Hágase la luz sin impuestos

Eugenio García-Calderón
Fotografía: RAFA CABAL

Y la luz sin impuestos se hizo. En 2018 el Gobierno de España reculó al cambiar una ley que, desde cualquier punto de vista, resultaba retrógrada, abusiva e injusta. Aquella nueva norma eliminaba las barreras económicas y administrativas que impedían el desarrollo del autoconsumo energético, eliminaba el llamado ‘impuesto al sol’. Nuestra estrella tipo-G nos regala su poder y su energía desde el origen de los tiempos, pero yo, que gobierno sobre ti, me entrometo en la ecuación con prepotencia y te endilgo cargos y peajes para mayor gloria de las eléctricas. La batalla —ardua— se ganó gracias al empeño y el activismo de personas como Eugenio García-Calderón (Madrid, 1994), nuestro protagonista.

Ingeniero de la energía, divulgador y entusiasta, García-Calderón se cansó del parque eólico en el que trabajaba y se lanzó a descubrir Latinoamérica para conocer en primera persona lo que es vivir cuando no te puedes conectar a una red eléctrica. Atrás quedaba su zona de confort y por delante la gran verdad: vivimos en un mundo terriblemente desigual. Su periplo no cayó en saco roto y al volver a casa su ingeniosa cabeza se puso a dar vueltas para concretar un proyecto sencillo y perfecto (las grandes ideas son así).

De esta forma nació Solar Cube, una divertida linterna solar pensada para durar más de diez años que, a cambio de ocho horas de sol, regala ocho horas de estupenda luz. Por cada Solar Cube vendida en España, Light Humanity —la empresa fundada por Eugenio— financia otra unidad para una familia del Amazonas, área del planeta con más de 15 millones de habitantes sin acceso a la electricidad.

Luz solar contra nocivas lámparas de queroseno y otros combustibles fósiles, energía limpia y renovable contra oligopolios, gobiernos y caraduras. La generación de Eugenio García-Calderón —y posteriores— está llamada a cambiar el mundo. Ahora o nunca.

¿Fuiste el atípico niño inventor que dejaba con la boca abierta a todo el mundo?
Siempre me ha gustado cacharrear, construir aparatos y enfrentarme a problemas técnicos hasta resolverlos. De pequeño desarrollé algunos inventos. Mi padre es ingeniero y también construye sus propios artilugios, él siempre ha sido mi inspiración.

«Todo lo que tenga que ver con electricidad, cables y motores me apasiona»

Lo primero que monté fue la maqueta de un tren eléctrico bastante grande y sofisticada; cuando la acabé empecé a aburrirme así que la desmonté y diseñé otra. Durante los veranos, en Castro Urdiales, también construía cosas con los amigos. Inventamos una megatorre de sonido —que montamos sobre un carro con muchísimos altavoces que alimentábamos con un generador diésel— para animar las fiestas porque en el ayuntamiento no organizaba nada para los jóvenes.

Eugenio García-Calderón o la capacidad real de cambiar el mundo con 27 años © Rafa Cabal

¿Qué te llevó hasta el Amazonas?
Estudié Ingeniería de la Energía en la Universidad Politécnica de Madrid, luego me fui de Erasmus para acabar la carrera en Dinamarca y de ahí salté a Latinoamérica para hacer un master sobre almacenamiento de energía. Me enamoré de una chica brasileña y cuando empecé a desarrollar mi proyecto de lámpara solar aposté por el Amazonas, donde 15 millones de personas viven sin acceso a la electricidad.

«Había viajado por otros países, pero el Amazonas me atrapó»

La relación amorosa no prosperó, la idea de enfocar mi trabajo en esa zona del planeta sí.

Eres una persona emprendedora y comprometida. ¿Cómo se manifestó el idealista que había en ti?
Desde pequeño me chocaba mucho ver a gente durmiendo en la calle, en portales. No terminaba de entenderlo y nunca lo haré. Me sentía muy frustrado.

«Cuando acabé la carrera fui durante un tiempo a la Cañada Real de Madrid para dar clases a los niños. Necesitaba salir de mi burbuja de confort, donde todo estaba bien, y enfrentarme a la realidad, donde casi todo iba mal»

Mis padres son dos autónomos que han trabajado muchísimo para que a nosotros no nos faltase de nada —somos tres hermanos—, empezando por la mejor educación posible. No teníamos lujos, pero en casa nunca faltó de nada.

«Me siento un gran afortunado que sabe que debe ayudar a los demás»

La lámpara Solar Cube de Light Humanity, empresa y ONG fundada por Eugenio García-Calderón, proporciona ocho horas de luz a cambio de ocho horas de sol © Light Humanity

¿En qué coyuntura creas Light Humanity?
Nace como una ONG, llamada Soberanía Energética, que sigue activa y cuya finalidad es garantizar el acceso universal a la energía y combatir el cambio climático.

«La empresa se creó en 2018 para poder generar e inyectar fondos a la ONG»

Ambas hacen lo mismo, pero la ONG se centra en reducir las desigualdades impulsando proyectos de energía solar en zonas desfavorecidas que dependen de combustibles fósiles, como el Amazonas, Mozambique, Madagascar o, más cerca, la Cañada Real de Madrid.

¿Cuánto gana al mes el fundador y coordinador de Light Humanity?
Hasta el año pasado no tuve un sueldo y el que ahora tengo es de lo más básico, unos 1.000 euros netos al mes, el resto se lo llevan Hacienda y la Seguridad Social.

La Solar Cube tiene dos potencias de iluminación LED —media (21 lúmenes) y alta (40 lúmenes)—, pesa 79 gramos y sus dimensiones son 8 x 8 x 3 cm. Cuesta 24 euros © Light Humanity

¿Cómo nace la linterna Solar Cube: 8 horas de sol = 8 horas de luz?
Nace para reemplazar a las linternas de pilas y otras fuentes de luz que usan combustibles fósiles. Solar Cube es, ante todo, un compromiso entre calidad y coste. En Europa estamos acostumbrados a tener luces demasiado potentes e innecesarias durante la noche, lo que también nos afecta negativamente porque a esas horas necesitamos poca intensidad lumínica para que el cuerpo empiece a segregar las sustancias necesarias que nos hacen dormir.

«Bien cuidada, la Solar Cube durará más de diez años. A los cinco hay que hacerle un cambio de batería y bombilla LED, pero el panel solar aguantará entre 20 y 25 años. Es tan fácil como un Lego porque puedes desmontar todas sus piezas manualmente, no tiene tornillos»

Tienda de Light Humanity en Breves, en el municipio del estado brasileño de Pará, próximo a la desembocadura del Amazonas © Light Humanity

¿Cómo fue el proceso de producción de las primeras Solar Cube?
Difícil, muy difícil, hasta que dimos con el diseño adecuado. La primera lámpara la empecé en casa con una batería y un LED de móvil reciclados. Una cosa es hacer el prototipo y otra bien distinta, el modelo a escala. Nos costó arrancar porque dar con el molde de inyección de la carcasa nos llevó seis meses. Nuestro partner de producción está en China y eso también complica las cosas, pero finalmente lo logramos.

Junto a la Solar Cube, Light Humanity también ha desarrollado Solar Bank —batería solar externa capaz de almacenar dos cargas de teléfono móvil o entregar 50 horas de iluminación— y Solar Folder —panel solar ultraligero, resistente y de alta eficiencia para cargar el teléfono móvil o cualquier dispositivo USB— © Light Humanity

Por cada lámpara que vendéis en España financiáis otra en las áreas en las que estáis presentes.
Nos planteamos regalar una por cada unidad vendida aquí, pero las donaciones generan infinidad de problemas. Ofrecemos financiación a las familias para que puedan ir comprando su lámpara en tres, seis o doce meses, siempre por menos dinero de lo que les costaría el queroseno. Por cada lámpara que vendemos en España conseguimos financiación para fabricar, distribuir y comercializar otra en el Amazonas —o donde estemos presentes— sin incrementar costes.

«Tenemos un punto de venta central en Breves, en el municipio del estado brasileño de Pará, y luego contamos con 18 mujeres ‘multiplicadoras de luz’ con puntos de venta repartidos en 18 ríos»

Les hemos dado una formación para que puedan gestionar la distribución y la comercialización y sepan reemplazar piezas. Cuesta arrancar, pero cada día hay más demanda. Vendemos unas 200 lámparas al mes y subiendo.

Light Humanity avanza en su objetivo: iluminar las noches del Amazonas gracias al sol © Light Humanity

Bodegas Ramón Bilbao se ha fijado en ti y en tu proyecto para convertirte en embajador de su campaña ‘Descubriendo sueños únicos’, en la que se traza un paralelismo entre dos emprendedores con una visión: el fundador de la bodega —y su espíritu aventurero en pos de conseguir vinos únicos— y tú. ¿Qué tal está yendo la experiencia?
Estupendamente. Han diseñado un pack que incluye dos botellas de Ramón Bilbao Reserva y una Solar Cube; por cada pack que venden envían una lámpara al Amazonas. No sé cómo nos encontraron, la verdad, pero me gustó mucho que apreciasen nuestro trabajo.

«La gente de Ramón Bilbao se ha comprometido con nuestra causa y nos está dando visibilidad. Son estupendos»

Ramón Bilbao ha creado un pack específico que incluye dos botellas de Ramón Bilbao Reserva 2015 junto con una lámpara Solar Cube de Light Humanity que puede adquirirse en la tienda online de la bodega Club Venturio y en diferentes vinotecas de todo el país por 27,5 euros. Por cada pack vendido, Ramón Bilbao envía otra lámpara solar al Amazonas.

¿Echas de menos tu vuelta a España en la bicicleta solar que construiste para alzar la voz contra el ‘impuesto al sol’?
Fue una experiencia muy bonita que me llevó de ciudad en ciudad y me permitió descubrir mejor mi país. Conocí a un montón de gente estupenda involucrada en cooperativas de energías renovables que peleaban por cambiar un modelo injusto de puertas giratorias por las que se colaban los oligopolios.

«Como joven, esa realidad me frustraba una barbaridad. Lo tenía claro, o cambiábamos esto o nos íbamos todos al traste»

Fueron 4.000 kilómetros en bici inolvidables.

Una Solar Cube ahorra la quema de 156 litros de combustible al año y favorece el tejido sociolaboral necesario para generar un consumo racional en el Amazonas © Light Humanity

¿Qué te viene a la mente cuando ves a directivos de grupos empresariales españoles dedicados a la producción, distribución y comercialización de energía imputados en asuntos turbios?
La gente está cansada del modelo tradicional de electricidad porque es un modelo lleno de oscuridad. Las compañías, la banca y el poder son de lo más conflictivos.

¿Cómo ves a los de tu generación? ¿Hay esperanza?
Nosotros asumimos que no lo vamos a tener igual que nuestros padres; ellos han conocido el empleo estable y han tenido más oportunidades.

«Nosotros somos una generación más iluminada. Nos toca vivir en la incertidumbre, pero nuestros deseos de soberanía, de libertad para cambiar y transformar el mundo, son imparables»

Venimos empujando fuerte. Tengo un montón de amigos trabajando en proyectos muy ilusionantes. Vamos a transformar la sociedad durante este siglo, es nuestra misión. Queda mucho por hacer.

Luz y esperanza para la humanidad © Rafa Cabal

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