Humor en defensa propia

Carlos Latre
Fotografía: José Irún

[Entrevista publicada originalmente el 17 de marzo de 2021]

Dicen que uno llega a la categoría de personaje cuando es imitado. En España, el mejor a la hora de reinterpretar otras vidas es, sin duda, Carlos Latre (Grao de Castellón, 1979). Con más de 600 personajes deambulando por su cabeza, el también humorista, actor y presentador, sigue siendo la máxima autoridad a la hora de poner voz —y alma— a quien merezca ser imitado.

Torrente, Julio Iglesias, Boris Izaguirre, Raphael, Juan Carlos de Borbón, Fernando Simón o José Luis Martínez-Almeida —entre otros muchos— cuentan con un poderoso alter ego que atesora ya 25 años de carrera, los necesarios para contruir un imaginario colectivo excepcional con el que todos disfrutamos y reímos. Solo por eso, Latre merece ya un señor monumento.

¿El humor siempre ha sido tu válvula de escape?
Me hice humorista en defensa propia porque fui un niño —según me han explicado hace poco— con un trastorno por déficit de atención (TDA) de libro. Me decían que era demasiado nervioso o, directamente, un cabroncete. Me pasaba los días liándola parda de una forma tremenda y siempre estaba castigado. Entonces me di cuenta de que cuando mis padres veían a un humorista o un especial de Martes y Trece en la tele se partían de risa. Fue cuando pensé: «esto me debería funcionar», y empecé a poner voces, a hacer imitaciones y todo eso. ¡Y funcionó! Las broncas y los castigos se transformaron en: «Venga Carlos, otra». Así me convertí en el niño gracioso y hasta hoy.

¿Cuáles fueron tus primeras voces?
Tenía un disco de Pedro Ruiz, El libro gordo de Pedrete, en el que él imitaba a Manuel Fraga, Santiago Carrillo y Felipe González; esas fueron mis primeras voces. En la adolescencia, seguí con los personajes de Al ataque, de Alfonso Arús. Y luego recuerdo, sobre todo, las actuaciones de Julio Sabala, y a gente de la radio, como Luis Figuerola-Ferretti o Javier Capitán, que eran los imitadores del momento y con los que empecé en este mundo. El gran cambio fue cuando empecé a crear mis propias voces.

A sus 42 años, Carlos Latre es uno de los mejores ejemplos de lo que talento más esfuezo pueden proporcionar © José Irún

¿Cómo te las arreglas para convivir con más de 600 personajes y no volverte loco?
Esa es la gran maravilla. Parece que es para volverse loco, pero sucede todo lo contrario. Las imitaciones me sirven para centrarme mucho más en mí mismo.

«Adentrarme en tantas personas, en tantas personalidades tan opuestas, reafirma absolutamente quién soy y refuerza mi personalidad. Psicológicamente, es un ejercicio muy chulo»

¿Utilizas a tus personajes como excusas en la vida real?
Sí, claro, tengo mis recursos. Cuando algo no me gusta lo digo de forma mucho más suave gracias a ellos.

«Llamar cabroncete a alguien a través de Torrente siempre funciona»

¿Cuál es el personaje más difícil al que has imitado?
El que está por hacer. De los últimos, cantar como Pablo López me ha resultado muy difícil; igual que con Ana Belén o el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que es bien complicado porque me obliga a llevar dientes postizos. Al final todos son muy agradecidos. Hacer de Boris (Izaguirre) es el reto más completo porque es el que más matices y musicalidad tiene aunque, precisamenre por esto, es el más agradecido. Tengo que reconocer que disfruto mucho con cada uno de mis personajes.

¿Cómo evolucionan tus creciones?
Lo primero es hacerme con la voz, es lo que me da la seguridad. El siguiente paso es la gestualidad, memorizar cada uno de los gestos: la forma de andar, los movimientos, la cadencia.

«Y a partir de ahí lo vital es captar el alma del personaje, lo que emana y desprende. El público tiene que ver en ti lo que recuerda del original. Ese es el éxito»

¿Algún famoso se te ha quejado en alguna ocasión?
La verdad es que no, al contrario. Tengo la gran suerte de que ha venido a verme gente de Casa Real, ministros como José Luis Ábalos —que me felicitó públicamente— o la vicepresidenta Carmen Calvo —que me envió una carta muy cariñosa—.

«Nunca he tenido problemas porque mi forma de trabajar e imitar no es hiriente»

Con una imitación o una parodia puedes ser muy ácido y crítico, pero mi forma de hacer es bastante familiar, casi diría que blanca e inofensiva.

One Man Show: Carlos Latre en estado puro o por qué no deberías perderte el espectáculo más visto y vendido de España en la actualidad.

¿Algún personaje pendiente?
Me hubiera encantado imitar bien a Frank Sinatra o a Luciano Pavarotti, aunque reconozco que me falta toda la técnica del mundo para poder hacerlo porque ellos —sí o sí— eran únicos e inimitables. Por contra, he tenido la gran suerte de conocer e interpretar a otros grandes maestros del entretenimiento como Gila o Chicho Ibáñez Serrador.

Televisión, radio, teatro, doblaje… ¿Cuál es tu medio?
El teatro, sin duda. Es el medio más maravilloso e increíble por la energía que se genera al tener al público delante, es como un examen diario. Me cuesta explicarlo de otra foma.

«Lo que hago sobre un escenario no tiene nada que ver con mi trabajo en televisión o en radio, es más rico y amplio. Despliego un abanico que es mucho más show, mucho más espectacular»

¿Cómo está yendo ‘One Man Show’, tu presente montaje en la cartelera madrileña?
Estamos alucinados y tremendamente contentos porque, a pesar de la pandemia y todo lo que conlleva, nos acaban de decir que somos el espectáculo más visto y vendido de España. Llenamos a diario el Teatro Rialto, algo que considero un gran regalo.

«El público está tan necesitado de risas, tiene tantas ganas de salir y de pasárselo bien, que nadie imagina la inmensa gratitud que estamos recibiendo a cambio función tras función»

El universo imitable de Carlos Latre llena cada noche el Teatro Rialto de Madrid.

Hablando de pandemia, ¿cómo la ha vivido Carlos Latre?
Primero tuvimos que parar muchos meses y posponer la gira por España; luego hubo que hacer frente a los toques de queda y las limitaciones de aforo.

«Como mínimo, hemos disminuido nuestra facturación un 40%, pero seguir aquí, hacer feliz a la gente y recoger su cariño siempre merecerá la pena. Estoy contento»

En junio volveremos a Barcelona para retomar lo que ya vivimos en diciembre, que fue una locura. Pese al confinamiento municipal, tuvimos sold out cada día. La preventa hoy, pese a todo, está funcionando genial. Somos muy afortunados y no debemos quejarnos.

¿España es un país de imitadores?
Sí, la imitación es una disciplina humorística muy arraigada en nuestro país, con nuestros chascarrillos y nuestra idiosincrasia, lo que ocurre es que aún no ha tenido todo el reconocimiento que merece. En Estados Unidos, por ejemplo, la mayoría de los grandes cómicos —Jim Carrey, Robin Williams, Kevin Spacey o Eddie Murphy— empezaron imitando y luego dieron el salto a la interpretación. Aquí cuesta un poco más, pero se puede.

De ahí que ahora impartas talleres de imitación y entretenimiento.
Los talleres de imitación en SOM Academy son lo que yo no he podido tener. Quiero ayudar a la gente que empieza a hacer realidad sus sueños. Ofrecimos las primeras clases magistrales la pasada primavera y ahora estoy como loco por volver a retomarlas en mayo.

¿Qué no soportas?
Me aburren mucho la mentira y la falta de compromiso; y la política cuando no tiene verdad, valentía y compromiso. Me horrorizan la injusticia, que le hagan daño a los niños y la situación que viven muchos de nuestros mayores. Me da muchísima pena que en España haya tanta gente sola que necesita ayuda y que ya no se acuerda de lo que es reír. Me apena terriblemente.

¿De qué se ríe Carlos Latre?
Tengo amigos muy graciosos, una mujer muy divertida y una hija que me encanta. Disfruto mucho con el arte de mis compañeros. El otro día estuve viendo a Los Morancos y me moría de risa; lo mismo me pasa con Raúl Pérez, Miguel Lago o El Monaguillo.

«Soy una persona risueña que intenta estar siempre de buen humor y pensar en positivo. Eso es lo más importante»

Imítame mucho © José Irún

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