30 años de fantástico cine

Álex de la Iglesia

Suyas son muchas de las mejores páginas de la historia del cine español. Afortunados nosotros porque de no haber existido Álex de la Iglesia (Bilbao, 1965) las películas sobre la guerra civil habrían desequilibrado la balanza para siempre.

Redoble de efectos especiales para la mente brillante que ideó ‘Acción mutante’, ‘El día de la bestia’, ‘La comunidad’, ‘Crimen ferpecto’, ‘Balada triste de trompeta’, ‘Las brujas de Zugarramurdi’, ‘Mi gran noche’ o ‘El bar’ porque —en un alarde de bilbainismo galáctico— nos regala ahora ‘30 Monedas’ (HBO), una fantástica serie de terror que gravita entre el bien y el mal o —si lo prefieres— un peliculón de ocho horas en busca de ese viejo conocido que todos tenemos cerca: el Maligno.

La serie llega en el 25º aniversario de ‘El día de la bestia’ y puede que algunos —los más fans— encuentren en ella ecos del pasado. En cualquier caso, toca celebrar a este Álex de la Iglesia en estado de gracia plena. Larga vida al cine de aventuras, terror, ciencia-ficción y fantasía hecho aquí.

Con 30 Monedas vuelves a dirigir una serie, la segunda de tu carrera tras Plutón B.R.B. Nero (2008–2009). ¿Necesitabas volver a complicarte la vida saltando del formato de dos horas al de ocho?
Fundamentalmente, me gusta meterme en líos. Todo el que dirige una película —y es algo que se descubre con la primera— se mete en un gran lío. Esta es una profesión compleja.

«Cuanto más trabajo más valoro a todos los profesionales que hacen cine porque sacar adelante cualquier proyecto es una misión casi imposible»

Darle sentido a una película o a una serie supone un esfuerzo brutal, hacer que todo funcione es un desafío mayúsculo. Cuantos más trabajos sumas las complicaciones, lejos de desaparecer, van a más. Hacer la primera película supone una proeza, pero la segunda siempre exige más, y la tercera más aún, y así todo el rato.

Megan Montaner y Miguel Ángel Silvestre, veterinaria y alcalde, con la mosca detrás de la oreja en 30 Monedas © Manolo Pavón / HBO

Lo difícil no es llegar, es mantenerse.
Para llevar muchos años en esto tienes que ser muy bueno en lo tuyo. Los que sobreviven en esta industria siempre son los mejores. Hacer que una película o una serie funcionen, conseguir buenos resultados económicos, es dificilísimo. Y a mí, pues sí, me gusta meterme en líos y, a ser posible, con la gente con la que llevo trabajando muchos años. Sentirte acompañado es importante.

«Lo que me compensa de todo este tinglado es conquistar nuevos territorios, lugares diferentes. Cuando localizo una nueva posibilidad creativa me lanzo con toda la artillería»

Las plataformas de streaming, como HBO, ¿están salvando la industria cinematográfica?
El mundo —audiovisualmente hablando— estaba cambiando cuando empezamos a hacer 30 Monedas. Ahora que la estrenamos puede decirse que el nuevo escenario se ha materializado del todo.

«En los últimos cinco años hemos asistido a cambios brutales, algunos los vimos venir poco a poco, otros no. Hemos hecho lo que tocaba hacer: adaptarnos»

Personalmente, estoy disfrutando de la nueva realidad y de cómo las plataformas están democratizando los contenidos. Una serie como 30 Monedas sería imposible sin una plataforma detrás.

Un bebé muy especial ha llegado al pueblo. Carmen Machi estaría encantada si le dejasen criarlo © Manolo Pavón / HBO

¿El proyecto llevaba muchos años esperando en un cajón o es reciente?
Escribí la serie hace seis años y la empezamos a producir hace dos y medio. Afortunadamente, la pandemia nos pilló con todo rodado, pero nos complicó muchísimo todo el trabajo de postproducción. Donde sí nos pilló el virus fue grabando Veneciafrenia, el próximo largometraje (sobre un grupo de turistas españoles atrapados en la ciudad de los canales que debe enfrentarse a la ira de los venecianos para intentar salir con vida).

Los temas esotéricos, la cara B de la religión, los evangelios apócrifos, los ritos ocultistas… ¿son temas que te fascinan o simplemente buenos puntos de partida para contar buenas historias?
Las dos cosas. Son temas que me fascinan porque provengo de una herencia cristiana muy arraigada, mi familia es mucho de ir a misa. Todo mi entorno era así. Fui a colegios de curas, a los Jesuitas y a los Agustinos, donde estudíabamos teología y me licencié en Filosofía en Deusto.

«Arrastro una larga tradición de hacerme preguntas del tipo: ¿qué es el cambio? ¿qué es la inmortalidad? ¿existe el alma? ¿qué es el bien y qué es el mal? (Risas). Todo eso lo tengo metido en la cabeza desde pequeñito»

Y al mismo tiempo estaba mi otro yo, el que se alimentaba con los cómics de Ediciones Vértice, del cine de John Carpenter y Larry Cohen, de la serie B, los monstruos, los superhéroes y los juegos de rol. Todo eso estuvo presente en mi educación desde el principio. La primera película que recuerdo haber visto en la tele fue King Kong y las primeras en un cine —el cine del colegio Santiago Apóstol—, pagando la entrada con mis ahorrillos, fueron Godzilla y Supersonic Man. Así me fui adentrando en el cine fantástico.

«‘Alien’ me cambió la vida para siempre, mucho más que ‘Star Wars’ —y eso que me volvió completamente loco, sobre todo ‘El imperio contraataca’—. Soy un producto del cine de los ochenta»

El padre Eduard Fernández —exboxeador y exorcista— no le teme a Satanás © Manolo Pavón / HBO

En 30 Monedas reincides con Eduard Fernández y nos lo muestras en absoluto estado de gracia como exboxeador, sacerdote y exorcista. ¿Qué es lo mejor de trabajar con Fernández?
Eduard es muy grande. Dirigirle es la mejor de las locuras. Él es mi hermano mayor, mi padre, mi abuelo, mi hijo, mi sobrino. Es mi familia y lo que haga falta. (Risas). Uno no puede pasarse veintisiete semanas de preproducción, rodaje y postproducción sin establecer una relación de parentesco con su equipo.

«Eduard y yo nos hemos abrazado, nos hemos odiado, nos hemos emborrachado y nos hemos levantado a las cinco de la mañana para trabajar y acostarnos luego a las mil. Lo hemos compartido todo: dudas, miedos, gritos, carcajadas. Hemos pasado de todo»

Lo más importante que me ha dado Eduard es la confianza, la absoluta certeza de que el proyecto iba a salir bien porque todo el peso de la historia recaía sobre sus hombros. Él es la columna de 30 Monedas. Si Eduard no hubiese resultado creíble ahora mismo yo me estaría hundiendo con el barco.

Alcalde y señora (Macarena Gómez) o cómo coquetear con el cohecho © Manolo Pavón / HBO

Álex de la Iglesia ha dirigido, prácticamente, a la totalidad de la élite del cine español. Ahora incorporas a tu staff al buenorro de Miguel Ángel Silvestre interpretando al alcalde de un pueblo acosado por el Maligno. ¿Qué es más el personaje de Silvestre: un antihéroe cañí o el mejor ejemplo de que la mayoría de los políticos son un mojoncillo?
Miguel Ángel Silvestre y Macarena Gómez, que interpreta a su mujer, tienen una empresa cárnica y entre los dos gobiernan, a su manera, el pueblo. Aportan momentos cómicos a la trama porque caminan por el filo del cohecho y el chanchullo a la española. No he podido evitar incluir estas pinceladas, pero la serie, por encima de todo, es una historia de terror. Ambos están estupendos. Todos están estupendos. (Risas).

Estos días se cumplen veinticinco años del bombazo que supuso ‘El día de la bestia’ y treinta desde que haces cine. ¿Cuándo miras atrás sientes algún tipo de vértigo? ¿Qué queda de aquel Álex de la Iglesia de 25 años?
Queda toda la ilusión y toda la fe en lo que hago. Queda el cariño que le entrego a cada proyecto. En estos años me he convertido en una mala bestia acostumbrada a sobrevivir en su medio, siempre en lucha, y también a llevarme muchos golpes y saber lo que es el miedo.

«A veces me veo como un perro apaleado que ha aprendido a esquivar las patadas. No me interesa nada hablar de madurez, me parece una gran tontería. Prefiero hablar de esquivar golpes»

30 Monedas es una de las apuestas más fuertes de HBO España en este 2020 y, sin duda, una de las mejores series españolas del año © Manolo Pavón / HBO

¿Cómo os complementáis Jorge Guerricaechevarría —guionista de confianza y colaborador de toda la vida— y tú? ¿Habéis llegado ya a ese punto de matrimonio en el que uno sabe lo que piensa el otro sin hablar?
Totalmente. Sin él no me divierto, sin él sufro un montón porque necesito su opinión sobre esto, aquello y lo demás allá. Con Jorge trabajo infinitamente más a gusto, me divierto muchísimo más. Tiene un cerebro privilegiado y pocas personas en este mundo pueden seguirme el rollo como él me lo sigue.

«Guerricaechevarría es capaz de aguantármelo todo. Tiene una paciencia maravillosa y, lo mejor de todo, un talento increíble que hace que siempre me sorprendan sus ideas»

Nos conocemos desde los 8 años, imagínate. Somos como un matrimonio de mil años que aún sigue vivo. La idea de que pudiese dejarme me atormenta. (Risas).

Definitivamente: ¿el mal es necesario para que exista el bien?
Lo único que tengo claro es que no existen las esencias puras. No hay un bien perfecto ni un mal perfecto. Hay una especie de mezcolanza en la que mandan los tantos por ciento y las probabilidades. Uno puede salvarse o condenarse, todo dependerá de su sensatez y su capacidad de raciocinio; cada uno debe encontrar cual es el error que hay dentro de sí.

«Ninguno somos completamente buenos o malos. Todos ocultamos algo en el trastero de nuestros monstruos. Lo que hay que hacer es airearlo de vez en cuando para perderle el miedo a nuestra oscuridad. Nadie es perfecto»

A punto de cumplir 55 años, Álex de la Iglesia mantiene intactas la ilusión y la emoción que le llevó, con 25, a hacer cine © Manolo Pavón / HBO

¿Cuál es el principal demonio de Alex de la Iglesia?
La inseguridad, el saber que no las tengo todas conmigo, la certeza de que todo se puede ir a la mierda en un segundo. Eso y los ‘porque sí’ que reinan en este universo nuestro. Cada día hay que construir una cabañita que proteja y dé sentido a nuestra vida para que la razón y el entendimiento salgan adelante porque lo que reina fuera es un sindiós.

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