearse un buen sentido del humor para llevarlo todo mejor. Más de una vez he tenido que subirme al escenario estando no muy bien, porque a todos nos pasan cosas negativas, y cuando te toca estar ahí arriba y hacer reír a los demás puede resultar un poco patético, pero haciendo ese esfuerzo y sacándole una risa a la gente siempre me siento mejor.

«Abandonar tus problemas durante un rato y subirte a un escenario resulta de lo más terapeútico, y si encima ayudas a alguien que está sentado en el patio de butacas resulta aún mejor»

Empezaste en televisión en 2002. Son casi 20 años. ¿Cómo has cambiado en este tiempo?
Hace 20 años era un pipiolo con una energía que me rebosaba. Los compañeros mayores de esa época me decían que me calmara, que parase un poco. Era todo energía y expresividad. Ahora estoy un poquito más calmado. Sigo teniendo un temperamento potente y por eso no paro, pero lo tengo más controlado.

«Ya no tengo tanta reserva de energía como antes, así que ahora intento no malgastarla e invertir solo la necesaria en asuntos beneficiosos»

¿Que si he cambiado en estos 20 años? Sí, pero tampoco tanto. La esencia sigue ahí. Profesionalmente, con los años, ganas experiencia, sí, pero sigues siendo el mismo.

A lo largo de tu carrera has interpretado numerosos personajes míticos. Si tuvieras que quedarte con uno solo, ¿cuál elegirías?
Elegiría el personaje que aún está por llegar. A los que ya están hechos les tengo cariño, a todos, pero siempre miro hacia delante en este sentido.

«Solo echo la vista atrás cuando quedo con amigos como David Fernández (Rodolfo Chikilicuatre) o Silvia Abril y nos ponemos ñoños recordando, como esos mayores que solo hablan de las batallitas de su mili»

«Tener ego no es malo si es para creer en uno mismo», Edu Soto dixit © Javier Naval

¿Qué proyectos tienes por delante?
Pues no lo sé porque el destino está siendo muy caprichoso. No sé si retomaremos el musical de Charlie. Estoy muy centrado en escribir, he dado forma a varias películas y estoy también con algunos proyectos de series. Me gustaría que todo eso cuajara.

«Me entusiasma la idea de crear algo nuevo que sale de tu cabeza, algo empieza a tomar forma y llega a un punto en el que miras para atrás y ves que esa pequeña idea se ha convertido en algo grande»

¿Qué le dirías a ese Edu Soto recién salido de la escuela de interpretación en 2000?
Que siguiera su instinto. Cuando crees en ti y sabes que tienes algo que ofrecer no puede irte mal. Recuerdo sentirme muy perdido, completamente solo y sin ningún amigo que me pudiese echar una mano para empezar. Así que empecé a decir a todo que sí y a meterme en todo. Si piensas que tienes talento hay que trabajar mucho para demostrarlo.

«Tener ego no es malo si es para creer en uno mismo. Al final el instinto te lleva a todas partes»

Has hecho de todo y ahora en ‘Post!’ cantas, bailas e improvisas.
Siento que tengo mucho dentro y que aún me queda mucho por hacer. Si no fuese así, ¡menudo aburrimiento! Cantar y bailar lo he mamado desde pequeño gracias a mi padre. Recibí clases de canto. En el programa Tu cara me suena floreció esa faceta mía y la pude mostrar a mucha gente. La música es algo a lo que vuelvo siempre que puedo. Durante el confinamiento mi chica tocaba el violín para los vecinos y yo la acompañaba con un ukelele. Ahora mismo, justo antes de esta entrevista, estaba delante del ordenador componiendo una canción con unos amigos —tengo muchos músicos alrededor— dirigida a niños pequeños como el mío.

Elenco de Post! al completo. Junto a Edu —a su izquierda—, Miguel Soto, su padre. «Desde que está haciendo esta obra ha borrado su otra vida del recuerdo, porque nunca le gustó ni la disfrutó», explica el hijo © Javier Naval

Tu padre es la gran sorpresa de ‘Post!’. ¿De verdad que es la primera vez que se sube a un escenario?
Con mi padre empecé a alucinar hace cuatro años cuando estuvimos a punto de poner en marcha aquel montaje en el que yo quería que él formase parte. Mi padre no tiene nada que ver con este mundillo, ha estado toda su vida encerrado en una fábrica. El otro día me comentaba en el camerino que desde que está haciendo esta obra ha borrado su otra vida del recuerdo, porque nunca le gustó ni la disfrutó. Trabajaba, como tantas personas, porque necesitaba el dinero.

«Es una maravilla ver cómo ahora tu padre se redescubre a sí mismo y se da una segunda oportunidad»

¿Cómo vives tú la experiencia de compartir el escenario con él?
Yo vengo de padres separados y todos sabemos lo que eso supone. Durante años hubo un alejamiento con mi padre casi obligatorio, y Post! es una nueva oportunidad para revivir cosas juntos. Hacía muchísimo tiempo que no convivía con mi padre. Comer con él, vernos todos los días, es algo que perdí de vista hace 25 años.

«Retomar nuestra relación, poder regalarle esta experiencia y regalármela a mí, estar juntos en el escenario y cuando acaba la función abrazarnos y verle su cara de felicidad es algo único»

Los dos somos muy conscientes de que la vida nos está regalando algo muy bonito.

¿Cuál crees que será el futuro de la escena?
El mundo de la escena pasará mejores o peores momentos, pero siempre estará por encima de nosotros. Pase lo que pase, seguirá ahí.

«Abandonar tus problemas durante un rato y subirte a un escenario resulta de lo más terapeútico, y si encima ayudas a alguien que está sentado en el patio de butacas resulta aún mejor», Edu Soto © Javier Naval

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