Para ser periodista cantas muy bien

Zahara
Fotografía: Rafa Ariño

¿Cómo un icono indie puede transformase en un referente electropop? Fácil. Solo hay que tener el arte y la capacidad para componer e interpretar canciones que digan: «Yo estaba ahí con las llaves en la mano / Acelerando el paso, fingiendo que hablaba con mi hermano / Yo estaba ahí dejándome hacer / Con tal de que acabase de una vez / Yo estaba ahí confesándome por haberme tocado / Creyendo que ese era el puto pecado / Yo estaba ahí metiéndome los dedos hasta el fondo / Queriendo vomitar las penas, la vida, el odio».

Zahara (Úbeda, Jaén, 1983) acumula ya tal puñado de canciones icónicas, divinas y perfectas que —tocado el cielo con ‘Merichane’, la de arriba— la declaramos para siempre historia de la música contemporánea e imprescindible eslabón emocional de nuestras vidas. Hoy repite como periodista barra conductora en un programa de nobles ideales —‘Una historia, una canción’ (Movistar+)— que se acerca a la gente de nuestros pueblos para conocer sus problemas y sus formas de afrontar el futuro. Cantante, periodista, madre, honesta, genial, libre. María Zahara.

‘Una historia, una canción’, el nuevo programa de #0 (Movistar+) presentado por Zahara, es un singular viaje por la España rural —Nigrán (Pontevedra), Los Alcázares (Murcia), Cuevas de Cañart (Teruel) y Úbeda (Jaén)— para entender cómo sus gentes hacen frente a problemas derivados del cambio climático, los desastres ecológicos o la despoblación, al tiempo que lanza mensajes de amor a la tierra con forma de canciones interpretadas por ti y tus artistas invitados. ¿Tuviste claro desde el principio tu papel en el programa o necesitaste verte en las primeras grabaciones?
Lo tuve claro desde el principio. La verdad es que todo lo que me propone Movistar+ relacionado con la música acaba siendo algo increíble. Lo descubrí con Canciones que cambiaron el mundo, mi anterior colaboración con ellos. En el caso de Una historia, una canción la música en directo estaba muy presente desde el arranque del proyecto, pero ahora tocaba ir más allá porque iba a haber muchas entrevistas y no solo a músicos. Me hizo una ilusión enorme, me pareció un reto precioso. La verdad es que nunca dudé porque sabía que detrás había un equipo estupendo y eso hizo que me sintiera supersegura.

Canción perfecta tras canción perfecta, Zahara, de 37 años, se ha convertido en la voz más autorizada y poderosa del indie pop español © Rafa Ariño

¿Cómo te has visto en esta nueva faceta como periodista intrépida?
Hacer entrevistas no tiene nada que ver con mi trabajo, pero en el fondo sí está relacionado conmigo porque a mí me encanta hablar con la gente. Entiendo que la profesión de periodista en mucho más compleja de lo que yo hago aquí, pero lo cierto es que, sin alterar mi forma de ser, dimos con el punto que necesitaba el programa. Uno de los entrevistados me dijo un día: «Oye, pues para ser periodista cantas muy bien». (Risas).

«Lo he pasado genial hablando e implicándome con la gente, tanto que en más de una ocasión acabé bastante tocada con alguno de los testimonios»

El periodismo me parece una profesión muy especial, así que no me cierro a ningún proyecto futuro siempre y cuando sea bonito y me vea capaz.

¿Lanzarte a las carreteras tras el confinamiento fue el mejor regalo?
El confinamiento, para todos, fue durísimo. Afortunadamente, no he tenido ningún problema de salud, pero lo que más me costó es que yo llevaba veinticinco años seguidos sin parar. Compongo desde que tenía 12 y nunca he parado. La última década ha sido una locura, pura intensidad.

«Al principio me tomé la pausa como algo positivo que me iba a venir bien, pero a las dos semanas me subía por las paredes. Necesito viajar, necesito tocar en directo»

En cierto sentido, me acostumbré a no hacer nada; lo duro fue aceptarlo. Pero acabó el confinamiento y empezamos a grabar el programa. El simple hecho de montarme en una furgoneta, de estar con otra gente, de hacer una prueba de sonido, me pareció la distopía más maravillosa dentro de la distopía. Volver a un hotel, a una habitación con vistas para mí sola fue alucinante.

«Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a vivir confinados»

Zahara en Úbeda, Zahara en casa, Zahara y las raíces en Una historia, una canción, de Movistar+ © Rafa Ariño

El cuarto episodio de ‘Una historia, una canción’ tiene lugar en Úbeda, en tu casa, y habla del arraigo, de las raíces, de los olivares y del arte de tu tierra, pero también da voz al primer concierto de _juno, tu proyecto paralelo junto al compositor y teclista Martí Perarnau IV. ¿Qué es _juno?
Martí se incorporó como músico a mis giras en 2014. Nos dimos cuenta de que, en los acústicos, cuando solo estábamos él y yo, se creaba una conexión muy especial, muy bestia. El cincuenta por ciento de mis acústicos son improvisación y yo necesitaba a alguien que estuviera muy pendiente, que me leyese perfectamente.

«Con Martí Perarnau siempre he tenido la sensación de que estábamos en la misma onda, sincronizados»

Juntos hicimos la canción Hoy la bestia cena en casa (2019), que resultó una experiencia increíble, y a partir de ahí nos marcamos una disciplina de composición de cara a mi siguiente disco. Pero entonces nos dimos cuenta de que todo lo que estábamos creando tenía una entidad propia, pasaban cosas preciosas que no suelen suceder cuando compones en solitario como, por ejemplo, liberarte del ego. En todo proceso creativo hay una parte indispensable que te obliga a entrar en ti e ir a muerte y el ego actúa como espadachín abriendo camino.

«Con Martí me olvido del ego. Su energía y como tira de mí son suficientes. Ha conseguido cambiar mi forma de hacer música. En cierto sentido, componer con Perarnau me ha transformado»

Martí y Zahara. Que lo que la música ha unido no lo separen las discográficas. Lo que empezó siendo una colaboración para los discos de Zahara se ha transformado en el proyecto _juno, con un primer álbum en la calle, _BCN626, y un avance del segundo recién salido del horno: Rutinas domésticas © Rafa Ariño

Hablemos del bombazo estratosférico que es ‘Merichane’, tu nueva canción, adelanto de tu próximo álbum y, sin duda, historia, desde ya, del pop español. Después de haberla compuesto, ¿te sientes la persona más libre de ataduras de este mundo?
Totalmente. La verdad es que no imaginaba lo que iba a suponer esta canción. No ha habido nada premeditado.

«Desde que compuse ‘Hoy la bestia cena en casa’ con Martí tengo claro que el pop es un lugar maravilloso para expresar ideas complejas de una forma mucho más accesible»

Si hubiese escrito Merichane hace años, en mi fase más cantautora, habría tenido que enfrentarme a ciertas limitaciones. Al hacerla en clave de pop y con una base bailable que se cuela en el cuerpo creo que hemos creado una especie de caballo de Troya que hace que el mensaje acabe llegando.

«Componer ‘Merichane’ ha sido precioso, pero compartirla ha sido la experiencia más salvaje de mi vida»

Merichane, de Zahara, o la perfección en clave de pop © Guillermo Guerrero / G.O.Z.Z.

¿Cuánto placer proporciona hacer un vídeo —como el de ‘Merichane’— en el que le lanzas una peineta a tu anterior discográfica?
(Risas). Debo decir que Guille (Guerrero) es uno de mis mejores amigos, además del realizador de Merichane y de mis vídeos de referencia de los últimos diez años. Me conoce a la perfección. Guille escuchó la canción desde la primerísima versión y fue muy guay porque él iba proponiendo ideas visuales que siempre iban un paso más allá. En el caso de la frase que hace referencia a Universal no necesité explicarle lo que había detrás porque él conoce la historia perfectamente.

«Entonces un día llega y me dice: ‘Y aquí vas a hacer una peineta’. Y yo: ¡serás cabrón! Obviamente estuve de acuerdo» (Risas)

Si Martí está conectado musicalmente con mi cerebro, Guille lo está en todo lo demás. Tengo un equipo que es un sueño.

Nos encanta tu faceta como CEO absoluta de tu propio sello discográfico G.O.Z.Z. ¿Qué significan estas siglas?
¡Jo! Ahí si que hay una historia tristísima. Mi sello se iba a llamar Godzilla Records, que era el nombre más cool del universo, pero me escribieron desde Japón los abogados de Tōhō Films, que son los dueños de los derechos de Godzilla, animándome a desistir en el empeño si no quería ir a juicio.

«Me dieron diez días para quitarlo, pero apenas tuve una hora para cambiar el nombre y quitar a Godzilla del logo porque justo ese día, ese mismo día, tenía que mandar todo el diseño a la imprenta»

En una hora tuve que cambiar el nombre del sello y el logotipo. Fue horrible porque, nombre que se me ocurría, nombre que estaba registrado. Al final tiré de GOZZ y lo llené de puntos entre las letras para que nadie pudiera denunciarme. (Risas).

La guitarra favorita de mamá ya no es de mamá © Rafa Ariño

La guitarra que vemos en ‘Una historia, una canción’ está, por así decirlo, customizada por tu hijo. ¿Te ha cambiado en algo la maternidad?
Mi hijo tiene ahora 3 años y ha supuesto todo un viaje, un viaje maravilloso. Ser madre me ha ayudado a gestionarme mejor.

«La verdad es que no entiendo cómo despiden a mujeres embarazadas porque una madre es la persona más eficiente que existe sobre la faz de la tierra»

Hago más cosas desde que soy madre que nunca. No queda otra. Cada segundo de mi vida con mi hijo es hipervalioso, como también lo son los que paso sin él. Tengo el cerebro dividido en dos.

«A las siete de la tarde tengo que estar en casa, sí o sí, y en los ratos libres aprovecho para escribir una canción, imaginar un videoclip, contestar a los mails urgentes o dar una entrevista. No sé cómo, pero lo hago»

Siempre he sido hiperactiva y a la vez un poco vaga. Procrastinar era mi palabra favorita. (Risas).

«Oye, Zahara, pues para ser periodista cantas muy bien» © Rafa Ariño

¿Cuál es el superpoder de Zahara?
¡Jopé! Alguna vez creo haberlo pronunciado, pero debía estar superborracha porque ahora no me acuerdo. (Risas). Mmm. Creo que la empatía podría ser mi superpoder, lo tengo desde muy pequeña cuando, con 14 años, ofrecía pequeños recitales y la gente conectaba con lo que les cantaba.

«Ahora bien, como todos los superpoderes, hay que usarlo en su justa medida porque te puedes perder en la otra persona. Pero sí, soy empática. Eso y que veo el futuro, claro» (Risas)

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