Demasiados en la Tierra

Guillem Anglada-Escudé
influyo_ © guillem anglada

[Entrevista publicada originalmente el 18 de junio de 2020]

Mientras la mayoría de los niños de su edad pensaban en ser futbolistas o bomberos —hoy en día quieren ser youtubers—, Guillem Anglada-Escudé (Ullastrell, Barcelona, 1979) tuvo claro que quería ser otra cosa. Le gustaban las ciencias y toquetear aquellos ordenadores que funcionaban con cintas de casete. ¿Los recuerdas? Pero fueron las novelas de Kim Stanley Robinson —Marte Rojo, Marte Azul y Marte Verde— las que determinaron el futuro del descubridor de Proxima b, un exoplaneta con propiedades similares a las de la Tierra y en órbita alrededor de Proxima Centauri, la estrella más cercana al Sol. Este descubrimiento, uno de los hitos científicos de la década, le ha valido numerosos reconocimientos en todo el mundo, como que la revista Nature lo situara entre los diez mejores científicos de 2016 o Time lo reconociera como una de las cien personas más influyentes en 2017. 

Además de esos logros, Anglada-Escudé ha trabajado en proyectos internacionales, ha sido investigador postdoctoral en la Carnegie Institution for Science en Washington DC (EEUU), la Universidad de Goettingen (Alemania), la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido) y la Universidad Queen Mary de Londres, donde ha trabajado como profesor asociado. Tras este impresionante periplo internacional, ha vuelto a España para sacar rendimiento a la Beca Ramón y Cajal del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE), que también está integrado en Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), y coordina el programa Desafío 12.5 para la vida más allá de la Tierra del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Lo suyo sí que es de otro planeta.

¿Estamos solos o acompañados?
Acompañados. Creemos que sí que hay vida básica, bacterias o células, en otros lugares. Vidas muy simples. Que exista vida compleja ya es bastante más raro. Por eso, igual es hasta mejor que estemos solos. Llevamos diez mil años con tecnología, pero este lapso de tiempo no es nada comparado con la vida del universo.

«Si hubiera civilizaciones un millón de años más avanzadas que nosotros estaríamos ante una magnitud inconcebible. Si estas civilizaciones existieran seríamos como hormigas para ellos. A veces, es mejor no llamar demasiado la atención»

¿Es la Tierra tan especial?
Sí, lo es. Hay muchos planetas con características similares, pero hasta cierto punto. Planetas parecidos al nuestro puede haber muy pocos. De hecho, estrellas como el Sol no hay tantas. El Sol, contrariamente a lo que se piensa, es una estrella bastante grande. Hay muchos planetas con estrellas pequeñas, pero sistemas planetarios como el nuestro, con planetas gigantes y parecidos a la Tierra, hay un uno por ciento. Y de ese porcentaje, planetas en los que se hayan dado las condiciones necesarias para que emerja vida compleja y estable durante mucho tiempo para que pueda evolucionar… no tantos.

La vida en la Tierra comenzó muy temprano, pero le ha supuesto mucho tiempo evolucionar hasta formas más o menos complejas. Equivalemos a unos pocos segundos al final de una historia muy larga. La Tierra ha sido un planeta muy estable durante muchos miles de millones de años. Eso no es muy común y explica la paradoja de Fermi, que plantea que si existen tantos planetas y estrellas, por qué nadie se ha comunicado aún con nosotros. La respuesta podría ser que se han dado muchas coincidencias improbables para hacer posible la vida compleja en la Tierra.

Recreación de la superficie del exoplaneta Proxima b —descubierto por Guillem Anglada-Escudé el 24 de agosto de 2016—, en órbita alrededor de Proxima Centauri, la estrella más cercana a nuestro Sol © ESO / M. Kornmesser

¿Cuál es tu película favorita de ciencia-ficción?
Star Trek: Primer contacto, una película que viaja en el tiempo y describe el primer contacto de la Humanidad con extraterrestres, los vulcanos que llegan a la Tierra. Es el año 2063 y se supone que los humanos han hallado la fórmula para viajar más rápido que la luz a través del espacio. Me gusta este argumento porque describe un poco lo que ocurre en ciencia cuando vives un momento de cambio, cuando un descubrimiento o una nueva tecnología transforman todo el funcionamiento anterior. A mí me interesa más la exploración en sí que la ciencia pura. Estoy en ciencia por explorar y contribuir a descubrimientos que permiten llegar a sitios nuevos, a dimensiones nuevas —ya sean ciberespacios o planetas distintos—, o que lleven el desarrollo cultural de la Humanidad a otros campos.

«Me fascina la Revolución Industrial, las nuevas tecnologías, los ordenadores, la era digital y, sobre todo, encontrar exoplanetas alrededor de las estrellas»

¿Y qué película reflejaría de forma más fidedigna tu día a día como astrofísico? 
Me gusta mucho Marte, de Ridley Scott, protagonizada por Matt Damon. No habla de lo que hago exactamente a diario, pero sí de lo que me gustaría hacer; refleja bastante bien partes de nuestro trabajo en cuanto a exploración, tecnología o complejidades de la ciencia. También me interesa Contact, de Robert Zemeckis y Jodie Foster, no solo por el hecho de que el argumento describa un primer contacto con extraterrestres, sino por cómo la Humanidad se vuelca en torno a un hecho trascendental como sería el haber detectado vida inteligente en el espacio.

Profesionalmente, ¿cuál habría sido tu plan b?
Si no me hubiera dedicado a la ciencia, me hubiera gustado ser arquitecto, pero la nota de corte era más alta y yo no era un buen estudiante.

¿En qué época te hubiera gustado vivir?
En el pasado no, la verdad. Todo lo que estamos usando hoy son descubrimientos de las teorías de la física cuántica o de la relatividad general, entre otras; teorías de los años 20 y 60. No veo que hoy haya teorías radicalmente distintas a las que había. Quizá, nacer diez o veinte años más tarde podría resultar más emocionante.

«No creo que dentro de doscientos años las teorías científicas vayan a ser radicalmente distintas a las que hoy tenemos. Van a mejorar, pero no cambiarán mucho»

¿Podremos los humanos vivir lejos de la Tierra algún día?
La Mars Society proyecta construir una ciudad en Marte con lo necesario para mantener con vida a un ser vivo, se trata de reproducir el mismo escenario que aporta la Tierra extrapolándolo a otro planeta. Estamos estudiando hasta qué punto podemos ser sostenibles. Si llegamos a la conclusión de que no lo somos, de que se necesitan demasiados kilómetros cuadrados para mantener vivo a un humano, igualando o superando incluso la superficie de la Tierra… entonces no será viable. A largo plazo, en lo que hay que pensar es en reducir la población de la Tierra, algo que de momento no está muy bien visto. Pero la evidencia es que somos demasiados en el planeta. Si queremos vivir bien, somos demasiados.

¿Cuándo podría ser realidad la vida en Marte?
Ir a vivir no es problema. Es lo mismo que hacemos en la Antártida. Podemos mandar a gente. Es caro, pero se puede. Lo decisivo es determinar nuestro grado de sostenibilidad. Físicamente no es ciencia-ficción, es ciencia pura. Puedes comprar todo lo que necesitas para construir una casa en Marte. Pero el reto es construirla con materiales de allí, de Marte. Los números salen, pero la cifras de estos recursos resultan muy exageradas porque, por ejemplo, allí tendrás que fabricar el aire, generar energía… La sostenibilidad de nuestra civilización está bajo sospecha.

 

Guillem Anglada-Escudé durante el European Young Leaders (EYL40) celebrado en Londres en 2019 © Philippe Molitor -Gleamlight

¿Con qué sueñas?
Sueño con poder viajar a sitios inhóspitos como la Luna o Marte, con participar de esa aventura. Por ahora, trabajamos desde el ordenador. Pero, sí, me gustaría ir a la Luna. Si no pudiese, me conformo con ir a la Antártida para llevar a cabo algún proyecto. Me apasiona la exploración, llegar hasta el límite de algo nuevo. Creo que, con un poco de suerte, podré cumplir mi sueño de ir a la Luna. Lo de Marte lo veo más difícil.

¿Cuál es tu lugar en la Tierra?
Ullastrell, mi pueblo, es uno de mis lugares favoritos en el mundo. Si pudiera elegir un sitio para irme a descansar iría a los Pirineos. Hay un valle al que me llevaban de pequeño, el Vall de Cardós, que me encanta por la verticalidad de sus montañas y su naturaleza. Me trae muy buenos recuerdos. 

¿Y el cielo más bonito que has visto?
Recuerdo dos cielos espectaculares. Uno de ellos es el mar de nubes que se produce en Tenerife cuando, tras haber estado toda la noche trabajando en el telescopio, sales fuera y empieza a salir el Sol. El otro sería en el hemisferio sur, en Chile, porque la bóveda celeste no tiene nada que ver con la del hemisferio norte. Las estrellas brillantes no son las mismas. El cielo nocturno del hemisferio sur es una de esas maravillas que valen mucho la pena.

¿Cómo está afectado la pandemia a la ciencia?
Hay otra crisis que tenemos encima que es la del cambio climático. Es parecida a la del Covid-19, que ha sido mucho más rápida, pero la del cambio climático es igual de grave o peor. La discusión de si la ciencia tiene que tener utilidad o no siempre está encima de la mesa. Creo que hay que tomar un poco de perspectiva. El ministro Pedro Duque ha dicho que hay que hacer ciencia con capacidad dual, es decir, que sea útil para distintos campos dependiendo de las necesidades. Es un concepto moderno, una nueva forma de trabajar, a la que los científicos de hoy van a tener que acostumbrarse.

«Cuando los sanitarios tuvieron que ponerse a trabajar horas extras, los científicos también tendríamos que haberlo hecho. Alguien debería habernos puesto a trabajar extra. Y no se hizo. En estos meses ha habido un despilfarro de potencial por una serie de dinámicas erróneas que arrastramos desde hace mucho»

¿En qué medida influye en la ciencia el hecho de que el poder político esté en manos de personas que no creen en ella?
No es cuestión de ciencia o no ciencia. Si a ti se te rompe el grifo, llamas al fontanero. La ciencia no es una religión, es un método, una forma de operar. Si yo sé que tengo A y B, normalmente sale C simplemente aplicando la experiencia. En casi todos los campos, el especialista es el que toma las decisiones, algo que no ocurre con la ciencia. Creo que debería hacer un cuarto poder en las democracias que tendría que ser el asesoramiento técnico. Si el científico dice A, B, C o D, el político no puede salir diciendo Z. Es algo temerario. Creo que deberíamos aspirar a que eso no continúe ocurriendo.

0%