Pringada por fuera, Divine por dentro

Esty Quesada

Locuaz, inteligente, ácida, culta, freak, trash y pesimista son algunos de los adjetivos que mejor definen a Esty Quesada (Baracaldo, 1994). Más conocida como Soy una pringada, nuestra polifacética todoterreno encontró en YouTube —ese campo especialmente abonado para cachorros llamados a tributar en Andorra— la escapatoria al infierno que fueron su niñez y su adolescencia.

A golpe de ingenio y verdades como puños, Esty(baliz) dibujó el arranque de su camino escribiendo y dirigiendo su propia serie (‘Looser’), actuando en ‘La Llamada’, ‘Paquita Salas’ y ‘Vota Juan’, escribiendo libros o pinchando como DJ. Porque «como en ‘El club de la lucha’, es muy importante tocar fondo para poder vivir», afirma.

Hoy Esty se siente más viva que nunca gracias al estreno de la segunda temporada de ‘Road Trip’ (TNT) —docureality en el que comparte aventuras con Nuria Roca y Carmen Barrios—, su inminente podcast, sus nuevas historias en YouTube y varios proyectos en marcha que aún no se pueden desvelar. «También me toco mucho las narices», advierte. ¿Quién dijo pringada?

Profesionalmente, las cosas te van muy bien. Acabas de estrenar ‘Road Trip 2’, estás preparando un podcast, grabando para YouTube… ¿En serio sigues siendo una pringada?
Sí, porque eso va por dentro. Tiene que ver con traumas infantiles. Una vez que te hacen la vida imposible de pequeña quedas jodida de por vida. Pero ahora estoy pasando por un buen momento, porque creo que se puede aprender a vivir jodida pero bien. Tengo a mi alrededor a la gente a la que quiero tener, a mis amigos.

«Hay momentos en los que pienso en el suicidio, como todo el mundo, pero digamos que ahora me pega más la vida que la muerte»

¿Solo pasándolo mal se puede saborear mejor después que las cosas vayan bien?
He conocido a mucha gente que lo ha tenido muy fácil durante la infancia y adolescencia, con unos padres que les han apoyado, cuidado y ayudado a crecer.

«Al final, la mayoría de la gente que conozco que no ha tenido problemas graves y sus necesidades han estado cubiertas son personas que ahora tienen 25 años y se ahogan en un vaso de agua»

Gente que cuando tiene un problema, en lugar de solucionarlo, te echa la culpa a ti y pretende que se lo resuelvas. Mis dos mejores amigas son personas cuyo padre ha muerto y cuya relación con su madre no es la mejor del mundo. Esa es la gente que quiero a mi alrededor, la gente que no lo ha tenido fácil.

Esty Quesada, 26 años. De Baracaldo a Madrid pasando por EE UU.

Ahora que atraviesas un buen momento, ¿de quién te acuerdas más, de los que te han hecho la vida imposible o de los que te han ayudado?
Esto va a sonar un poco raro, pero no considero que nadie me haya ayudado de verdad. Sí que he tenido cerca a gente muy buena durante mi carrera y lo agradezco mucho, pero no en el sentido de que yo no hiciera nada y ellos me hubiesen construido por completo.

«Me acuerdo de la gente que me ha apoyado y que ha sido buena conmigo, lo cual es muy de agradecer, porque esta es una industria muy oscura en la que hay gente muy mala y retorcida»

Y también me acuerdo de los que me han jodido, porque a día de hoy varias de esas personas me siguen llamando por teléfono.

¿Alguna vez soñaste o te imaginaste lo que ahora mismo estás viviendo?
No, yo cuando era pequeña no me imaginaba mi vida más allá de los 20, porque creía que me iba a matar a los 15 o 16, por ejemplo. Como tenía planeado eso, ahora voy con el piloto automático.

«Ahora todo es una sorpresa porque, a estas alturas, no esperaba estar viva»

La pandemia ha hecho que esta segunda temporada de ‘Road Trip’ haya tenido que grabarse en España.
Sí, pero hemos sacado la España más profunda que existe y hemos ido a sitios muy chulos. La verdad es que ha sido una experiencia increíble y me ha sorprendido mucho.

«Pensaba que España no me podría asombrar tanto y lo ha hecho»

Kurt Cobain, Courtney Love y Morrisey viven en Esty Quesada. Pasiones por encima del tiempo y del espacio.

Si ahora pudieras viajar, ¿cuál sería tu destino?
Estados Unidos, siempre. Hay un lugar llamado South of the Border, en el que ya estuvimos en la primera temporada de Road Trip, que es como el paraíso. Está en la frontera entre Carolina del Norte y del Sur y es un sitio de película, de esos que no parecen reales. Es un complejo de restaurantes cutres, con una figura de un mexicano enorme y una tienda gigante de sombreros; algo que pensaba que solo podría existir en mis sueños y no, está entre las dos carolinas.

¿Cuál es tu época histórica favorita?
Los años 90, porque muchas de mis referencias y de mis gustos son de esos años. Me siento muy identificada con la Generación X, aunque no pertenezca a ella.

«No voy a decir aquello de que tiempos pasados fueron mejores —porque seguro que fueron una mierda—, pero tengo los 90 muy idealizados»

Me iría a esa década y montaría una banda de Riot Grrrl y haría fanzines, porque internet sería todavía algo muy arcaico.

¿Quiénes son tus referentes noventeros?
Mis mayores referentes a nivel musical son Kurt Cobain, de hecho, últimamente me he teñido el pelo como él; Morrissey, de The Smiths, que, aunque no son grunge sí es música triste y deprimente de los 80 y 90; Kathleen Hanna, Courtney Love y la banda Hole. De hecho, diría que Kurt Cobain, Courtney Love y Morrisey son mis animales espirituales. Y en cine, directores como Gregg Araki, Larry Clark o Todd Solondz. Y también me gustan mucho los comics de Daniel Clowes, como Ghost World.

«Me encanta todo lo de los 90 que tenga que ver con la Generación X y que sea deprimente»

¿Qué estás leyendo, escuchando y viendo?
Ahora mismo estoy leyendo Las vírgenes suicidas. Vi la película de Sofia Coppola, que me encantó porque me parece un concepto muy chulo como ironía del sueño americano: unas adolescentes perfectas que, por alguna razón, se suicidan una tras otra. Y tengo pendiente Sarah, un libro de JT LeRoy, porque vi el documental y me pareció increíble. El cine es una gran parte de mí y las últimas películas que he visto son Y tu mamá también, de Alfonso Cuarón, que me gustó mucho, y Mommie Dearest, la historia sobre cómo Joan Crawford maltrataba a sus hijos; todo un icono de la cultura queer en la que estoy muy metida. También acabo de ver The Eyes of Tammy Faye, un documental muy cutre de 2000, narrado por RuPaul, sobre una tele evangelista de Estados Unidos que llegó a construir su propio parque de atracciones y acabó jodida.

«No deberíamos ser amigos. Deberías haberte dado cuenta de eso antes». O cómo saberse los diálogos de Crepúsculo más que de memoria. «Ya no tengo fuerza ni voluntad para mantenerme alejado de ti».

Si tuvieras un superpoder, ¿cuál sería?
Lo tengo clarísimo. Ser un fantasma cuando yo lo eligiese y atormentar a la gente y espiarla sin que me viesen.

¿Qué te sigue asombrando?
La gente en general. A mí me gusta mucho hacer lo que yo llamo el National Geographic, porque soy muy observadora y analítica.

«En general, tengo una mala visión de la sociedad, muy pesimista y derrotista, porque creo que estamos jodidos y que cuanto antes se acabe el mundo, mejor para todos»

Y es que, aunque esperes cero de la gente, la gente te da menos cincuenta. Por eso digo que me sorprende la condición humana, es algo que nunca dejará de asombrarme.

¿Cuáles son para ti las siete maravillas del mundo?
El guardián entre el centeno que, aunque suene muy básico, es el libro que me ha hecho quien soy. El grunge en su totalidad. Todas las películas de Todd Solondz, sobre todo Happiness y Welcome to the Dollhouse; y American Beauty, de Sam Mendes, una maravilla en sí misma. También salvaría EPSA, el podcast de mi amigo Miguel Agnes, la persona más inteligente que he conocido en mi vida. Madrid entero, porque me parece la mejor ciudad del mundo. Y Estados Unidos, porque no hay país más circo, de juguete y surrealista que ese.

Tres cosas a las que dirías sí y tres a las que le dirías no.
A Brendan Fraser le diría no porque le detesto. También le diría que no a ir a programas como Supervivientes o La isla de las tentaciones, que me parecen muy bien para verlos, pero no me metería ahí, y a hacer puénting, porque por ahí no paso.

Y diría que sí a muchísimas cosas, porque soy bastante atrevida, aunque no lo parezca. Por ejemplo, a hacer otra temporada de Road Trip, sea en el país que sea: un sí rotundo. También a jugar al Trivial, que me encanta, y a ver un número infinito de veces Crepúsculo.

La adolescencia quedó atras. «Ahora me pega más la vida que la muerte», Esty dixit.

Uno de los momentos más recordados en la primera entrega de ‘Road Trip’ fue tu particular homenaje en Baltimore a Divine, recreando la famosa escena final de ‘Pink Flamingos’, de John Waters. ¿Cuánto hubo de verdad?
Eso se quedará en la fantasía de cada uno, pero creo que todo el mundo que me conozca de verdad y que sepa lo que respeto a John Waters, que es mi religión y por el cual fui a Baltimore de peregrinaje, sabrá la verdad.

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