Casting King

Luis San Narciso
Dibujo: IGNACIO LOBERA

Lo más probable es que si eres actor sueñes obsesivamente con dos llamadas: la de Pedro Almodóvar y la de Luis San Narciso (Mieres, Asturias, 1959). O solo con la de San Narciso proponiéndote una prueba para la próxima de Almodóvar. Tímido irredento, visionario, muy divertido y poseedor de un don único para detectar talento, nuestro protagonista aspiraba a ser actor —lo fue— hasta que un día cayó en la cuenta de que carecía de uno de los ingredientes innegociables en todo buen intérprete: el punto exhibicionista.

Con más de noventa series y películas en su haber —trabajos con infinidad de premios Goya, Oscar y audiencias millonarias—, Luis San Narciso encontró su vocación en la dirección de casting, un arte discreto y vital para el éxito de cualquier proyecto. Él sugiere a Almodóvar, Amenábar, León de Aranoa o al mismísimo Woody Allen quiénes deberían ser las actrices y actores más idóneos para que sus nuevas historias emocionen y lleguen al público. ¿Su secreto? Atreverse a arriesgar.

Luis San Narciso es, sin lugar a dudas, un grande del cine español. El rey del casting.

Dibujo: Ignacio Lobera

¿Qué hace un asturiano como tú —hijo de médico, segundo de seis hermanos—en un tinglado tan bohemio como el de la interpretación?
El cine y el teatro han sido mi pasión desde muy pequeño. Mis padres tuvieron mucho que ver en esta afición porque ellos eran grandes enamorados de las artes escénicas; siempre que podían iban a la ópera o al teatro y a veces nos llevaban. Descubrí que el ceremonial que tiene lugar sobre un escenario desataba en mí una fascinación absoluta. Así, poco a poco, fui construyendo en mi cabeza una vida dedicada a la interpretación.

Luis San Narciso no pierde el tiempo regodeándose en sus éxitos. Sus próximos proyectos y mantenerse al día en este mundo veloz y cambiante son sus prioridades.

¿En casa qué querían que fueras?
Me dijeron que tenía que estudiar y opté por Empresariales. Todos los hermanos teníamos claro que había que hacer una carrera, eso no era negociable. Estudié Empresariales para cubrir el expediente, pero como siempre he sido un poco tremendo tenía claro también que luego saltaría al teatro. (Risas).

«Mis padres eran personas abiertas pese a vivir en un sitio pequeño, se lo peleaban, así que mi decisión de ser actor no supuso mayor problema»

1980. Te instalas en Madrid y, por fin, empiezas a estudiar Arte Dramático.
Empecé a estudiar, sí, pero a los cuatro meses lo dejé. Me presenté al casting de una de las compañías más potentes del momento para el montaje de ‘Petra regalada’, de Antonio Gala, y me cogieron para el personaje más joven. Me enrolé en la función y salimos de gira, y por supuesto también estrenamos en Madrid. Estuve con ellos bastante tiempo, un año y medio por lo menos. Tuvimos mucho éxito e hice grandes amistades que he mantenido.

‘Volver’ (2006), de Pedro Almodóvar, con casting de Luis San Narciso © El Deseo

Consigues ser actor, pero no tardas en darte cuenta de que, en el fondo, no era lo tuyo. ¿Qué es lo que no funcionaba?
Como dijo Fernando Fernán Gómez: «No quiero hacer teatro porque no me gusta que me miren cuando trabajo». (Risas). Me pasó lo mismo.

«Me di cuenta de que no tengo el punto exhibicionista de los actores. En el fondo, soy un gran tímido»

¿Qué queda del fuego interior de aquel Luis de 20 años?
Quedan muchas cosas, imagino que a otra escala, que siguen estando ahí. Queda el Luis energético que agota a todo el mundo, el que tiene ilusión por todo, el optimista, el que siempre está de buen humor… Y, sobre todo, queda una gran pasión y un gran amor por lo que hago.

Llegaste a Madrid en su momento más efervescente. ¿Fuiste de los de ‘Madrid me mata’?
Descubrí una ciudad fascinante en su mejor momento. El día no tenía horas suficientes para mí, estaba tan feliz y tan contento que aproveché el tiempo al máximo.

«Salía todas las noches, eso por descontado. A esa edad tienes tantísima energía que puedes con todo» (Risas)

‘Aída’ (2005-2014), de Nacho G. Velilla: cantera de talento sin precedentes orquestada por Luis San Narciso © Globomedia

¿Cómo te conviertes en director de casting?
Cuando dejé el teatro me fui un tiempo a Londres.

«Al volver empecé a trabajar como ayudante de dirección y ahí descubrí que me fascinaba elaborar repartos. Se me daba especialmente bien sorprender lanzando propuestas innovadoras. Encontré mi vocación»

Un día se cruzó en mi camino un proyecto para una nueva serie que estaba montando Telemadrid — ‘La otra familia’ (1996)—. Se presentó gente con mucha más carrera y prestigio que yo, pero debieron verme tantas ganas y entusiasmo que me eligieron. Así empezó mi carrera como director de casting.

¿Recuerdas quién fue el primer actor o actriz al que le conseguiste trabajo?
Sí, claro. Fueron Blanca Portillo y Roberto Enríquez, dos intérpretes que no eran conocidos en ese momento, pero vi claro que tenían un potencial bestial. Los contrataron para esta serie de la que hablamos.

¿Y él más reciente?
Lo último que he cerrado ha sido con dos actores que no me necesitan para nada, Penélope Cruz y Antonio Banderas, que van protagonizar ‘Competencia oficial’, la nueva película de Mariano Cohn y Gastón Duprat, los dos grandes directores argentinos del momento.

Luis San Narciso: coherencia y armonía.

¿A qué actores consideras tus hijos?
A ninguno. Nos los quiero como hijos. (Risas). Quiero que a todos les vaya muy bien, que sus carreras prosperen y que vuelvan a mí cuando en el horizonte haya un trabajo estupendo.

«No soy yo muy de apadrinar»

A ver, mantengo una relación muy buena con la mayor parte de los actores con los que he trabajado, tanto jóvenes como mayores. La clave está en el respeto mutuo. Me he encontrado a muchos de ellos cuando eran jóvenes y rápidamente supe detectar su talento; y muchos de los mayores, a los que yo ya admiraba por sus carreras, tuvieron la generosidad de venir a mí cuando les llamé.

«Pero, ya te digo, a los actores como hijos no los quiero» (Risas)

A lo largo de los años te has empeñado en relanzar las carreras de algunos clásicos —como Julia Gutiérrez Caba, Amparo Baró o Juan Diego— cuando, quizá, ellos más lo necesitaban.
Son personas maravillosas y, en el fondo, me han ayudado ellos más a mí. Tenerles ha servido para potenciar algunos de mis repartos gracias a la gran categoría que supieron aportar.

¿Cómo funciona la dirección de casting? ¿Llega un director y te dice: «la historia es esta, hazme sugerencias»?
El proceso empieza siempre con el guion. Lo recibo, lo estudio y establezco reuniones con el director. El director es el dueño del proyecto, por lo cual la última palabra siempre la tendrá él.

«Normalmente trabajo con directores inteligentes que siempre están dispuestos a escuchar lo que tengo que aportar. A veces una sugerencia no es entendida a la primera, pero luego te llaman y te dicen que sí, que lo han madurado y les encaja»

Mi trabajo consiste en sorprender y ayudar a potenciar la historia con el mejor reparto posible.

‘Mar adentro’ (2004), de Alejandro Amenábar, o cómo alcanzar la gloria © Sogecine / Himenóptero

¿Por qué no existe el premio a la mejor dirección de casting?
Yo me alegro infinito de que este premio no exista. Los directores de casting no tenemos que tener premios; y esto lo he comentado en cantidad de ocasiones con mis compañeros.

«Nosotros somos un puente entre el actor y el director. Nada más»

Personalmente, me alegra un montón cuando una película como ‘Mar adentro’ se lleva un montón de Goyas y luego el Oscar y todos lo celebramos.

«Los premios de las películas en las que trabajo los entiendo como propios, no necesito que lleven mi nombre en la base»

Por otra parte, he recibido premios a título personal que me han hecho muy feliz (como los otorgados por los festivales de cine de Valladolid, Málaga, Gijón o Barcelona, entre otros).

¿Cómo es la relación entre un director de casting y un representante de actores?
Yo intento que sea siempre lo más cordial posible. Los representantes me ayudan mucho en mi labor, sobre todo a la hora de ajustar los proyectos y de llegar a acuerdos con las productoras.

«Los representantes son piezas clave en la carrera de cualquier actor, pero esto no quiere decir que no trabaje con actores que no tengan representante»

Hablemos de los actores españoles jóvenes, pero no de los novísimos, sino de la generación anterior, la de los que ahora rondan los 30 años. ¿Por qué la mayoría de ellos no vocaliza?
Lo cierto es que hay bastantes actores con falta de formación que pueden tener una buena fotogenia, mucho encanto, pero a la hora de transmitir fallan.

«Si no se entiende lo que dices no transmites, eso es así»

Hay mucha carencia en este aspecto. Con los mayores, evidentemente, esto no pasa porque pertenecen a unas generaciones que han hecho mucho teatro de repertorio, algunos con hasta cinco funciones diferentes en un mes. Por ejemplo, Julia Gutiérrez Caba o Amparo Baró, a las que antes hemos mencionado, no estudiaron en ninguna escuela de interpretación, pero han asumido todos los papeles del mundo. Esa generación es una escuela en sí misma.

‘Rifkin’s Festival’ (2020) o cómo trabajar con Woody Allen a través de The Mediapro Studio, productora de la que Luis San Narciso es director artístico © The Mediapro Studio

Si hablamos de valores, de la forma de ver la profesión, ¿qué diferencia a los actores maduros de los jóvenes?
Antes la profesión era otra cosa, era mucho más pequeña y, prácticamente, todo el mundo se conocía. Ahora se ha convertido en un boom, en un monstruo sin industria suficiente para asumir a tanto actor. Ahora intervienen las redes sociales, impera el ‘quiero ser famoso’ a toda costa y otras cuestiones que lo complican todo mucho más.

«Antes el actor se formaba a conciencia, leía, conocía la historia de su cine y, sobre todo, los más jóvenes profesaban un gran respeto a los mayores. Ahora casi nadie sabe quien es nadie»

Dicho esto, también hay gente joven apasionada y rigurosa.

¿Cómo se detecta el talento?
Encontrar talento es como dar con una aguja en un pajar. A mí el talento me llega de manera orgánica.

«Cuando estoy realizando una prueba y alguien es capaz de emocionarme, o de divertirme, o de inquietarme —depende de lo que esté buscando— sé que ahí hay talento. Es cuestión de emociones, de conexión»

Y luego está el teatro, que es otro gran campo para detectar talento. Con la pandemia han aumentado mucho las audiciones online, aunque yo siempre preferiré el contacto directo para poder trabajar frente a frente con los actores.

El talento se detecta, ¿y a un futuro juguete roto?
Eso es más complicado.

«El éxito o el fracaso dependen de muchos factores y la casualidad es uno de ellos»

Es muy difícil diseñar una carrera a largo plazo, lo que sí ves es cuando alguien apunta buenas maneras; como de igual modo puedes intuir que alguien se va a estrellar al día siguiente. Pero, ya te digo, las casualidades siempre están ahí.

«Hay gente que empieza mal, pero es capaz de enderezarse. Ejercer de futurólogo, en este caso, es muy complicado»

‘El Ministerio del Tiempo’ (2015-2020), de Pablo y Javier Olivares, otro un buen ejemplo de casting perfecto firmado por Luis San Narciso © Globomedia / RTVE

¿Cómo se le dice a alguien que no tiene talento?
Yo jamás le he dicho eso a nadie, sería una gravísima falta de educación.

«Tendré mis opiniones, claro está, pero no soy un dios con potestad para machacar a nadie. Yo lo que hago es callarme y darle las gracias a esa persona por haber venido a hacer la prueba»

Y en este punto me reitero en lo que acabo de decir: el ser humano es muy capaz de enderezar su destino. Nunca se sabe lo que va a pasar con el tiempo.

Eres el director artístico, en exclusiva, de The Mediapro Studio, compañía que agrupa a varias de las mejores productoras audiovisuales de España y otros países. ¿Cómo has llegado hasta ahí?
Trabajando duro. Estoy contentísimo porque tengo un equipo fantástico y estoy disfrutando mucho con nuestra internacionalización, tanto que un día me vi trabajando con Woody Allen, Imagínate, un sueño cumplido. Ahora mismo tenemos un buen puñado de proyectos estupendos en marcha. Estoy feliz.

¿Estamos viviendo una nueva edad de oro en el cine y las series made in Spain gracias a las plataformas de streaming?
Está claro que las plataformas han abierto nuevas ventanas más allá de los canales de televisión tradicionales. El mercado ha crecido muchísimo y un trabajo tuyo se puede ver en cualquier rincón del mundo al instante, y eso es maravilloso. En el fondo, no es algo tan nuevo, llevamos ya muchos años exportando nuestras series a otros países, como ‘Un paso adelante’ o ‘Los hombres de Paco’, por poner dos ejemplos rápidos de éxito arrollador en más de ochenta países.

«Ahora hay más presupuesto, los proyectos cada vez son más cortos —se impone el formato miniserie— y, por tanto, más artísticos. El panorama ha cambiado por completo, sí, pero, ojo, el número de actores también ha crecido considerablemente»

Eres miembro de AMPAS (Academy of Motion Picture Arts and Sciences), es decir: eres arte y parte en los Oscar. ¿Cómo llegas a AMPAS?
Pues la verdad es que me enteré casi de casualidad. (Risas). Me lo dijo Paco Delgado, el diseñador de vestuario que ya era académico. En mi caso me propuso un director de casting norteamericano y luego hace falta el apoyo de dos académicos más. Tú de todo eso no te enteras hasta que te lo comunican oficialmente. Luego solo tienes que decir: sí. (Risas). Lo maravilloso es que te envían todas las películas que compiten para poder votar.

«La verdad, para qué voy a mentir, me hace mucha ilusión ser el primer director de casting español que vota en los Oscar»

¿Has estado en alguna entrega de los Oscar?
No, nunca, y en la de los Goya tampoco.

No puede ser…
Pues créeme: nunca voy a ningún sitio. No me interesa el boato. Soy muy tímido. Veo las ceremonias y las disfruto, pero desde casa.

‘Vis a vis’ (2015-2019), de Daniel Écija, Álex Pina, Iván Escobar y Esther Martínez Lobato, con casting de San Narciso © Globomedia

Más de 90 trabajos. Cuándo contemplas lo mucho que has hecho, ¿qué te viene a la cabeza?
Que soy un tío muy afortunado, que me lo he pasado muy bien, que he conocido a gente maravillosa y que hay que seguir trabajando porque todo cambia a velocidad vertiginosa y hay que ir al ritmo de los tiempos.

«Siempre miro hacia adelante»

Vamos a suponer que te está llamando ahora mismo Pedro Almodóvar desde sus oficinas de El Deseo. Pedro quiere que le ayudes con el casting de su próxima peli que va sobre un expresidente de la Generalitat que, harto de vivir en el exilio, vuelve a Cataluña haciéndose pasar por una señora estupenda y descubre que en su partido todos le detestan. ¿Quién sería tu principal apuesta para este papel protagonista de hombre/mujer?
(Risas). Candela Peña [protagonista de influyo_ el 17.02.2021], que es una actriz maravillosa y llena de recursos.

¿Quién debería interpretar a Luis San Narciso en la película de tu vida?
No quiero que me interpreten, no quiero, no quiero. (Risas). La sola idea me produce demasiado pudor. Mi vida no hay que contarla, de verdad. Y si alguien se empeñase en hacerlo, por favor, que todos los actores dijesen no al proyecto. (Risas).

¿Qué es la felicidad?
La armonía, la coherencia. Y las cosas más sencillas de la vida, como que los tuyos estén bien.

¿Qué te queda por hacer? «Todo. Las historias son infinitas. Queda mucho por hacer»

Luis San Narciso (Mieres, Asturias, 1959) © Ignacio Lobera

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La capacidad de trabajo de Luis San Narciso es absoluta. Estos son algunos de los éxitos en los que el asturiano ha tenido mucho que decir / series como Médico de familia, Periodistas, Compañeros, Policías, en el corazón de la calle, Javier ya no vive solo, Un paso adelante, 7 vidas, Los Serrano, Los hombres de Paco, El internado, El barco, Aída, Águila Roja, Vis a vis, Vota Juan, El Ministerio del Tiempo, La valla, Nasdrovia, Encrucijada, Estoy vivo… / películas como Los lunes al sol, Torremolinos 73, Mar adentro, Reinas, Volver, Siete mesas de billar francés, Alatriste, Los girasoles ciegos, Los abrazos rotos, La piel que habito, Los amantes pasajeros, Fe de etarras… / y hasta una ópera, Così fan tutte, estrenada en el Teatro Real de Madrid.

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