Un gallo ilustrado

Rayden a.k.a David Martínez Álvarez

¿Qué cabe en una canción? ¿Y en cien? El universo de David Martínez Álvarez (Alcalá de Henares, 1985) —más conocido como Rayden— expande su fertilidad concatenando palabras que se transforman en versos que ejercen de crónicas que viajan de la superficie a lo esencial. De no haber optado por la música urbana, Rayden habría sido un excelente diplomático porque sus mensajes persiguen el equilibro implícito en la justicia de lo que debería ser. Nos encontramos con él para hablar de ‘Homónimo’ (Warner Music) —su sexto disco en solitario—, la libertad de expresión, el futuro de la industria musical y las carreras que se construyen en torno a un concepto sólido. Que cante el gallo ilustrado.

¿La gente que ha nacido con el don de la palabra soportáis algún tipo de responsabilidad añadida?
No creo que tengamos ninguna responsabilidad extra. En mi caso, es una inquietud que me lleva a jugar con las palabras y a construir estructuras para contarle algo bonito a los demás. No me siento responsable de nada, solo de mi hijo.

En cualquier caso, la música con mensaje —como la tuya— agita conciencias.
Sí, desde luego. Yo al público me lo tomo muy en serio. Quien quiera oír una sola canción, perfecto; quien quiera más, ahí está todo lo que soy.

«Mi música tiene muchas capas para que cada uno profundice hasta donde quiera llegar»

Al final de la cebolla siempre habrá un mensaje.

En ‘Homónimo’ Rayden se rodea del talento de Alice Wonder, Sebastián Cortés, Ciudad Jara o Fredi Leis, músicos que aportan vitalidad extra a un álbum tan eléctrico como ecléctico © Warner Music Spain

Tras los discos ‘Antónimo’ (2017) y ‘Sinónimo’ (2019), llega ahora ‘Homónimo’ (2021), con el que cierras otra de tus ya míticas trilogías. ¿Por qué trabajas de tres en tres?
Siempre he pensado que todo se puede dividir en triadas.

«No sé por qué, pero a mí la coherencia de un trabajo me pide que se pueda dividir en tres partes, en tres buenas bases. Es mi forma de funcionar»

Compongo de tres en tres. ‘Homónimo’ es el sexto disco de mi carrera en solitario y el que contiene mi canción número cien, con la que celebro mis veinte años en la música.

¿Cuál es el nexo de estos tres álbumes?
La palabra.

¿El término versatilidad se inventó para ti?
(Risas). Solo sé que estoy lleno de inquietudes. Siempre he enfocado mi carrera de forma trasversal para hacerme entender en cuantos más ámbitos mejor.

«No me impongo a mis canciones, me gusta que ellas sean lo que quieran ser»

Rayden: 35 años y las ideas claras © Warner Music Spain

Te inicias en el rap, pero hoy eres la consecuencia de mil influencias más. ¿Te has propuesto ser inclasificable?
El rap sigue ahí, pero al final soy la suma de todas las personas que he conocido y con las que he trabajado: gente del rock, del pop, del reggae, del folk, cantautores…

«Todos ellos me han regalado herramientas que hoy forman parte de mí al componer»

¿Cómo nace una canción en la cabeza de Rayden?
Nace de algo que he vivido o que le ha pasado a alguien cercano, de algo que leo o veo.

«Cuando algo te pellizca tienes que tirar del hilo hasta hacer un ovillo. Lo entiendo casi como una obligación»

Suelo apuntar las ideas en el móvil, no soy tan intenso como para dejarlo todo en ese momento y ponerme a componer. Vamos, que si estoy con los amigos sigo con los amigos. (Risas).

¿Qué te dijeron en casa cuando empezaste en el rap?
Que tenía muchos pájaros en la cabeza y que no perdiese de vista el suelo por el que caminaba. Hoy presumen de hijo. (Risas).

Te crías en Alcalá de Henares. ¿Cómo pasas a formar parte de la escena urbana madrileña?
Viví en Alcalá hasta los 29. Allí no había demasiada escena urbana, apenas nada si nos comparábamos con lo que estaba pasando en Torrejón. Alcalá tenía otras preocupaciones porque casi era una sede nazi, bueno… sin el casi. Los amigos montamos un grupo y a partir de ahí empezamos a ir a Madrid, al parque de Conde Duque, que es donde se reunía la gente como nosotros.

En la percepción del mundo de Rayden hay una premisa que siempre funciona: mejor de tres en tres © Warner Music Spain

¿Qué opinas del caso Pablo Hasél?
La libertad de expresión no debería tener implicaciones penales, y si las tiene que se apliquen en los dos sentidos. Por ahí hay más de un grupo nazi lanzando mensajes incendiarios y parece que no pasa nada. El doble rasero no vale.

«Ha habido actitudes en las manifestaciones a favor de Hasél que no apruebo. Hay que dejar de usar el odio como recurso para obtener rentabilidad»

Fuiste campeón nacional y mundial de la Red Bull Batalla de Gallos 2006, cuyo grito de guerra es ‘Muchos hablan, pocos riman, solo los mejores improvisan’. ¿Qué recuerdas de esa experiencia?
Los nervios que pasé, que fueron muchos. En ese grado de improvisación todo puede pasar. El nivel es alto y la gente es muy buena. Al final todo depende de que tengas un buen día y, sí, yo lo tuve por partida doble. En los vídeos se me ve en una actitud muy altiva, pero, créeme, era para esconder los nervios.

«Cuando te haces el malote igual consigues asustar al rival» (Risas)

¿Te acuerdas de la rima de oro que te hizo ganar?
Ni idea, 2006 está ya muy atrás.

¿Qué es más Rayden: gallito o tranquilote?
Soy el que cuida del corral y el que a veces se mete en algunos jardines, pero poca cosa, nada reseñable. (Risas).

Compositor, escritor, padre y amigo de sus amigos, ese es Rayden © Warner Music Spain

Eres también autor de novelas y poemarios como ‘​Herido diario’, ‘TErminAMOs y otros poemas sin terminar’ y ‘El mundo es un gato jugando con Australia’. ¿Qué estás escribiendo ahora?
Estoy trabajando en una novela que parte de una de las nuevas canciones, ‘La mujer cactus y el hombre globo’. Ahí estoy, dándole forma disciplinadamente, pero aún queda hasta que se publique porque el lanzamiento está previsto para abril de 2022.

¿Qué tal se llevan Rayden y David Martínez Álvarez?
Bastante bien, la verdad. Una de las cosas que nos trajo la pandemia es que nos obligó a enfrentarnos a nosotros mismos y mucha gente se dio cuenta de que no se soportaba. (Risas). No es mi caso.

«Me llevo bien con mis dos facetas y eso me tranquiliza»

¿Te arrepientes de algo?
Nooo. Podría llegar a arrepentirme de lo que no he hecho, pero de lo hecho, nunca.

«Todo lo vivido es lo que me ha traído hasta aquí. Sé cómo quiero ser»

La industria musical cambia de un día para otro. ¿Los ingresos dignos por las reproducciones de vuestra obra en las plataformas de streaming es la siguiente gran conquista de autores y creadores?
Sí. Lo que ocurre es que todo es muy joven, muy nuevo, y aún queda mucho por hacer. Hay que sentarse en una mesa y hablar para que todos salgamos favorecidos. Hay que negociar y llegar a puntos comunes.

¿Siempre eres tan diplomático?
Intento dar respuestas equilibradas. (Risas). En el caso de las plataformas de streaming lo primero que hay que hacer es entender cómo funciona el engranaje. Siento no darte un titular incendiario.

¿Qué quieres construir?
Me gustaría que mi carrera, al final, se vea como una construcción conceptual fruto de la reflexión y la coherencia.

Por cierto, ¿a los artistas urbanos os produce sarpullidos el campo?
Qué va, a mí me encanta el campo. El campo es tendencia.

‘Don Creíque’, último sencillo del álbum ‘Homónimo’ (Warner Music Spain) de Rayden.

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