Euskal izarra

Ane Gabarain
Fotografía: Mikel Martínez

[Entrevista publicada originalmente el 29 de diciembre de 2020]

Fue una niña soñadora con la mirada siempre pendiente del cielo. Las nubes y los vientos ejercían sobre ella una fascinación romántica, absoluta, tanto que durante mucho tiempo creyó que lo suyo iba a ser la meteorología. Pero en ningún mapa del destino estaba escrito que las borrascas y los anticiclones fuesen a formar parte de su periplo profesional, quizá por eso dejó que la alegría que reinaba en su casa — «Mi madre era muy cantarina y teatrera; mi padre también tenía lo suyo» — la empujase suavemente hacia el teatro, primero, y la televisión y el cine, después.

Ane Gabarain (San Sebastián, 1963) es la protagonista indiscutible —junto con su buena amiga Elena Irureta— de una de las tres series españolas de este año que ya se va, esas elegidas para la gloria que han derribado fronteras y conquistado público de todos los rincones del mundo —bendito streaming—. Iluminada por el don de la credibilidad, la carrera de Gabarain es extensa y plural. Tras muchos papeles más o menos secundarios, ‘Patria’ (HBO) —serie valiente sobre ETA y el conflicto vasco que no juzga a las partes porque prefiere entender las tribulaciones del alma humana para perdonar y avanzar— le ha brindado la posibilidad de volar más alto que las nubes que dibujaron su infancia. Sin duda, un premio merecido para una actriz auténtica, para una gran estrella vasca.

¿Por qué te hiciste actriz?
En mi casa había cierto talento en el ambiente. Mi madre era muy teatrera y cantarina; mi padre también tenía lo suyo. Era algo natural. En el colegio me apunté a un teatrillo y descubrí que la interpretación me encantaba, después me sumé a una compañía de teatro amateur. Cuando terminé COU se acababa de crear la Escuela Oficial de Teatro del Gobierno Vasco y, por supuesto, me enrolé.

Sus padres, de Pasajes y Rentería, tenían mucho arte, arte que Ane Gabarain enfocó hacia la interpretación © Mikel Martínez

Desde el principio, tu carrera se forja entre producciones vascas y otras de ámbito estatal. ¿Diversificarse o morir?
Empecé aquí, abriéndome paso en el teatro y en producciones para la ETB, como Bi eta bat (1991), la primera sitcom que se hacía en el País Vasco que fue todo un bombazo y que todavía hoy, de vez cuando, siguen emitiendo.

«De manera natural empezaron a surgir otras colaboraciones y trabajos en series como ‘7 Vidas’ o ‘Periodistas’ gracias a Luis San Narciso, director de casting de Globomedia, que lo oteaba todo y nos iba reclamando para sus proyectos»

Bi eta bat’ y ‘Goenkale’ (2000-2014) fueron dos auténticas canteras por la que han pasado muchos de los mejores actores vascos.
Sin duda. Goenkale fue una serie que se emitía a diario y que llegó a tener veinte temporadas. Por ahí pasamos casi todos. La tele es una gran escuela que obliga a trabajar mucho y rápido.

¿Te has dedicado a la interpretación en exclusiva o has tenido otros trabajos?
Siempre a la interpretación, con mis altibajos, claro. He vivido rachas mejores que otras, pero, en general, he tenido suerte.

«Todas las veces que me acerqué peligrosamente al abismo laboral acabó apareciendo un nuevo trabajo»

Con cerca de cuarenta títulos en su cinematografía, Ane Gabarain ha encontrado en Patria (HBO) su primera protagonista con proyección internacional, una madre vasca, áspera y dura, condicionada por su entorno © HBO – David Herranz

En una de esas idas y venidas a Madrid pasas a formar parte los elegidos de Alex de la Iglesia para ‘La comunidad’. ¿Qué recuerdas de esa época y de ese rodaje?
Me lo pasé muy bien, sobre todo porque conecté con todos esos grandes actores que yo admiraba tanto y que veía en Estudio 1, el programa de teatro de Televisión Española, cuando era pequeña: Emilio Gutiérrez Caba, María Asquerino, Sancho Gracia, Terele Pávez… Recuerdo especialmente las largas conversaciones que tuve con María Asquerino hablando de la profesión mientras esperábamos al siguiente plano. Estar con toda esa gente, formar parte de ese equipo, fue una maravilla.

¿Cuál es tu punto fuerte como actriz? ¿Dónde te sientes más cómoda, en el drama o en la comedia?
Yo creo que mi punto fuerte está en la tragicomedia. (Risas). Me van los personajes trágicos con un punto de humor.

En octubre de 2021 se cumplen diez años del fin de ETA. Patria aborda el conflicto vasco sin juzgar a las partes, un valiente ejercicio de aproximación al alma humana que busca perdonar para avanzar © HBO – David Herranz

¿Cuál sería el papel que más veces has interpretado en tus más de cuarenta trabajos entre el teatro, el cine y la televisión?
Hombre, me han tocado muchas chonis. (Risas). Chonis entre comillas. Y mucho hacer de madre también.

«No quiero decir que estos papeles sean menos interesantes, ni mucho menos, pero, sí, tengo más chonis que marquesas»

Y que conste que podría hacer perfectamente de marquesa. No me sienta mal nada. (Risas).

¿Cuándo tuviste noticia por primera vez del libro ‘Patria’, de Fernando Aramburu? ¿Lo leíste antes de saber que formarías parte de la adaptación televisiva?
Sí, lo leí mucho antes porque ya se había convertido en un best seller y la historia me interesaba mucho.

«Había rumores de que igual hacían una serie, pero ni se me pasó por la cabeza que yo podría formar parte de ‘Patria’ algún día»

Bittori (Elena Irureta) y Miren (Ane Gabarain), amigas de toda la vida separadas por una entelequia con forma de bandera © HBO – David Herranz

¿Cómo llegas a formar parte de ese elenco?
Me llamaron las chicas del departamento de casting, Eva Leira y Yolanda Serrano. Fui a Madrid, hice una prueba y luego pasaron muchos meses sin saber nada. Incluso volvieron a llamarme para hacer pruebas para otros personajes. Fue un proceso largo.

Hasta que un buen día te confirman que el papel es tuyo. ¿Tuviste alguna duda a la hora de aceptar este trabajo?
Ninguna, al contrario, me dio un subidón impresionante. Luego me entraron algunos miedos, pero más bien por la responsabilidad de saberme en un proyecto muy grande para una productora tan importante como HBO.

«Siempre tuve claro que ‘Patria’ era un proyecto delicado, pero más que de miedo hablaría de vértigo. Por encima de todo prevalecieron la ilusión y las ganas»

La carrera de Ane Gabarain comenzó con varios cortos y algunos episodios en series —como Bi eta bat o 7 Vidas— que dieron paso a las primeras películas: Maité (1994), de Eneko Olasagasti y Carlos Zabala; Sálvate si puedes (1995), de Joaquín Trincado, o Pecata minuta (1998), de Ramón Barea © HBO – David Herranz

‘Patria’ es, sin duda, la primera gran visión sobre el conflicto vasco que no juzga a ninguna de las partes, un ejercicio de aproximación para entender el alma humana, para perdonar y avanzar. ¿Orgullosa de formar parte de algo tan especial?
Absolutamente. En la serie lo que prevalece es la intención de conciliar y de acercase al conflicto desde un punto de vista humano, habla de luchar contra los prejuicios y la falta de empatía.

«‘Patria’ intenta hacernos ver hasta dónde nos pueden llevar las torpezas y la cabezonería cuando nos instalamos en un dogma único»

¿Te ha molestado alguien por la calle en alguna ocasión? Nos referimos a esas personas que no saben separar al actor del papel que interpreta.
No, no. A ver, hay gente que de broma me ha dicho: si te encuentro por la calle no sé si voy a darte un achuchón o un tortazo; a lo que yo respondía: si me encuentras por la calle no va a pasar ni lo uno ni lo otro porque estamos en pandemia y no voy a dejar que te me acerques. (Risas). Entiendo que Miren, mi personaje, despierte cierto rechazo por desagradable, pero detrás de Miren hay mucho esfuerzo por parte de Aitor Gabilondo (creador de la serie), los guionistas y yo misma para mostrar su dimensión más humana.

«Intentamos que Miren no fuera la bruja del cuento; y si lo era mostrar al menos cuáles podrían ser sus razones. Miren peca de torpe más que de mala persona»

Elena y Ane: dos amigas unidas —desde hace cuarenta años— por el amor al teatro © HBO

Elena Irureta —Bittori, coprotagonista de la serie— y tú sois amigas. ¿Os ha resultado fácil o difícil trabajar juntas en ‘Patria’?
Elena y yo nos conocemos desde hace casi cuarenta años, de cuando entramos en la escuela de teatro, así que imagínate. Nos ha resultado muy fácil trabajar juntas, la pena es que no coincidimos en demasiadas escenas.

«Estábamos supercontentas, sobre todo porque íbamos a hacer juntas la promo de la serie, pero luego todo eso se fue al garete por la pandemia. Para una vez que habríamos podido disfrutar juntas viajando se nos chafó el invento»

Patria está funcionando muy muy bien en otros países. Todos los días recibo algún comentario bonito a través de Instagram de gente de Argentina, Chile, Estados Unidos, Suecia… Me hace mucha ilusión.

¿Cómo construiste el personaje de Miren, esa madre vasca áspera y sin palabras cariñosas? ¿A quién tuviste en mente?
Un poco entre lo que traes en el ADN y lo que vas aprendiendo. Tanto Aitor como los directores de Patria, Félix Viscarret y Óscar Pedraza, tenían clarísimo cómo debía ser Miren.

«Y luego, claro, que ya íbamos vascas de casa; un poco siesas, vaya» (Risas)

Patria, un viaje hacia un abrazo © HBO – David Herranz


En palabras de Gabilondo: «‘Patria’ es un viaje hacia un abrazo». ¿Qué pasó por tu cabeza cuando rodasteis ese abrazo que ya es historia de la televisión?

Técnicamente, como actrices, teníamos que abordar un abrazo sutil. No nos podíamos quedar cortas, pero tampoco nos podíamos pasar.

«El abrazo era un momento sencillo, lo que pasa es que, de pronto, se creó una atmósfera en el rodaje de máxima expectación. A Elena y a mí nos empezó a pesar bastante, había demasiada expectación»

También ocurrió que había que rodar con luz de día, pero empezaba a atardecer y eso sumó presión. El abrazo tiene una gran carga simbólica, pero técnicamente no era complicado.

Aitor Gabilondo (El príncipe, Allí abajo, Vivir sin permiso, Madres: amor y vida), autor de la adaptación televisiva de Patria © HBO – Javier Cortés

¿Cómo es trabajar con Aitor Gabilondo?
Aitor es el padre de la historia, de la adaptación. Estaba presente en todo, se entregó por completo, sobre todo a la hora de velar por la esencia de cada personaje porque si cambiabas una sola palabra del guion te arriesgabas a que tomase otros derroteros. Trabajamos muchísimo mano a mano.

«Aitor Gabilondo ha sido un padre muy presente que nos ha cuidado mucho a todos, lo cual siempre es digno de agradecer. Es muy exigente pero, al mismo tiempo, nos proporcionó una gran tranquilidad»

Elena y yo hemos llegado a la conclusión —lo hablamos hace poco— de que si llegamos a saber la repercusión que iba a tener todo esto habríamos ido a trabajar aterradas. (Risas).

¿Cómo es tu fama tras ‘Patria’: llevadera, incómoda, mitad y mitad?
No ha cambiado nada, en todo caso ‘Patria’ nos ha regalado prestigio.

«La fama nos pilla muy mayores ya para tonterías» (Risas)

¿Qué no soportas?
Mmm. Ahora mismo no soporto las obras que tengo debajo de casa, me están poniendo de los nervios con los golpes. (Risas). Si hablamos de cosas más serias te diría que los prejuicios.

«La vida es un aprendizaje en el que te vas deshaciendo de los prejuicios para crecer y empatizar con la gente que te rodea. Me enervan los prejuicios»

A sus 57 años, Ane Gabarain atesora una fructífera carrera que la ha llevado de Periodistas a Los Serrano pasando por Mi querido Klikowsky, Águila Roja, El corazón del océano, Allí abajo, La comunidad, 800 balas, Goenkale, Loreak o Agur Etxebeste © Mikel Martínez

¿Cuál es tu asignatura pendiente?
Pues mira, tengo una espinita clavada y es que no he pasado por la universidad. Normalmente la gente estudia para trabajar, yo quiero hacer al revés: trabajar para luego estudiar. Cuando tenga cotizado lo suficiente me voy a matricular en todo lo que pueda: Bellas Artes, Filosofía, historia de la dramaturgia, idiomas… quiero beberme la vida, el problema es que no sé si me dará tiempo a todo. (Risas).

¿2020 ha sido el peor-mejor año de tu vida?
Sí, sin duda. Ha sido un año muy paradójico.

¿Qué le pides a 2021?
Trabajo y salud.

¿Cuál es el secreto de la felicidad?
No tengo ni idea y, oye, que si lo supiera igual no lo diría. (Risas). Creo más en los pequeños momentos de bienestar.

«Con no tener angustia ni ansiedad y alcanzar algunos momentos de paz me doy por satisfecha. Eso se acerca muchísimo a la felicidad para mí»

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