Santa Zeta

Inés Hernánd(ez)
Fotografía: Denisse Brito

[Entrevista publicada originalmente el 31 de diciembre de 2020]

Una entre un millón, así es Inés Hernández (Madrid, 1992). Brillante, locuaz, empática, veloz, divertida, descarada, valiente, esforzada y poderosa. 2020 —el año complejo— ha visto nacer a esta estrella llamada a liderar el camino de la nueva comunicación. Fuera complejos. No importa si eres niño de posguerra, baby boomer, generación X, Y o Z, @ineshernand —en su versión Instagram: «El Hernández estaba más que pillado»— es la esperanza de un mundo mejor, transparente y cronstructivo, y la diosa por entregas —ultranecesaria— de Playz, la plataforma de contenidos digitales de Televisión Española.

Fiel a su grito de guerra: «¡Arriba mis santas!», Inés comparte con nosotros sus principios vitales para que la que está cayendo no nos deje moñecos.

¿Qué hace una abogada como tú en un mundo de influencers como este?
Ni soy tan abogada, ni soy tan influencer. La precariedad laboral me ha llevado a agudizar los sentidos y a buscar en otros campos. Encontré la oportunidad de desarrollar mis destrezas en otros ámbitos y aquí estoy, aventurándome en un mundo maravilloso, aunque pueda estar estigmatizado por alguno de sus protagonistas.

«Lo de los abogados me parece una repugnancia y lo de los influencers, según el personaje, pues también. Aquí de lo que se trata es de aprender a moverse por el hielo»

Inés Hernández: 28 años de puro magnetismo. Fotografía: Denisse Brito. Estilismo: Raúl Rodríguez. Peluquería y maquillaje: @miguelbling

¿Cómo te imaginabas de mayor?
Nunca lo tuve claro, solo que cruzaba los dedos para que mi mundo no se pareciese al de mi madre. No quería ser una futura divorciada ni estar fatal, aunque me temo que tengo todas las papeletas para seguir el mismo camino. (Risas).

¿Por qué estudiaste derecho?
Por tradición familiar slash pragmatismo. Yo empecé Historia del Arte, pero se me cortó con el Erasmus del pobre porque me fui a Londres a currar.

«Al volver decidí ir a lo práctico y seguir la tradición familiar. Error. Se lo desaconsejo a todo el mundo. No creo que exista nadie que después de haber estudiado Derecho o Administración y Dirección de Empresas diga que su carrera es la hostia» (Risas)

Has tenido más de veinte trabajos: jardinera, guía turística, camarera, productora, monitora, secretaria, colaboradora de radio, limpiadora doméstica, consultora jurídica, dependienta… De todos ellos, ¿cuál fue el más repugnante?
Todos y cada uno de ellos han tenido partes buenas y repugnantes. (Risas). El de limpiadora doméstica, como su propio nombre indica, es bastante ingrato; imagínate el momento inodoro ajeno con la escobilla. Fui dependienta en Aristocrazy y habrá quien piense que ni tan mal, pero, sí, mal; lo de las compañeras dependientas puede ser muy duro, y mira que yo siempre llego a los sitios en plan love and peace.

«Lo más asqueroso-asqueroso fue mi etapa en el Kentucky Fried Chicken de Gran Vía donde —al margen de que tenían a los trabajadores en unas condiciones bastante reguleras— todo era ingrato»

No sé por qué, pero algunos incondicionales de los KFC son especialmente guarrillos, muy de tirarlo todo al suelo o de dejar las compresas usadas bailando en suelo en el váter. Todo muy de serie B.

¿Soñabas con el éxito? ¿Intuías que en tu destino estaba escrito algo bueno o no te permites este tipo de ensoñaciones?
Pienso que todo el mundo con un mínimo de inquietudes, cuando está en una situación muy precaria, proyecta cierta imagen de éxito, aunque solo sea para sobrevivir mientras está en el agujero. Como buena tauro soy muy terrenal y voy por la vida con tranquilidad.

«Soy de las personas que piensan que cuando algo bueno tiene que llegar acaba llegando»

Si tienes carisma y sabes dar con la gente con la que hay que dar las cosas pasan, es cuestión de estadística. Como me dijo un señor israelí para el que trabajé: «El éxito es hard work and lucky». Lo creo firmemente.

Ni abogada, ni influencer. Solo @ineshernand

Por edad, perteneces a la Generación Y. ¿Eres una millennial de manual?
Lo millennial ya suena a rancio. Lo que se lleva ahora son los Z, los nacidos a partir de mediados de los noventa. Yo tengo un poco de todo, de la Y y de la Z, pero también puedo ser muy carca en plan generación Nocilla, porque mis grandes referentes de juventud fueron personajes como Carmina Ordóñez, María José Cantudo y todas las grandes estrellas que pasaron por Tómbola. Es decir, albergo lo mejor y lo peor de los últimos casi treinta años.

«Tengo que decir que el overthinking de los de la generación Z, todo el día en plan «somos unos incomprendidos», me resulta cero atractivo. A ellos les digo: si ahora te crees un incomprendido cuando pasen diez años lo vas a flipar, hermano» (Risas)

Uno de tus gritos de guerra —junto al de «Mis santas»— es «Viva la juventud en paro». ¿Cómo se arregla el mogollón de los ‘niños de 30 años’ en adelante que siguen viviendo a costa de papá y mamá?
Estamos ante una situación muy compleja. Arrastramos un rollo capitalista globalizado que solapa problemas con problemas. Tristemente, el estatus te lo da tener un buen curro y no lo que te trabajes la cabeza. Si tienes un buen trabajo ganas dinero, te compras cosas chulas y viajas. Pero lo cierto es que arrastramos ya diez o quince años de miseria y España siempre será de los últimos países en levantar cabeza.

«De lo poco bueno que nos queda a los de nuestra generación es el intentar disfrutar aunque no tengamos un euro»

Te independizaste con 18 años. ¿Has tenido que volver alguna vez a casa de tus padres?
Jamás, jamás, jamás. Thanks God! Nada, nada. Yo salí de allí como quien le echa bien de KH7 a la grasa de su baldosa. No vuelvo. Mi baldosa la quiero impoluta.

«Ahora bien, esto significa grandes sacrificios, como recoger compresas usadas del suelo del váter del KFC. Si no arriesgas no avanzas, darling»

A ver, que yo sigo compartiendo piso. La situación es cero garantista.

Brillante, locuaz, veloz, empática, divertida, descarada, valiente, esforzada y poderosa. Así es Inés Hernand. Girls Just Wanna Have Fun. Fotografía: Denisse Brito. Estilismo: Raúl Rodríguez. Peluquería y maquillaje: @miguelbling

‘Inés responde’ fue tu primera incursión en las redes sociales, un canal de YouTube en el que dabas respuesta a las cuestiones legales que te planteaban con tu particular forma de ser: políticamente incorrecta y, por supuesto, brillante. ¿Por qué aparcaste este canal?
Inés responde era un canal riguroso, otra cosa es que yo hiciera como Quevedo, que llamaba coja a la reina en su puta cara. Ya sabes: «Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja». (Risas). He tenido algunas polémicas, siempre relacionadas con los números: si tienes muchos seguidores, si tu mensaje impacta, inevitablemente te salen detractores.

«Mis comentarios sobre la sentencia del procés o la ley Celaá —siempre desde el histrionismo y el cachondeo— no gustaron a todo el mundo. Claro, veían a una perroflauta que no se había ni peinado para el vídeo hablando de todo eso sin pelos en la lengua y a algunos les pareció mal»

El canal sigue ahí, no subo vídeos nuevos porque no me da la vida, pero, vamos, que si te vas a divorciar lo que ahí cuento sigue vigente: a las buenas mejor que a las malas porque a las malas te vas a quedar sin nada churri. (Risas).

¿En qué momento te das cuenta de que tu perfil de Instagram —201.000 seguidores auténticos— puede ser algo productivo e, incluso, lucrativo? ¿Cuándo y cómo nace el personaje de Inés Hernand?
Soy Inés Hernand porque el Hernández estaba más que pillado, imagínate. En mi aterrizaje en Instagram tiene mucho que ver mi amiga Andrea Compton [protagonista de influyo_ el 24.06.2020], con la que comparto piso y con la que llevó involucrada en mil proyectos desde que tenemos 13 años. Empecé colaborando con Andrea en su canal y ella siempre me ha animado a que yo contase mis propias movidas. Estaba buscando trabajo cuando justo aparecieron las Stories de Instagram, que parece que llevan ahí toda la vida, pero no, apenas tienen cuatro años.

«Me puse a relatar mi búsqueda activa de trabajo, las prácticas en las que tenías que pagar, la ignominia del panorama laboral y sus derivados. Y eso empezó a moverse solo, a agitarse, hasta que un día una marca, la primera, decidió poner pasta»

Aun así, seguí trabajando en otros sitios hasta dar el salto definitivo.

Darío Eme Hache e Inés Hernández presentan Gen Playz, el prograna de debate de Playz —plataforma digital de RTVE— en el que analizan a saco lo último en memes y tendencias sociales

¿De dónde procede tu velocidad mental?
Vaya pregunta. Hombre, espero que sea del vino que se tomaba mi madre durante el embarazo. (Risas). No, es broma. Supongo que será una cuestión puramente genética. Mis padres me enseñaban en casa, me abrieron muchos mundos que en el colegio no se tocaban y por ello les estoy agradecida. Algo de eso será, eso y la enciclopedia interactiva de Espasa-Calpe que devoraba con fruición.

¿Cómo funciona tu cabeza?
Fatal, me viene de fábrica. (Risas). Si la depresión es vivir en el pasado y la ansiedad es vivir en el futuro, prefiero la ansiedad.

«Mi cabeza siempre está pensando en el siguiente paso. Ese es mi runrún»

Tu lenguaje es una mezcla deliciosa entre descaro, provocación, una inmensa capacidad de síntesis, una excelente base cultural y un exquisito sentido del humor . ¿Deberíamos patentarte?
¡Ay, qué maravilla estas palabras! Ojalá todos fuesen unos interlocutores tan aptos como vosotros. (Risas). Pero aquí sigo yo, esperando a que se me presenten los de Pfizer para patentarme. (Risas). Yo no digo nada excepcional, es más, yo creo que digo lo que todo el mundo piensa.

«No sé de todo, sé una gotita de cada cosa y con eso voy dando el pego. Me gustan la retórica y el pensamiento crítico. La verdad es que tampoco se me da mal ordenar las ideas y luego resulta que soy absolutamente populista. En otras palabras: tengo las claves del éxito» (Risas)

Lo que hay que hacer es curárselo. Si tienes tiempo para pensar, para leer e investigar, te conviertes en un personaje intelectualmente atractivo. Si no te da la vida porque te levantas a las siete para ir a currar, vuelves y el niño te vomita la papilla, te metes en la cama y levantas un poco la pierna derecha para que te la meta el consorte en plan cucharita, duermes y te vuelves a levantar, pues todo se vuelve mucho más complicado. (Risas).

Inés del alma mía o cómo manejar todas las claves del éxito. Fotografía: Denisse Brito. Estilismo: Raúl Rodríguez. Peluquería y maquillaje: @miguelbling

¿Cómo se cruza en tu camino Playz, la plataforma digital de Radio Televisión Española?
Se cruzó en abril de este año, en pleno confinamiento. Me pidieron una sección en la que yo hablase de mis ligues, que es una cosa que me fascina.

«Me dediqué a abrirme perfiles en todas las aplicaciones de ligoteo habidas y por haber: Tinder, SwingerApp, SugarMommy y similares, y luego contaba las historias que me iban saliendo en plan divertido»

Conecté muy bien con la gente de Playz desde el principio. Disfruto mucho preparando mis intervenciones.

Esa colaboración te llevó al programa Gen Playz, el espacio de debate de los Zetas. Guionistas no necesitas, eso está claro. ¿O sí?
A ver, hay un guion base que establece por dónde va a ir el programa y luego están los expertos invitados que hablan del tema elegido: cultura meme, educación, ¿por qué cada vez escribimos peor? consumo de porros, peligros de la Navidad, ¿tenemos buen sexo? etcétera. Hay temas de los que controlo menos, las cosas como son, el guioncito siempre es bienvenido.

¿Trabajáis con algún tipo de autocensura? ¿Cuáles son vuestros límites en Playz?
No hay autocensura, nada de nada. Hombre, alguna vez le he hecho una peinetilla a algún ministro y eso sí lo han quitado en el montaje. (Risas). Pero no hay censura.

«Yo soy lo que soy, una homocuñadensis básica, pero como estoy buena me dejan decir lo que quiero» (Risas)

Eres autora, junto a Andrea Compton, del libro ‘Que el fin del mundo te pille de risas’ (Alfaguara), lanzado en noviembre de 2019. ¿Sois visionarias o qué?
Somos las Nostradamus de nuestra generación. (Risas). La idea nos la ofreció la editorial. Se trataba de ser autobiográficas, pero, oye, saltó la pandemia y, LOL, titulazo.

«Es un libro que relata las inquietudes de cualquier adolescente medio en torno al amor, la familia, el sexo, el curro, el independizarse y todas esas mierdas»

Vamos por la tercera edición. Si te sientes un poco lost nuestro libro te salvará la vida. (Risas).

Háblame de ‘Ni puta gracia’, tu particular club de la comedia junto con Galder Varas en el Teatro Cofidis Alcázar de Madrid. ¿Queréis ser los nuevos Faemino y Cansado?
¡Faemino y Cansado, ojalá! A Galder le conocí en un abierto de stand up comedy y conectamos al instante. Llevamos ya con este show dos años. Hablamos de la actualidad e interactuamos con el público que nos hace preguntas. Ofrecemos comedia y provocación y la gente se va a sus casas encantada.

Inés Hernández y Galder Varas en versión stand up comedy en el Teatro Cofidis Alcázar de Madrid —en cartel hasta junio de 2021—

¿Qué le da miedo a Inés Hernández?
La soledad, que la peña me haga un macrovacío o que se me vaya la olla. Si te quedas moñeco se acabó todo porque, como mucho, te echarían un cable un par de amigos.

¿Cuántos amigos te echarían un cable si te quedarás moñeca?
Cinco. Colegas puedes tener cientos, pero amigos, cinco.

De todos tus valores: ¿de cuál te sientes más orgullosa?
De la transparencia, es lo que más me peleo en lo personal y en lo profesional.

«Hablando se entiende la gente. Intento decir siempre lo que pienso sin ánimo de molestar a nadie»

¿Qué no soportas?
Mi último noviete nunca lavaba las lechugas ni los canónigos y eso me ponía del hígado. Tuve que dejarle. (Risas). De vez en cuando también me dan tocs de orden o de limpieza. No soporto la dejadez, la inconstancia. Eso me saca de quicio.

¿Y si la fama te cambia, qué?
La fama te cambia los hábitos, es inevitable, pero que conste que yo no me considero famosa. No es lo mismo levantarte a las siete de la mañana para meterte en el metro y estar ahí con toda la covid en la oficina o perchando bragas en un Oysho, que poder levantarte a las once para ir al gimnasio, entregarte al pilates y luego hacer una entrevista para influyo_ (Risas).

«Si te refieres a pasar de la gente, a ir en plan arrogante, no creo que me pase nunca»

¿Qué le pides a los Reyes Magos?
Salud, que se nos olvidó pedirla el año pasado, y unas Ray-Ban Wayfarer tipo Jack Nicholson que me flipan.

¿Y al emérito?
Que si a cada español le hubiese dado un milloncito de los que le dio de comisión a Corinna Larsen ahora mismo sus exsúbditos serían los más felices del orbe.

¿2020 ha sido el peor-mejor año de tu vida?
Para mí ha sido un buen año, pero lo cierto es que ha sido un año de mierda porque hay demasiada gente muy jodida ahora mismo.

Gen Playz: Especial Navidad 2020, solo Playz de RTVE

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