Dentro

Zahara (2nd round)
Fotografía: NOEMÍ ELÍAS

La relación que estableces con un artista cuando entras en su cabeza y asimilas su universo como propio —o muy próximo a ti— puede llegar a ser de lo más perturbadora. La realidad se complica emocionalmente cuando tu profesión —en este caso el periodismo— te facilita el acceso directo a esa persona. Lo maravilloso sucede cuando transformas la complicación en sencillez y, simplemente, te dejas llevar y disfrutas del privilegio.

María Zahara Gordillo Campos (Úbeda, Jaén, 1983) ha creado un disco — ‘Puta’ — que ya es historia de la música en español. Un disco duro y desgarrado, pero también lleno de esperanza y belleza.

Identifica tus problemas, ingiérelos, digiérelos y luego expúlsalos. Porque la vida sigue y lo malo tiene que quedar tras esa puerta que vas a cerrar para siempre. Dentro. Muy dentro.

Eres la primera protagonista en el primer año de vida de influyo_ que repite entrevista.
¡Me encanta!

Primera pregunta: ¿qué os dan en Jaén en el biberón que todos salís creativos, algunos geniales?
Aceite de oliva picual de primera prensada bien verde. (Risas). Las propiedades del aceite son increíbles. Nos dedicamos a importar recetas orientales para el bienestar —como cuando las bayas de goji se pusieron de moda— cuando aquí tenemos maravillas. Para mí no hay nada como el aceite crudo, que es como lo tomamos en casa, en tostas y con su buen tomate. Por eso somos así. (Risas). No lo puedo demostrar, pero seguro. En mi caso, al ser de Úbeda, que es una ciudad renacentista con piedras majestuosas cargadas de historia, es como si el entorno también obligase a estar a la altura. (Risas).

Descartes de sesiones fotográficas que acaban robando todo el protagonismo © Noemí Elías

¿Es cierto que eres sobrina o ahijada de Joaquín Sabina?
Soy algo así como una especie de sobrina tercera. Él es primo segundo de mi padre; digamos que la relación sanguínea es ya testimonial. Joaquín se lleva muy bien con mi tío Juanjo, el hermano de mi padre. No es que tengamos una relación de tío y sobrina —vamos, que no me envió cocido congelado en un táper durante la pandemia, como sí hizo mi tía Loli (risas)—, pero conmigo siempre ha sido una persona muy generosa a la hora de compartir su tiempo. Lo que más me impresiona es que, con todo lo que ha vivido, sigue sintiendo una curiosidad enorme por todo. Me encantará volver a encontrarme con él para charlar porque es un magnífico conversador. Con Joaquín y también con Pancho Varona, su músico y amigo; Pancho siempre me ha cuidado mucho. Joaquín es historia viva de este país.

Se cumple ahora un mes del lanzamiento de ‘Puta’ (G.O.Z.Z. Records), un mes de promoción imparable. ¿Cómo estás?
Estoy bien. Estos últimos días las entrevistas están ya más espaciadas. La vorágine se concentró justo antes y después de sacar el disco.

«Ahí sí que experimenté cierta saturación, física y emocional. No tanto por hacer dieciséis entrevistas seguidas, sino por hacer dieciséis sesiones de terapia seguidas»

En algunas lloraba, en otras me ponía a reír y no podía parar. Pero estoy bien, protegida y cuidada. No me canso, a fin de cuentas, he hecho este disco para esto.

Entrevistas: momentos que bien aprovechados sirven para revisitarse a uno mismo. ¿Te han hecho alguna pregunta que te haya mostrado una nueva perspectiva sobre ti?
La verdad es que sí. Este disco da para ahondar en un montón de temas, más allá de la composición o la producción. Normalmente, en una promoción acabas repitiendo mismas respuestas —que te aprendes de carrerilla— a preguntas idénticas. Pero con este disco no, todo lo contrario. Hubo una pregunta que me sorprendió especialmente y fue que si había perdonado a los causantes de mis daños. Nunca me lo había planteado, la verdad.

¿Y qué respondiste?
Pues sobre la marcha dije que para poder perdonar primero tienen que pedirte perdón. Como nadie me lo ha pedido, no he perdonado. Además, cuando te piden perdón te colocan por encima, y tampoco se trata de eso. Me di cuenta de que esto no va de perdonar o no perdonar. Yo ya no tengo que perdonar a nadie; no es que los crímenes hayan prescrito porque, obviamente, aún sigo sufriendo las consecuencias.

«Mi objetivo es colocar lo que sucedió en un lugar que me permita vivir»

Está claro que la palabra ‘víctima’ no va contigo.
Todos somos víctimas y verdugos, en mayor o menor medida. Sí hay un momento en el que tienes que asumir el rol de víctima como mecanismo para darte cuenta de que algo no va bien. Yo viví una relación de maltrato y me costó mucho darme cuenta, no fui consciente hasta que tuve una relación normal. Ahí me dije: ¡cómo coño no me di cuenta antes!

«Si solo eres víctima no avanzas»

Zahara, de 37 años, una artista valiente en su punto de inflexión © Sharon López

¿Cuánto te has ahorrado en terapia componiendo y compartiendo ‘Puta’?
Podría parecer que sacar este disco era la solución, pero no, es todo lo contrario. Este disco surge gracias al apoyo psicológico de mi terapeuta. Cuando te dedicas a escribir canciones, cuando eres artista —dicho con humildad—, no te queda otra que ahondar en tus profundidades; tienes que saber detectar tus problemas para poder enfrentarlos y expresarlos, aunque sea con metáforas.

«Lo maravilloso de la música es que es un viaje que abre puertas, pero yo, en este caso concreto, he necesitado tener cerca a un profesional para que me ayudase a lidiar con todo lo que estaba abriendo»

En el fondo, toda mi vida he escrito canciones sobre lo mismo, pero nunca de esta manera. Llevo más de un año yendo a terapia. En principio, fui para entender por qué quería divorciarme, y lo que descubro es que mis problemas nada tienen que ver con mi matrimonio, fallido o no fallido.

«Mis problemas venían de lejos. Gracias a la terapia he podido decir: ¡a la mierda! Ahora es cuando voy a contarlo todo»

¿Este disco nace de un diario, o un poemario, al que luego le has añadido la música?
No escribo un diario. Todas estas canciones, casi todas, surgen de un texto madre. Llega el confinamiento, dejo de componer, me aíslo y me deprimo.

«Hasta que un día —tras una sesión de terapia, escuchando a Fiona Apple y con una copa de vino— siento la necesidad de ponerme a escribir como una enajenada, poseída, sin poder parar. Psico total»

De ese texto han salido la mayor parte de las canciones de ‘Puta’. No eran poemas, era una especie de vómito al que luego le fui dando forma con Martí Perarnau. Nunca antes había verbalizado nada de todo esto de esta forma.

«‘Puta’ nació de forma salvaje»

Todo artista tiene su catarsis. La de Zahara se llama ‘Puta’ © Sharon López

Hablemos de Martí Perarnau IV, la persona que ha activado la estrella electrónica que dormía en ti. ¿Puede haber mayor privilegio en esta vida que encontrar a una persona que sepa sacar lo mejor de uno mismo?
¡Qué bonito, qué guay! Martí es un genio, no deja de componer nunca. Intento aprender de él todo el tiempo, pero no llego. Es mi alentador creativo y espiritual. Es un privilegio poder estar cerca de una persona que admiras tanto. El pobre se pasó todo el proceso del disco diciéndome «gracias por el honor de dejarme participar», y yo, ¿¡cómo!? ¡pero si es al revés! La presencia de Martí, como la de mi psicóloga, ha sido decisiva. Cuando compartí mi historia con él se obsesionó para que la contase; se obsesionó de una forma bonita.

«Martí no paraba de decirme ‘brava’, ‘me flipa esta letra’, ‘es lo mejor que has escrito en tu vida'»

Esto es muy gracioso —porque Martí en muy gracioso— y lo cuento solo porque lo ha dicho él: «¡Este es el mejor disco de la historia de la humanidad!». (Risas). Y yo, hombre Martí, que hay muchos discos que no hemos oído, igual hay uno por ahí de Tori Amos contando lo mismo. (Risas). Martí es genial.

Martí y Zahara. Que lo que la música ha unido no lo separen las discográficas © Rafa Ariño / ‘Una historia, una canción’ (Movistar+)

¿Qué te han dicho tus padres al oír ‘Puta’?
Han pasado por muchos momentos. Mis padres son mis principales fans. Si me dedico a esto es por el amor que ellos le tienen a la música. Siempre me han alentado a seguir. Cuando les enseñé mi primera canción se llevaron las manos al corazón. Siempre han mimado mi creatividad. Cada disco nuevo lo comentamos, y mi padre es de los que no se calla una, mi madre igual; todo lo preguntan.

«Con este disco les fui dosificando las canciones poco a poco. Iban a enterarse de cosas de las que yo nunca había hablado con ellos. Lo primero que les dije es que estaba bien, fuerte, y que, precisamente por eso, había podido escribir estas canciones»

Yo por mis padres siempre he sentido lo mismo: gratitud máxima. Cuando mi madre escucha ‘Canción de muerte y salvación’ me pregunta: «Hija, ¿y dónde estaba yo?». (Silencio). «Mamá, tú estabas donde yo te dejaba estar». El otro día, cenando, hablamos de todo y ella no dejaba de llorar. Pero pasó algo precioso, me dijo: «No lloro de tristeza, lloro porque estoy agradecida de que hayas podido encontrar el modo de superar todo esto».

«Nunca he querido hacer daño a mis padres con este disco, pero también llegué a la conclusión de que si se lo provocaba no era mi problema. Cuando no cuentas lo que te ocurre para proteger a alguien estás acrecentado el problema»

Necesitaba liberarme de mi carga. Otra cosa maravillosa es que mi madre me ha dicho que quiere ir al psicólogo que, para mí, es algo de primero de ser humano. (Risas). 

«Mi padre, que es bastante religioso, ha tenido que lidiar también con mi no religiosidad en este disco, pero vuelvo a lo de antes: yo le rogaba a dios que dejasen de pasarme cosas malas y dios me decía ‘apáñatelas tú sola, te lo mereces'»

Esa es la lectura que sacaba la niña de 12, 14 o 20 años que fui. La religión es mi gran antagonista.

Vinilo o el placer del gran formato © Noemí Elías

Al entregarte como lo has hecho al escribir ‘Puta’ uno se cree con el privilegio de haber entrado hasta el último rincón de tu cabeza. En parte, algo de esto hay. Repasemos ahora las 11 canciones de ‘Puta’ para ver si interpretamos lo mismo que tú, la autora.
Perfecto.

(01) ‘Flotante’: toda una declaración de intenciones, tanto por el sonido que va tener el disco como por los mensajes que nos aguardan. ¿Zahara es una punki, una punki educada?
(Risas). Punki, ¡pero muy educada! Sí, así es. Esta canción y este disco son un «me da igual todo, ya no me callo nada».

(02) ‘Merichane’: joya universal, historia del pop español, de la que ya hablamos largo y tendido en la entrevista anterior (situada justo debajo de esta). Por favor, volvamos a la anécdota de la peineta a tu anterior discográfica, a Universal; necesitamos oírla otra vez.
(Risas). Es cosa de Guille Guerrero, la persona que está detrás de todos mis vídeos y el primer empleado de G.O.Z.Z. Records, mi sello — estoy superorgullosa de haber podido contratarle—. Pues nada, yo escribo la canción y Guille me pide que en el vídeo haga una peineta dedicada a Universal. Pensé, este es un puto genio, pero no sé yo. Hasta que me convenció, claro. Mi relación con ellos, mi experiencia con esta multinacional, lejos de ser buena, fue terrible.

«Imagino que yo para Universal fui como un grano en el culo. El gran problema era su paternalismo, que es algo que yo no soporto»

Todo el rato estaban en plan «bonita, cariño, tesoro… tú no te preocupes, harás el disco que tú quieras», cuando lo que realmente estaba pasando es que me la colaban por todos lados. Esa fue mi experiencia con ellos.

(03) ‘Canción de muerte y salvación’: tras compartir un intento de suicidio mencionas tus problemas a la hora de afrontar el sexo. Todo muy duro.
Yo nunca le había contado a nadie, absolutamente a nadie, que con 12 años había intentado suicidarme, ni siquiera a mi psicóloga, no al menos con estas palabras. Me daba miedo pronunciarlo así porque suena muy bestia.

«Esta es la canción del disco en la que más me protejo, no porque no quiera ser directa, sino porque me duele todo mucho aún»

¿El sexo? ¡Uf! Cuando tu primera experiencia sexual —cuando no sabes nada del sexo— no es consentida condiciona el resto de tus relaciones sexuales de por vida, llegando hasta hoy.

«He tenido relaciones sexuales con hombres —y con mujeres— que no me importaban absolutamente nada, no sentía absolutamente nada, solo buscaba sentirme humillada y, a la vez, tener poder sobre ellos. Quería hacerme daño y, lo que es peor, quería hacérselo a ellos, quería ‘joderle la vida a un extraño'»

Como niña que ha sufrido un abuso sexual he leído todo lo que ha caído en mis manos sobre el tema. Cuando te pasa todo esto es muy difícil volver a colocar el sexo en un sitio sano, hacer del deseo, del placer, algo saludable.

«Solo cuando he encontrado a una pareja sexual sana, a un tío sin problemas ni complejos, he empezado a ver la luz»

(04) ‘Taylor’: ¿eres una yonqui del cariño?
Sí, lo sigo siendo. He hecho este disco para que me quieran aunque, por otra parte, también ya me da igual si me quieren o no me quieren. Conclusión: si no te quieres a ti misma es muy difícil que te quieran los demás.

(05) ‘Sansa’: «No soy mejor porque tú me humillaras, porque tú me anularas». Bueno, realmente la reflexión la tenemos en todo lo que estamos hablando.
Total.

(06) ‘Berlín U5’: ¿has sentido alguna vez que el mundo se acababa para ti?
Sí, varias veces. Quien ha sufrido una depresión sabe lo que es esto. Yo ahora me siento bien, recuerdo cuando me levantaba por las mañanas y todo estaba mal. Entras en bucles de sentimientos muy tristes, muy negativos, que se retroalimentan. Llegas a un punto en el que no ves la salida. Identifico tres depresiones en mi vida, en dos de ellas al menos conté con apoyo psicológico, afortunadamente.

«Al cerrar la puerta nada de еso salió conmigo / Las fotos frente aquella pintada (dеntro) / La sensación de haber creado una familia (dentro)». De ‘Ramona’, incluida en ‘Puta’ © Sharon López

(07) ‘Ramona’: «Le había dicho adiós a un hogar sin haberlo sentido así nunca». Duro, ¿no?
Esta es la tercera canción más escuchada del disco y la primera que compuse. Es el momento en el que dejas un lugar y tienes que enfrentarte a situaciones totalmente diferentes por primera vez. A ver, esta canción tiene verdad y tiene mentira. Cuando yo me separo y dejo mi casa siento eso: la nada. Siento que he cumplido un sueño estándar: tener un buen trabajo, casarme con un hombre bueno, guapo y triunfador, y tener un hijo.

«La historia se acaba y al cerrar la puerta por última vez no siento absolutamente nada. Eso es real, pero no es más que la fotografía de ese momento exacto»

Es el contexto de esa canción. Pero lo cierto es que a los tres días ya no pensaba eso. Mi relación con mi exmarido es estupenda y nuestro hijo es feliz porque tiene todo el amor de sus padres.

(08) ‘Negronis y martinis’: «Si quieres quedarte a dormir tendrás que abrazarme entera con todas las partes que perdí». ¿Cómo anda el corazoncito de Zahara ahora mismo?
Me siento querida y abrazada. Pero lo mejor de este momento es que he aprendido a no necesitarlo, es el punto de inflexión de mi vida y queda reflejado en el disco.

«Cuando llegas a ese momento en el que realmente no necesitas ni amor ni a los hombres, cuando aprendes a quererte a ti misma, todo empieza a mejorar. Me siento muy bien»

(09) ‘Médula’: esta canción es belleza, belleza, belleza… ¿Podría ser un pequeño homenaje inconsciente al pop ochentero, a los ‘new romantics’ ingleses o a grupos como Mecano?
No es un homenaje deliberado a Mecano, pero Mecano está en mí. Siempre habrá cosas de Mecano, forman parte de mi ADN. Con 5 o 6 años, mis padres me llevaron a verlos a la plaza de toros de Úbeda y me acuerdo de todo perfectamente —hasta que me dormí—. (Risas). Mecano fueron brutales.

(10) ‘Joker’: Una canción con fragmentos de las nueve anteriores (idea brillante). ¿Es el resumen/conclusión de todo lo que es ‘Puta’?
Total. Es el espíritu de todo el disco llevado al extremo. Eso y que yo me paso todo el rato planteándome mis problemas y cómo resolverlos, y entonces llegan las caceroladas de la pandemia y había un tipo que era todo odio y cabreo, y yo le gritaba: «¡Quiérete más!». (Risas)

(11) ‘Dolores’: una copla que nos sabe a bonus track. ¿Tocaba hablar de tus raíces y punto?
Compro lo del bonus track, la verdad es que le encaja serlo. Me paso todo el disco hablando de mis problemas, pero al final también es cierto que, en mi infancia, en mi raíz, hubo mucho amor y mucha belleza. Eso es esta copla que habla de una mujer libre, más libre que todos los hombres del mundo juntos. Las coplas son muy de «quédate en tu casa y haz lo que quiera el hombre», y yo lo que hago es darle una ‘vueltecita’. (Risas).

La portada perfecta que nunca lo fue © Noemí Elías

Últimas preguntas: ¿qué quiere decir la portada del disco con esa miss, que también es una reina con su corona y su ciegazo?
Pues todo eso. Es la santa que hizo un disco que se llamaba ‘Santa’ (2015) y que ya está harta de todo y sale a fumar. La foto de la portada —después de tres horas de sesión perfeccionista—se hizo con una cámara de usar y tirar en un descanso. Al verla me quedé en plan: «¡Maricarmen, pero si esta es la portada!». Tardé en tomar la decisión dos meses, pero al final se impuso el buen juicio. (Risas).

¿María Zahara se cansa alguna vez de Zahara?
(Risas). Pareces mi psicóloga, ella me lo ha preguntado más de una vez. No me canso de Zahara, pero agradezco infinitamente que existan las dos.

«María Zahara es la que recoge al niño del colegio en chándal y sin desmaquillar tras una sesión de fotos, la que toma vinos con sus amigas y se parte de risa, y la que llega a la noche con un uno por ciento de batería porque lleva todo el día de promo»

Zahara vive intensamente, su agenda es una locura. Agradezco a la vida el poder tener a las dos.

¿Te sigue faltando algún trozo de los que perdiste o ya los tienes todos?
Creo que ya los tengo casi todos. La respuesta… en el siguiente disco. (Risas).

¿Qué es la felicidad? «No lo sé, pero ahora me siento feliz. Bueno, mira, sí lo sé: la felicidad es no tener que ocultar quien eres»

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Todos somos putas

[Entrevista publicada originalmente el 10 de febrero de 2021]

¿Cómo un icono indie puede transformase en un referente electropop? Fácil. Solo hay que tener el arte y la capacidad para componer e interpretar canciones que digan: «Yo estaba ahí con las llaves en la mano / Acelerando el paso, fingiendo que hablaba con mi hermano / Yo estaba ahí dejándome hacer / Con tal de que acabase de una vez / Yo estaba ahí confesándome por haberme tocado / Creyendo que ese era el puto pecado / Yo estaba ahí metiéndome los dedos hasta el fondo / Queriendo vomitar las penas, la vida, el odio».

Zahara (Úbeda, Jaén, 1983) acumula ya tal puñado de canciones icónicas, divinas y perfectas que —tocado el cielo con ‘Merichane’, la de arriba— la declaramos para siempre historia de la música contemporánea e imprescindible eslabón emocional de nuestras vidas. Hoy repite como periodista barra conductora en un programa de nobles ideales —‘Una historia, una canción’ (Movistar+)— que se acerca a la gente de nuestros pueblos para conocer sus problemas y sus formas de afrontar el futuro. Cantante, periodista, madre, honesta, genial, libre. María Zahara.

‘Una historia, una canción’, el nuevo programa de #0 (Movistar+) presentado por Zahara, es un singular viaje por la España rural —Nigrán (Pontevedra), Los Alcázares (Murcia), Cuevas de Cañart (Teruel) y Úbeda (Jaén)— para entender cómo sus gentes hacen frente a problemas derivados del cambio climático, los desastres ecológicos o la despoblación, al tiempo que lanza mensajes de amor a la tierra con forma de canciones interpretadas por ti y tus artistas invitados. ¿Tuviste claro desde el principio tu papel en el programa o necesitaste verte en las primeras grabaciones?
Lo tuve claro desde el principio. La verdad es que todo lo que me propone Movistar+ relacionado con la música acaba siendo algo increíble. Lo descubrí con Canciones que cambiaron el mundo, mi anterior colaboración con ellos. En el caso de Una historia, una canción la música en directo estaba muy presente desde el arranque del proyecto, pero ahora tocaba ir más allá porque iba a haber muchas entrevistas y no solo a músicos. Me hizo una ilusión enorme, me pareció un reto precioso. La verdad es que nunca dudé porque sabía que detrás había un equipo estupendo y eso hizo que me sintiera supersegura.

¿Cómo te has visto en esta nueva faceta como periodista intrépida?
Hacer entrevistas no tiene nada que ver con mi trabajo, pero en el fondo sí está relacionado conmigo porque a mí me encanta hablar con la gente. Entiendo que la profesión de periodista en mucho más compleja de lo que yo hago aquí, pero lo cierto es que, sin alterar mi forma de ser, dimos con el punto que necesitaba el programa. Uno de los entrevistados me dijo un día: «Oye, pues para ser periodista cantas muy bien». (Risas).

«Oye, Zahara, pues para ser periodista cantas muy bien» © Rafa Ariño

«Lo he pasado genial hablando e implicándome con la gente, tanto que en más de una ocasión acabé bastante tocada con alguno de los testimonios»

El periodismo me parece una profesión muy especial, así que no me cierro a ningún proyecto futuro siempre y cuando sea bonito y me vea capaz.

¿Lanzarte a las carreteras tras el confinamiento fue el mejor regalo?
El confinamiento, para todos, fue durísimo. Afortunadamente, no he tenido ningún problema de salud, pero lo que más me costó es que yo llevaba veinticinco años seguidos sin parar. Compongo desde que tenía 12 y nunca he parado. La última década ha sido una locura, pura intensidad.

«Al principio me tomé la pausa como algo positivo que me iba a venir bien, pero a las dos semanas me subía por las paredes. Necesito viajar, necesito tocar en directo»

En cierto sentido, me acostumbré a no hacer nada; lo duro fue aceptarlo. Pero acabó el confinamiento y empezamos a grabar el programa. El simple hecho de montarme en una furgoneta, de estar con otra gente, de hacer una prueba de sonido, me pareció la distopía más maravillosa dentro de la distopía. Volver a un hotel, a una habitación con vistas para mí sola fue alucinante.

«Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a vivir confinados»

Canción perfecta tras canción perfecta, Zahara, de 37 años, se ha convertido en la voz más autorizada y poderosa del indie pop español © Rafa Ariño

El cuarto episodio de ‘Una historia, una canción’ tiene lugar en Úbeda, en tu casa, y habla del arraigo, de las raíces, de los olivares y del arte de tu tierra, pero también da voz al primer concierto de _juno, tu proyecto paralelo junto al compositor y teclista Martí Perarnau IV. ¿Qué es _juno?
Martí se incorporó como músico a mis giras en 2014. Nos dimos cuenta de que, en los acústicos, cuando solo estábamos él y yo, se creaba una conexión muy especial, muy bestia. El cincuenta por ciento de mis acústicos son improvisación y yo necesitaba a alguien que estuviera muy pendiente, que me leyese perfectamente.

«Con Martí Perarnau siempre he tenido la sensación de que estábamos en la misma onda, sincronizados»

Juntos hicimos la canción Hoy la bestia cena en casa (2019), que resultó una experiencia increíble, y a partir de ahí nos marcamos una disciplina de composición de cara a mi siguiente disco. Pero entonces nos dimos cuenta de que todo lo que estábamos creando tenía una entidad propia, pasaban cosas preciosas que no suelen suceder cuando compones en solitario como, por ejemplo, liberarte del ego. En todo proceso creativo hay una parte indispensable que te obliga a entrar en ti e ir a muerte y el ego actúa como espadachín abriendo camino.

«Con Martí me olvido del ego. Su energía y como tira de mí son suficientes. Ha conseguido cambiar mi forma de hacer música. En cierto sentido, componer con Perarnau me ha transformado»

Merichane, de Zahara, o la perfección en clave de pop © Guillermo Guerrero / G.O.Z.Z.

Hablemos del bombazo estratosférico que es ‘Merichane’, tu nueva canción, adelanto de tu próximo álbum y, sin duda, historia, desde ya, del pop español. Después de haberla compuesto, ¿te sientes la persona más libre de ataduras de este mundo?
Totalmente. La verdad es que no imaginaba lo que iba a suponer esta canción. No ha habido nada premeditado.

«Desde que compuse ‘Hoy la bestia cena en casa’ con Martí tengo claro que el pop es un lugar maravilloso para expresar ideas complejas de una forma mucho más accesible»

Si hubiese escrito Merichane hace años, en mi fase más cantautora, habría tenido que enfrentarme a ciertas limitaciones. Al hacerla en clave de pop y con una base bailable que se cuela en el cuerpo creo que hemos creado una especie de caballo de Troya que hace que el mensaje acabe llegando.

«Componer ‘Merichane’ ha sido precioso, pero compartirla ha sido la experiencia más salvaje de mi vida»

¿Cuánto placer proporciona hacer un vídeo —como el de ‘Merichane’— en el que le lanzas una peineta a tu anterior discográfica?
(Risas). Debo decir que Guille (Guerrero) es uno de mis mejores amigos, además del realizador de Merichane y de mis vídeos de referencia de los últimos diez años. Me conoce a la perfección. Guille escuchó la canción desde la primerísima versión y fue muy guay porque él iba proponiendo ideas visuales que siempre iban un paso más allá. En el caso de la frase que hace referencia a Universal no necesité explicarle lo que había detrás porque él conoce la historia perfectamente.

«Entonces un día llega y me dice: ‘Y aquí vas a hacer una peineta’. Y yo: ¡serás cabrón! Obviamente estuve de acuerdo» (Risas)

Si Martí está conectado musicalmente con mi cerebro, Guille lo está en todo lo demás. Tengo un equipo que es un sueño.

Nos encanta tu faceta como CEO absoluta de tu propio sello discográfico G.O.Z.Z. ¿Qué significan estas siglas?
¡Jo! Ahí si que hay una historia tristísima. Mi sello se iba a llamar Godzilla Records, que era el nombre más cool del universo, pero me escribieron desde Japón los abogados de Tōhō Films, que son los dueños de los derechos de Godzilla, animándome a desistir en el empeño si no quería ir a juicio.

«Me dieron diez días para quitarlo, pero apenas tuve una hora para cambiar el nombre y quitar a Godzilla del logo porque justo ese día, ese mismo día, tenía que mandar todo el diseño a la imprenta»

En una hora tuve que cambiar el nombre del sello y el logotipo. Fue horrible porque, nombre que se me ocurría, nombre que estaba registrado. Al final tiré de GOZZ y lo llené de puntos entre las letras para que nadie pudiera denunciarme. (Risas).

La guitarra favorita de mamá ya no es de mamá © Rafa Ariño

La guitarra que vemos en ‘Una historia, una canción’ está, por así decirlo, customizada por tu hijo. ¿Te ha cambiado en algo la maternidad?
Mi hijo tiene ahora 3 años y ha supuesto todo un viaje, un viaje maravilloso. Ser madre me ha ayudado a gestionarme mejor.

«La verdad es que no entiendo cómo despiden a mujeres embarazadas porque una madre es la persona más eficiente que existe sobre la faz de la tierra»

Hago más cosas desde que soy madre que nunca. No queda otra. Cada segundo de mi vida con mi hijo es hipervalioso, como también lo son los que paso sin él. Tengo el cerebro dividido en dos.

«A las siete de la tarde tengo que estar en casa, sí o sí, y en los ratos libres aprovecho para escribir una canción, imaginar un videoclip, contestar a los mails urgentes o dar una entrevista. No sé cómo, pero lo hago»

Siempre he sido hiperactiva y a la vez un poco vaga. Procrastinar era mi palabra favorita. (Risas).

¿Cuál es el superpoder de Zahara?
¡Jopé! Alguna vez creo haberlo pronunciado, pero debía estar superborracha porque ahora no me acuerdo. (Risas). Mmm. Creo que la empatía podría ser mi superpoder, lo tengo desde muy pequeña cuando, con 14 años, ofrecía pequeños recitales y la gente conectaba con lo que les cantaba.

«Ahora bien, como todos los superpoderes, hay que usarlo en su justa medida porque te puedes perder en la otra persona. Pero sí, soy empática. Eso y que veo el futuro, claro» (Risas)

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