Happy new pop

Mafalda
Fotografía: Alex Marcus

La fascinante historia de su familia no debe ni va a adueñarse de esta entrevista. Mantendremos pues nuestra palabra y su ‘anonimato’ para hablar con una joven inquieta y talentosa que ha decido apostar por la música hasta las últimas consecuencias.

Mafalda (Londres, 1994) está de enhorabuena, acaba de lanzar ‘Bailando sin sentido’, nuevo disco en el que se afianza cantando en castellano —su idioma materno— y vuelve a los escenarios, esa adicción irrefrenable que domina a todo artista que se precie. Encantadora y feliz, así es la princesa del nuevo pop.

Acabas de presentar ‘Bailando sin sentido’, tu EP debut en castellano (cuatro canciones en español y una en inglés). ¿Cómo andan tus niveles de emoción barra felicidad?
Ha habido muchos nervios, pero de los buenos. Cuando saqué mi primera canción en castellano en noviembre de 2020, ‘Decir adiós’, no tenía ni idea de cuál iba a ser la respuesta de la gente, lo pasé fatal, pero las reacciones fueron estupendas. Ahora está siendo distinto, más dulce. He disfrutado muchísimo componiendo estas canciones.

¿Te ha costado mucho encontrar tu voz en castellano?
Al principio sí. Con los amigos, con la gente que estudié, habló en inglés, pero en casa siempre hemos utilizado el español.

«Me preocupaba que sonase raro, que no funcionase, que hubiese dos mafaldas. Por suerte, no ha sido así»

Me siento cómoda y coherente cantando en los dos idiomas.

Mafalda: ante todo, mallorquina © Alex Marcus

Etiquetas, los periodistas siempre tan pesados con ellas. ¿Qué es Mafalda: pop oscuro, trap dulce, dance elegante?
Hago pop, hay quien dice que nuevo pop.

«Soy la consecuencia de muchos estilos entremezclados»

Empezaste a componer con 14 años. ¿Cuáles fueron los detonantes que te empujaron a hacerlo?
Mi abuela tenía un piano en casa y, tras una reforma, nos lo dio. Mis padres lo dejaron provisionalmente en el garaje de nuestra casa de Mallorca, que es donde siempre he veraneado. De la forma más natural empecé a jugar con él y a descubrir sus posibilidades. Mis padres nos llevaban a todo tipo de conciertos. En casa, en el coche, siempre ha sonado música; me encantaba jugar al karaoke de la PlayStation con mi padre, aunque él canta fatal. (Risas).

«Siempre he sentido una conexión muy fuerte con la música y supongo que, de alguna manera, estaba escrito que a los 14 años esa fijación tenía que aflorar»

Tengo canciones de esa época que ahora deben de andar rodando por el ciberespacio en alguna lista perdida de SoundCloud. (Risas).

Estudiaste en el Berklee College of Music de Boston, una de las más prestigiosas escuelas de música del mundo. ¿Te costó convencer a tu familia para matricularte?
No, les pareció bien. La única condición que había en casa era estudiar una carrera. Estuve un año preparándome para la audición de acceso. Seis meses después llegó la carta y sí: admitida. Fue superemocionante. Me sentí la persona más feliz del mundo. De esa época proceden algunos de mis mejores amigos, como Noémie Legrand, mi compañera de piso en Boston, que también es parte de ‘Bailando sin sentido’.

Mafalda presenta su nuevo trabajo, ‘Bailando sin sentido’, en Madrid el 21 de abril dentro del ciclo ‘Gures Is On Tour’ que organiza la sala Independance © Querida

¿Cuál fue la principal lección que te llevaste del Berklee College?
El working with others, la importancia de colaborar con los demás, el no perder el tiempo compitiendo por competir.

«En la vida nunca sabes lo que puede pasar. Si solo te centras en tus proyectos estás perdiendo oportunidades de crecimiento»

Es imposible hacer música sin colaboradores, necesitas un productor, otros músicos, distintos puntos de vista. Eso es lo que enriquece.

Tu nuevo pop es muy urbano y en cierto sentido enlaza con tus contemporáneos C. Tangana, La Zowie, Rosalía, Nathy Peluso, Bad Gyal… ¿Te sientes cerca de ellos?
Admiro muchísimo lo que hacen. España está en un momento de creatividad imparable, absolutamente poderoso. Ellos beben de la raíz española, pero yo, en esencia y aun cantando en español, tengo una base anglosajona.

Naces y te crías en Londres —sin perdonar los veranos en tu Mallorca del alma—. ¿Qué te ha aportado crecer en una de las principales capitales musicales del mundo?
En Londres, al margen del piano de Mallorca, empezó todo. Tuve un grupo con uno de mis mejores amigos y juntos nos hicimos más de un pub tocando y, por supuesto, intentábamos no perdernos los conciertos de nuestras bandas favoritas en algunas de las salas más míticas.

Mafalda: sentido y sensibilidad © Alex Marcus

Teniendo en cuenta tus antecedentes familiates, ¿qué eres más: española, búlgara o inglesa? ¿Cómo funcionan tus porcentajes?
Yo siempre me he sentido española y mallorquina, cuando me preguntan de dónde soy digo que de Mallorca. (Risas). Mis hermanos igual. Ahí es donde hemos pasado los mejores momentos de nuestra vida. Pero bueno, supongo que me reparto en tercios con la parte española pesando siempre un poco más.

En 2017 te instalas en Nueva York. ¿Qué buscabas?
Al terminar en Berklee la mayoría de los amigos se fueron a Los Ángeles o Nashville. Yo buscaba esa electricidad que solo hay en Nueva York, ese ritmo vertiginoso non stop. En Nueva York escribí mi primera canción oficial: ‘Don’t Let Go’ y todo lo que pasó con ella fue alucinante. Conseguí entrar como becaria en una discográfica y por las tardes o los fines de semana me dedicaba a componer.

«Escribí ‘Don’t Let Go’, la subí a SoundCloud y conseguí dos reseñas estupendas en Paper Magazine y en Pigeons & Planes que hicieron que la canción se viralizase»

Nueva York fue una época alucinante que me llenó de energía para lanzarme de lleno a esto de la música.

El mundo de la música, como todas las profesiones artísticas, está bastante tocado por la pandemia, pero también por la propia estructura de la industria. ¿Estás preparada para el componente bohemio barra inestable de la profesión qué has elegido?
Estoy preparada, sí, y sobre todo tengo claro que todo cambia constantemente y que hay que ser muy flexible. Lo importante es tener una voz, un sitio, y pelear por mejorar las condiciones.

«Estoy lista para mantenerme en la ola, crecer y adaptarme a lo que me venga»

Mafalda se siente una orgullosa integrante de su generación, la zeta © Alex Marcus

¿Cómo andan tus ganas de conciertos y festivales?
Tengo muchísimas ganas de volver a tocar ante el público. El 21 de abril lo haré en la sala Independance de Madrid para presentar ‘Bailando sin sentido’. Venimos de un momento dificilísimo para la música en vivo y poder volver me parece todo un lujo. Estoy feliz.

Perteneces a la generación zeta: ¿eres impaciente (todo para ya), frágil (no se te puede llevar la contraria) y comprometida (con tus causas a muerte)?
Antes de la pandemia sí era impaciente, pero el confinamiento ha hecho que me replantease este punto. No me considero frágil, puedo afrontar una negativa sin traumatizarme.

«Y sí, soy una persona comprometida que alza su voz ante lo que no está bien. Peleo por el cambio, no es una pose»

En muchos sentidos, me siento afortunada de pertenecer a esta generación.

¿Qué te hace feliz?
Disfrutar de mis amigos y de mi familia. No necesito más.

¿Cuál es tu superpoder? «Creo que soy bastante happy, nunca busco lo negativo de las cosas. Sí, soy bastante bastante happy» (Risas)

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