Genio y carácter (mejor tener)

Jesús Castro

Dice siempre lo que piensa y lleva muy mal eso de tener que entonar el «sí, bwana». Asegura que le tachan de borde por directo y que hay un tipo de prensa de la que nunca se fiará (a nosotros nos ocurre los mismo). Tampoco cree que ser guapo —él, con su mirada Paul Newman, lo es con creces— sea un salvaconducto que todo lo haga más fácil.

Coincidiendo con el estreno de ‘Hombre muerto no sabe vivir’, su nuevo trabajo como intérprete, Jesús Castro (Vejer de la Frontera, Cádiz, 1993) recuerda lo «heavy» que le resultó dejar su tierra por un Madrid en el que su cara se había apoderado de todas las marquesinas en los días de ‘El niño’, la película que le colocó en el disparadero.

Afirma que no ha cambiado y que tampoco tiene miedo a que le encasillen como guaperas o chulito porque mejor eso que hacer cola en el paro o morir de aburrimiento y frustración. Reconoce que Hollywood todavía le queda lejos y grande, que ha cometido fallos de los que va aprendiendo y que su mayor acierto es trabajar duro sin olvidar nunca quien es y de donde viene. Castro en estado puro.

¿Te gustan las entrevistas? ¿Qué tal te llevas con los medios de comunicación?
Me gustan, sí, y con la gran mayoría de medios tengo una buena relación.

«Hay un tipo de prensa que no me interesa, con la que no tengo confianza ni quiero tenerla, pero por norma general me gustan las entrevistas y me lo suelo pasar bien»

La mayoría son respetuosas, aunque luego están esas que venden lo de siempre, claro.

Esperemos que en esta te lo pases bien. ¿Naciste o te hiciste actor?
Me estoy haciendo actor, sigo haciéndome actor cada día.  

¿A qué aspirabas antes de que la interpretación se cruzase en tu vida?
Me gustaba mucho el fútbol, pero no quería ser forzosamente futbolista, pensaba más bien en hacer algo vinculado con el deporte.

¿Cómo se lleva lo de saltar a la fama con 21 años?
(Risas). La verdad es que fue un poco extremo, pasé de estar en Véjer, mi pueblo de 17.000 habitantes, a estar Madrid donde en casi todas las marquesinas estaba mi cara. Fue un cambio bastante heavy. Lo que ocurre es que al final vas viendo que tu vida es otra y no hay que venirse arriba ni abajo, porque al estar expuesto está claro que no todo son halagos.

«Lo único que te tiene que importar es lo que digan tu familia y los tuyos, porque hoy con las redes sociales todo el mundo puede opinar e ir de sabio, inteligente o moralista»

Hay que saber ver lo que hay detrás de cada pantalla.

¿Cuál ha sido tu principal escuela?
Aprender rodando. Un rodaje es mucho tiempo y en todo ese tiempo estás con grandes actores, directores y profesionales. No hay mejor escuela que un rodaje.

¿Has conseguido ser Jesús o aún te llaman ‘el niño’?
Hay de todo, aunque la verdad es que de niño me queda ya poco. Esa peli la vio mucha gente y yo le tengo muchísimo cariño porque fue con la que empezó todo. Cada vez me pega menos lo de niño, pero no me molesta que me lo llamen.

«Mucho me temo que cuando tenga 50 años me seguirán llamando ‘el niño'» (Risas)

Eres parte de ‘El niño’, ‘La isla mínima’, ‘El príncipe’, ‘Mar de plástico’, ‘La reina del sur’ y otras muchas películas que han funcionado bien en taquilla hasta llegar a la presente ‘Hombre muerto no sabe vivir’, ¿hay algún secreto para que nunca te haya faltado trabajo? ¿Tendrá algo que ver tu mirada?
Lo de la mirada… no lo sé. La verdad es que no sabría qué decir. Desde que empecé hasta el día de hoy no he parado de trabajar tanto en el día a día de un rodaje como personalmente, recibiendo clases y formándome todo lo que puedo.

«Creo que he tenido mucha constancia y que estoy sabiendo invertir en mí trabajando duro. También he sufrido bastante durante el proceso aunque eso, lógicamente, desde fuera no se percibe»

¿Los guapos lo tenéis más fácil?
Depende de para qué. Creo que a veces ser guapo ayuda y otras perjudica.

«A veces da la impresión de que para ser un buen intérprete tienes que ser necesariamente feo»

¿Cómo ha sido el rodaje de ‘Hombre muerto no sabe vivir’ y qué supone para ti esta película?
Ha sido un rodaje muy duro en el que también nos lo hemos pasado bien gracias a Ezekiel Montes, su director. Ha sido un honor trabajar junto a grandes actores como Antonio Dechent o Rubén Ochandiano, que también increíble y una gran persona. Tengo muchas ganas de disfrutar de la película con calma —aún no la he visto completa—, pero creo que si la intensidad del rodaje se refleja en la pantalla va a estar muy muy bien.

¿Tienes miedo a encasillarte en el rol de guaperas chuleta? «No, solo tengo miedo a quedarme parado muerto del asco»

¿Qué personaje te gustaría interpretar?
Cualquiera que se aleje de lo que he hecho hasta ahora es bien recibido.

«En esta profesión pocas veces te puedes permitir el lujo de elegir y ahora —con la crisis— mucho menos. Ahora toca sobrevivir»

Ha estado todo terroríficamente parado.

Si tuvieras una varita mágica, ¿qué harías con ella?
No la usaría, la dejaría en una caja. Quiero ver qué me depara el futuro cuando toque y hasta donde me lleva la vida.

¿Te gustaría trabajar en Hollywood?
Para mí, ahora mismo, Hollywood sería como empezar la casa por el tejado, se me caería encima. Mi siguiente proyecto sí es fuera de Europa con lo que, un poco, empiezo a exteriorizarme. (Risas).

¿Cuál ha sido tu mayor acierto hasta la fecha?
¡Uf! No sé, hay proyectos en los que me he sentido muy bien y otros en los que no tanto, pero no sabría decirte. Los fallos y los errores forman parte del aprendizaje y sin fallos no se aprende, así que los fallos que he tenido los asumo con normalidad.

«Mi mayor acierto sí lo tengo claro: soy constante y tengo claras mis prioridades, sé quienes son los míos y quienes no, sé de donde vengo y quien soy. Nada de eso se me olvida»

Cuando tenga 60 años seguirñe siendo igual, porque esa es mi base, es lo que soy. Esos son mis principios.

¿Te ha cambiado la fama?
No, y mis amigos y mi familia me lo dicen. Igual he tenido que tirar más de paciencia. Normalmente, la gente es muy amable y educada, pero siempre hay alguna oveja negra.

«Sé que tengo carácter y genio. Cuando me encuentro con alguien que no es respetuoso o no mantiene las formas a la hora de, yo que sé, pedir una foto tengo que contar hasta cien»

En Masterchef no contaste hasta cien… «Tuve un rifirrafe con Jordi Cruz que la prensa amplificó demasiado. No tengo absolutamente ningún problema con él, porque me parece un tío genial, pero hay formas y formas de decir las cosas»

Los jueces del concurso están acostumbrado a que nadie les lleva la contraria y yo, la verdad, llevo muy mal eso de decir «sí, bwana» a todo. (Risas).

¿Siempre dices lo que piensas?
Sí, sí y sí. No sé si es bueno o malo, pero es así. Si cuando me hacen una entrevista tuviese que decir lo que la sociedad quiere escuchar, o algo políticamente correcto, entonces mejor que en vez de a mí se la hagan a un político.

¿Quién te inspira? Queda claro que los políticos no.
(Risas). No, desde luego que no. Un político nunca me inspirará ni en lo personal ni en lo profesional. Me inspiran los padres de familia que luchan y salen adelante pase lo que pase.

«Me gusta la gente que aunque tenga miedo es capaz de avanzar y adaptarse»

¿Quién es Jesús Castro?
Soy una persona bastante introvertida, pero cuando estoy con los míos me gusta reírme y hacer el payaso. También es verdad que soy algo serio. Tengo momentos para todo, depende de dónde esté y con quién. La gente que llega a conocerme suele sorprenderse porque la portada del libro no coincide con el interior.

«A veces me tachan de borde porque soy directo, pero por encima de todo eso soy un buen tipo»

Los 30 se acercan. ¿Qué quieres ser de mayor?
¿Aún no soy mayor?

No.
OK. Pues quiero seguir dedicándome a lo que me dedico, quiero seguir formándome como actor y ver hasta dónde soy capaz de llegar.

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