El universo según Lola

Lola Guerrera

Sus instalaciones de hojas secas, increíbles ‘maquetas’ de galaxias en expansión, han ocupado espacios culturales tan prestigiosos como el Instituto Cervantes y llamado la atención de marcas como Loewe o Cartier. Pero ¡cuidado! No te confundas. El trabajo de Lola Guerrera (Córdoba, 1982) cautiva a golpe de vista gracias a la belleza de los pétalos secos con los que da vida y fuerza centrífuga a unas constelaciones en las que —una vez fotografiadas— detectamos ideas tan complejas y ancestrales como la incapacidad humana de aprehender la infinitud del universo.

Ante tal incapacidad, Lola Guerrera nos regala modelos mensurables y amables que nos permiten aproximarnos a esa extensión incalculable desde la contemplación lírica. Lo grande a través de lo pequeño.

«Yo lo explico usando naturaleza muerta, pero se podría explicar con cualquier otro medio. El vapor que sale de la cafetera por la mañana, una melodía que eriza tu pelo, un olor que te transporta al pasado. Todo es ínfimo y máximo al mismo tiempo»

La profundidad del espacio desconocido © Lola Guerrera

«Pienso que todo, en el fondo, es complejo e inexplicable por mucho que la ciencia avance. Hay cuestiones que van más allá de nuestra comprensión y lo único que podemos hacer es sentirlas. Yo utilizo esa sensación e intento darle forma mediante mis creaciones»

Las galaxias florales suponen el presente en su carrera artística, pero el camino previo ha estado salpicado de experiencias y derivas que Guerrera decidió abandonar.

«Mis primeros trabajos hablaban sobre mi condición de mujer en el mundo. Eran muy introspectivos y personales. Había mucha sangre y desnudos en esas imágenes. En ese periodo necesitaba encontrarme y conciliar con mi forma de ser»

Lola Guerrera en plena creación de un nuevo universo © Lola Guerrera

La artista nunca llegó a exponer estos primeros trabajos debido, probablemente, al pudor que destapa la verdad autobiográfica, sin embargo, estos supusieron el punto de partida para enfrentarse a temas más absolutos y no tan personales.

«Tuve un parón creativo en 2015. Necesitaba reflexionar sobre el porqué de mi manera de crear. Buscando referentes y otros creadores que hubiesen tenido la misma pulsión hacia ‘lo efímero’ me topé con las vanitas de los siglos XVI y XVII»

Elévate © Lola Guerrera

«Me enamoré de los bodegones de flores. A partir de ese momento decidí trabajar con los restos de la naturaleza que encontraba en las calles de Madrid. Semillas, ramas, hojas caídas… Empecé a clasificarlas por especies y tonalidades, de la misma manera que un pintor lo hace con su paleta»

Aunque la flor seca ha sido históricamente símbolo de las vanitas —ese canto funesto por la inminente muerte y la pérdida de conocimiento, riqueza y fama—, en la obra de Guerrera cabe la esperanza, la ilusión del aprendizaje, o al menos existe una aceptación de la transformación como parte del fluir universal, de nosotros mismos. Observar los cambios que acontecen en nuestro cuerpo y mente —observar que no mirar—. Cuán necesaria resulta la aceptación del devenir en los tiempos que corren, ¿no crees?

Caos y perfección © Lola Guerrera

Guerrera combina su trabajo artístico con la labor docente en escuelas de artes. ¿Quién mejor que un artista para mostrar los senderos creativos a las nuevas generaciones? Pensaba entonces en la obra de fotógrafos como Cartier-Bresson y su definición del instante decisivo, esa porción brevísima de tiempo que queda inmortalizada y que contiene toda la fuerza expresiva y poética de lo que ya ha sucedido.

¿Con ‘ojo fotográfico’ se nace o se hace, Lola? «Todos nacemos con esa habilidad, solo hay que descubrirla y dejarla salir. La sociedad, el ritmo de vida, las plataformas digitales, de repente pueden adormecer esa característica que compartimos todos y todas. Lo importante —y esto es lo que suelo explicarles a mi alumnado cuando me preguntan— es identificar nuestra ‘necesidad’. Cuando el arte se convierte en una ‘necesidad vital’ todo va llegando»

Todo pende de un hilo © Lola Guerrera

«Aprenderemos con pasión, creceremos poco a poco, y descubriremos de qué manera o con qué medio nos expresamos mejor»

Narutalezas muertas en expansión © Lola Guerrera

Nuestra protagonista remata su discurso apuntando que «en el proceso educativo disfrutar es muy importante»

Lola Guerrera, dueña y señora de un alucinante mundo interior © Lola Guerrera

Quienes la conocen saben que Guerrera disfruta enormemente de la fase creativa e instalativa. Los montajes de sus galaxias florales resultan complejos y cansinos, una labor verdaderamente ardua en la que hay que desenredar cuidadosamente cientos de hilos de pescar para no dañar las flores adheridas, por lo que la artista derrocha sentido del humor y conversación con quienes la ayudan en tamaña empresa.

No cabe ninguna duda de que esta actitud, simpática y dicharachera, es su forma de agradecer a quien le echa una mano. Y es que, todo en el universo de Lola Guerrera nos habla de su…

… madera de artista.

Desorden y equilibrio © Lola Guerrera

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