Teatro Real, teatro mundial

Joan Matabosch
Fotografía: JAVIER DEL REAL
influyo_ © javier del real / joan mataboch

[Entrevista publicada originalmente el 29.06.2020. El 10.05.2021 el Teatro Real es distinguido como la mejor compañía del mundo por su programación —temporada 2019/2020— en los International Opera Awards]

El mundo se detuvo a cuatro días del estreno de ‘Aquiles en Esciros’, una de las grandes apuestas del Teatro Real de esta temporada, recuperada por el Instituto Complutense de Ciencias Musicales. Con todo listo para su reestreno —275 años después de su presentación ante la corte de le época—, la institución —responsable del nuevo montaje— tuvo que hacer frente al primer parón de su historia reciente. Dando la cara en el día más difícil de su carrera, Joan Matabosch (Barcelona, 1961), director artístico del Teatro Real y, sin duda, la cabeza pensante que más y mejor está sabiendo situar a nuestro querido Real entre los teatros más importantes del mundo.

Porque programar al gusto la mayoría y ser genuinamente valiente parece fácil, pero no lo es. Han pasado tres meses y medio y hoy solo toca celebrar que la belleza representada vuelve —el miércoles 1 de julio— a las tablas y a la vida. La elegida será una ‘Traviata’ muy especial, la más especial. Los protocolos de seguridad sanitaria —que también pasan a formar parte del lenguaje escénico de forma rompedora— están activados. La energía del elenco y los trabajadores del teatro, también. ¡Mascarillas y arriba el telón!

Nos consta que el Teatro Real ha hecho un esfuerzo ímprobo para poder reabrir puertas. ¿Le han atormentado muchas dudas estas semanas previas?
Los teatros tenemos la responsabilidad de contribuir a reconquistar la normalidad con proactividad y, sobre todo, con creatividad. Obviamente, ajustándonos a lo que le evolución de la pandemia permita en cada una de sus fases y teniendo muy claro que lo prioritario es garantizar la seguridad de todo el mundo: de la orquesta al coro, de los técnicos a los solitas, del personal extra de limpieza presente en cada una de las funciones al público. No creo que quedarse en cada esperando a que las cosas mejores sea la solución. Estamos en un momento en el que hay que tener coraje y mucha iniciativa para adaptarnos a lo que nos toca vivir y para crear, en esta coyuntura, el producto más adecuado.

El telón se levanta con una Traviata muy especial, probablemente la más especial de todas las que se han visto en el Real. ¿Qué será lo que más nos choque?
Leo Castaldi, responsable del concepto escénico, ha creado una escenografía marcada por una retícula de cuadrados de dos por dos metros dibujados en el suelo y proyectados sobre los muros del escenario, aprisionando psicológicamente a los personajes en sus espacios limitados. Es una Traviata en concierto semiescenificado —siendo conscientes de que más de uno va a interpretar esto como un oxímoron—  que podía hacerse y se va a hacer por respeto al público, y por respeto a los artistas, que se encuentran entre los grandes damnificados por la situación actual y a los que les debemos el esfuerzo de mantener nuestros compromisos justo en este momento en el que cancelar ya no es la única opción. Ciertamente es la más cómoda, pero ya no es la única. Y es exactamente la opción a la que no tenemos intención de plegarnos mientras haya otras posibilidades.

¿Qué puede más: la tristeza del día que en el que tuvo que cerrar el teatro o la alegría de ser ahora el primero de Europa en reabrir?
Cuando tuvimos que cerrar no pensamos que la situación iba a ser tan grave y tan prolongada. Desde su reinauguración, hace ahora veinte años, el Teatro Real nunca había cerrado tres meses seguidos.

«Asumidos los meses de inactividad con impecable resignación, ahora vamos a disfrutar como nadie del acontecimiento excepcional que supone esta reinauguración y, desde luego, nos complace enormemente encontrarnos en primera línea y marcando el trayecto»

El trabajo del Teatro Real por adaptarse a la nueva realidad, por proteger a trabajadores y público, es encomiable. ¿Están teniendo muchos quebraderos a la hora de reajustar todo el engranaje?
Está siendo un esfuerzo gigantesco, pero es un esfuerzo que vale la pena porque nos permite —con limitaciones en el aforo— volver a abrir el teatro y lanzar al mundo un mensaje de confianza en el futuro. Desde luego, detrás de esta iniciativa hay un riguroso trabajo de la secretaría general del Teatro Real en la elaboración de un protocolo sanitario preventivo y de seguridad para todos los trabajadores, artistas, técnicos y administrativos.

El protocolo incluye la reconfiguración de todos los procedimientos para ensayos, nuevas normas para interactuar social y profesionalmente, adaptaciones de los espacios del teatro, instrucciones sobre la distancia interpersonal en función del tipo de actividad, adaptación del foso de la orquesta para que se puedan mantener las distancias, colocación de paneles separadores en función de las características de los instrumentos, etcétera. Hemos creado todo un plan de contingencia para reanudar nuestra actividad pública, y no solo pensando en las representaciones artísticas, también en las visitas guiadas.

Ser el primer gran teatro de Europa en reabrir tiene mucho mérito. ¿Satisfecho?
Muchos teatros internacionales nos están pidiendo nuestro plan de contingencia para redactar el suyo propio. Alguien tenía que dar un primer paso al frente para salir del túnel y estamos encantados de compartir nuestro protocolo con quien crea que puede servirse de él para dar los mismos pasos.

«No tenemos ninguna intención de ser los únicos, ni siquiera de ser los primeros, pero desde luego no nos vamos a quedar parados esperando a ver si los demás mueven sus fichas»

La temporada 2020/21 se intuye complicada. ¿Habrá muchas modificaciones?
Entre todos hemos defendido un modelo, un discurso artístico y la ambición que debe tener la programación de una institución como el Teatro Real. La coyuntura actual nos ha obligado a hacer ajustes y, en algunas ocasiones, grandes equilibrios para defender el producto, pero el caso es que se ha logrado y que el resultado es una programación de una ambición, entidad y solidez espectaculares con los mejores artistas del mundo.

«Todas las perspectivas apuntan a una temporada colosal»

Originariamente la puesta en escena de Un ballo in maschera era ciertamente otra, pero incluso en este caso, el hecho de que la pandemia nos haya obligado a buscar soluciones imaginativas nos ha permitido establecer una estupenda colaboración con el Teatro de la Maestranza de Sevilla que nos hace una enorme ilusión. Juntos vamos a reponer una producción de La Fenice de Venecia que, por cierto, se ha prestado a colaborar con todo entusiasmo.

En definitiva, ha habido renuncias puntuales, pero no ha habido cambios de contenido, ni de discurso, ni de calidad. Al contrario. Lo importante no es si ha habido cambios, lo importante es si se notarán, y puedo afirmar que no se notan en absoluto. Defiendo la temporada 2020/21 tal y como es y puedo asegurar que pocas temporadas internacionales serán comparables al ciclo que se avecina al Teatro Real.

«Lo importante no es si ha habido cambios en la temporada 2020/21 del Teatro Real, lo importante es si se notarán, y puedo afirmar que no se notan en absoluto», Joan Matabosch © Javier del Real

Durante la presentación de La triavata, Joan Matabosch afirmó que la función de un artista es transmitir esperanza y belleza: ¿percibe usted, en el caso de esta representación tan especial y deseada, que todos los integrantes del equipo vienen con más ganas que nunca de enamorar y llenar el alma del público?
Desde luego. Los cantantes de los diversos repartos de La traviata dijeron, en un momento especialmente emotivo de la rueda de prensa, que van a cantar en homenaje a las víctimas de este desastre. Por mucho que entre todos acabemos aprendiendo que el cataclismo de una pandemia pasa y la recuperación llega, se impone y se queda por un largo tiempo.

«Vamos a aprender que hay luz al final del túnel, pero que ahora estamos todavía en el túnel y que tenemos que caminar con decisión en dirección a la luz y no simplemente esperar a que alguien nos rescate»

Y vamos a aprender también que somos más vulnerables de lo que nos creemos, y que esta situación se volverá a producir, quién sabe si dentro de un siglo. Quizá para entonces también pille desprevenidos a los ciudadanos y a sus gobernantes.

¿En qué cree Joan Matabosch que le va a cambiar esta pandemia?
Todas las experiencias de la vida cambian y contribuyen a enriquecernos, pero estoy convencido de que la crisis que estamos soportando es terrible pero coyuntural. Cuando todo esto pase vamos a recuperar la confianza y seguramente vamos a valorar más lo que antes dábamos por sentado. La cultura y el arte siempre son un reflejo de la situación en la que nos encontramos. Como decía Oscar Wilde: El arte es un espejo del espectador, más que de la vida. El arte nos permite contemplar fuera de nosotros nuestra experiencia común: nuestros sentimientos, nuestras sensaciones. Nos permite experimentar el placer de ver o escuchar toda la complejidad de un sentimiento.

El arte no es el objeto artístico en sí mismo, el arte es algo que se produce en el receptor cuando éste lo contempla. Por eso las obras de arte expresan experiencias humanas, no meras anécdotas humanas ligadas a la coyuntura de una situación. Por eso tienen un valor universal. Por eso hablamos de clásicos. Y por eso son obras de arte. Por eso no es lo mismo una experiencia artística que la lectura de un estupendo artículo en un periódico, por mucho que traten el mismo tema. Por esto necesitamos tanto el arte y la cultura.

0%