Las cicatrices del rey

José Antonio Zarzalejos
Fotografía: CARLOS RUIZ

Se proyectaba a sí mismo como abogado de la Diputación Foral de Vizcaya cuando el periodismo se cruzó felizmente en su camino. José Antonio Zarzalejos (Bilbao, 1954) fue director de El Correo y vivió en primera persona la presión y el acoso de ETA, tanto que tuvo que dejar su casa para instalarse en Madrid, donde asumió el rumbo de ABC. Respetado analista y autor de seis libros, hablamos ahora con él de cómo ha dado forma al último: ‘Felipe VI. Un rey en la adversidad’. Entremos pues en la casa del rey, esa institución en la que en más de una ocasión ha hecho falta una varita mágica.

Tras seis años de elaboración por fin ve la luz ‘Felipe VI. Un rey en la adversidad’ (Planeta). ¿Felipe de Borbón lo tiene difícil?
Sí, lo ha tenido y lo tiene difícil. Felipe VI recogió la Corona tras la abdicación de su padre, que se vio forzado a renunciar por su falta de buena reputación en un momento en el que en España estaba habiendo un cambio de paradigma político. El bipartidismo de la Transición fue sustituido por el multipartidismo y la emergencia de grupos militantemente republicanos que, aunque pequeños, no eran, ni son, desdeñables. Y por si esto fuera poco, su reinado ha coincidido con la crisis de Cataluña, que culmina en 2017, y con el desastre sanitario del coronavirus, en 2020.

«Felipe VI ha tenido que tomar decisiones difíciles, algunas de ellas más personales y dolorosas porque han afectado directamente a su familia, a su padre y a su hermana Cristina»

¿Cuál es el mayor obstáculo de su reinado?
El inicio mismo. El haber recibido la Jefatura del Estado y la Corona de España en una situación que, hasta ese momento, habría sido impensable. Era impensable que Juan Carlos I abdicase y que lo hiciera por los motivos por los que lo tuvo que hacer; y era impensable que una vez retirado mantuviese comportamientos que desafiaban a la autoridad y al criterio que su hijo había impuesto.

«La actitud inadecuada e intolerable de Juan Carlos I ha favorecido las teorías republicanas. Sobre su conducta —en absoluto ejemplar— se basa la tesis que sostiene que hay que cambiar la monarquía parlamentaria como forma de estado»

‘Felipe VI. Un rey en la adversidad’, Editorial Planeta, en manos de su autor © Carlos Ruiz

Encrucijadas y laberintos de los que hasta ahora ha sabido salir. ¿Cuál es su varita mágica?

«Felipe VI es un rey y un ciudadano digno. Detrás de él no hay trampa, lo que hay es lo que se ve»

Su figura encaja un poco en el perfil de los grandes personajes de Shakespeare y, desde luego, no es un hombre atado a los tradicionalismos dinásticos. Tuvo una enorme valentía personal cuando decidió casarse con quien hoy es la reina consorte, desafiando una larga tradición de siglos, pero no como desplante sino creyendo firmemente que podría alinear sus obligaciones de heredero con su felicidad personal.

¿Ha encontrado el equilibrio?
Sus colaboradores remarcan lo fácil que es trabajar con él y como nunca eleva el tono. Es un hombre sereno, de carácter afable y sonriente.

¿Lo ha pasado mal? «Ha sufrido mucho y ahí están las cicatrices de su sufrimiento»

Ha sufrido por la desestructuración de su familia. Primero, por el fracaso del matrimonio de sus padres y después por la humillación con la que su padre sometió a su madre en cuestiones de fidelidad; este capítulo ha supuesto una tremenda erosión sentimental para él, sus hermanas y, por supuesto, su madre. Y también ha sufrido teniendo que pelear para que su mujer fuera aceptada y pudiera adaptarse a un entorno completamente nuevo para ella.

«A sus 53 años, Felipe VI tiene una experiencia vital, política, cultural y afectiva muy muy rica»

¿Está tan escrupulosamente formado como se dice?
Y más.

José Antonio Zarzalejos —de 67 estupendísimos años— es feliz haciendo lo que mejor sabe hacer: analizar la realidad con equilibrio para contribuir a una sociedad mejor © Carlos Ruiz

¿Cómo es el ocio del rey?
Tiene gustos y aficiones propias de nuestro tiempo. Le interesan especialmente cuestiones como la sostenibilidad y nuevas las tecnologías, incluida la digital. Posee una fuerte cultura audiovisual, es muy cinéfilo y gran seguidor de series. Gracias a su carácter políglota es un gran lector de prensa extranjera y libros editados en otros idiomas. Es un hombre muy viajado.

¿Qué rol ocupa Letizia Ortiz en el reinado de Felipe VI?
Una función simbólica y representativa. La reina ha sido víctima de un escrutinio mediático excesivo e injusto. Creo que se la ha tratado con una enorme dureza y quizá no se ha terminado de comprender que su prioridad ha sido, y es, la educación de sus hijas.

«Ni el rey ni la reina han querido repetir en sus hijas lo que ellos padecieron, es decir, una familia desestructurada»

Todo lo contrario, han creado un ambiente emocional estable para ellas y han conseguido que su infancia tenga las mejores referencias.

¿Hay quien dice que la reina, como periodista que es, está detrás de los discursos trascendentes del rey?
No, lo desmiento. Puedo garantizar que eso no es así así porque Casa Real y el rey mismo no permiten esas oficiosidades.

«El papel de la reina, desde el punto de vista constitucional, no existe»

La reina consorte solamente tiene una función que consiste en asumir la regencia en caso de fallecimiento o inhabilitación por enfermedad del rey titular en tanto en cuanto la heredera no sea mayor de edad.

Editorial Planeta

¿La princesa Leonor es la gran baza de la monarquía española?
Desde luego. La princesa de Asturias apunta maneras, tiene carisma. Su encanto personal es indudable y eso es algo que ya ha captado la prensa internacional. Leonor está llamada a reinar al mismo tiempo que otras reinas en Europa —como las herederas de Bélgica o Suecia— en este siglo XXI, que es de las mujeres.

«Que España tenga una jefa de Estado será una gran novedad histórica que servirá para dar un paso más hacia la igualdad y la modernización del país»

José Antonio Zarzalejos conoce perfectamente como funciona Casa Real, ¿te gustaría trabajar dentro de la institución?
Nooo. (Risas). Mis inquietudes profesionales no pasan en absoluto por ahí. Mi compromiso está con la profesión periodística.

Por cierto, ¿cómo está la profesión periodística?
Cuesta ser optimista. Nosotros, los periodistas, teníamos hace no tanto una misión que consistía en ser intermediarios entre el hecho noticioso y la audiencia. Nos encargábamos de depurar noticias, contrastarlas, contextualizarlas y añadirles valor, y ahora toda esa intermediación se ha quebrado. Ahora existe la creencia —errónea, por supuesto— de que nuestra intermediación es inútil o carece de valor. Tenemos que romper con esa idea y animar a los ciudadanos a asumir que lo que nosotros aportamos es valor, y ese valor debe ser retribuido. En eso se basa la prensa libre.

¿Quién tiene la culpa?
La tecnología, fundamentalmente, aunque no es la única. Los populismos de izquierdas y de derechas también han influido, porque una de las primeras cosas que hacen es eliminar a los medios de comunicación como intermediarios. Lo hemos visto en Estados Unidos con Trump, quien desde el minuto uno agredió a la prensa y se comunicó directamente con sus seguidores y detractores a través de Twitter. O lo vemos en España con Pablo Iglesias, en campaña contra determinados medios de comunicación.

«A todo esto se añade que los medios arrastran una enorme debilidad económica y una gran dependencia de importantes compañías del sector financiero»

Tras una carrera tan notoria como la tuya, ¿qué proyectos tienes entre manos?
Quiero seguir haciendo lo que hago, informar desde el análisis, y hacerlo cada vez mejor. A estas alturas de mi vida —tras haber dirigido dos grandes periódicos y gracias a la generosidad de mis compañeros haber recibido distinciones estupendas— puedo afirmar que tengo la vanidad cubierta. Aspiro, eso sí, a escribir más libros siempre que impliquen una tarea periodística, porque yo no soy escritor de ficción sino de ensayo, relato y crónica. Y en lo personal, mi ambición pasa por vivir felizmente con mi mujer, estar con mis hijos y disfrutar de mis tres nietos. Estoy en la meseta y quiero seguir andando por ella como hasta ahora.

José Antonio Zarzalejos ante la estatua ecuestre de otro Felipe, el IV, en la Plaza de Oriente de Madrid © Carlos Ruiz

¿Qué te quita el sueño?
Que el mundo de mis nietos vaya a ser más difícil que el nuestro, más competitivo.

«Me preocupa mucho que haya dos generaciones azotadas en el terreno laboral y formativo por dos crisis, la financiera de 2008 y la sanitaria de 2020»

Están viviendo peor que nosotros, sus expectativas son peores que las que teníamos nosotros a su edad y eso es un hándicap muy importante.

¿Qué noticia te gustaría dar?
Me gustaría contar que España es una sociedad que ha absorbido plenamente los valores democráticos, una sociedad solidaria entre todos sus ciudadanos con relaciones de complicidad y afecto entre sus territorios —incluidos Cataluña y el País Vasco—, una sociedad abierta al mundo y generosa. Eso es lo que me gustaría escribir, pero no una sola vez, sino muchas y de forma constante y progresiva.

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