Carrera de fondo

Darío Yazbek

Hijo y hermano de tres estupendos del cine, Darío Yazbek Bernal (Ciudad de México, 1990) camina solo desde hace tiempo, el suficiente para haber aprendido a qué saben el éxito y el fracaso. También entiende que relativizar es un arte complejo y necesario para afrontar carreras —así espera que sea la suya— largas y fructíferas. Tantea a conciencia cada nuevo proyecto que cae en sus manos y no le importa cobrar poco si lo que llega es consecuencia de la creatividad y el talento. Ha aprendido a decir no y, sobre todo, a reírse de sí mismo cuando hace falta. Tras el boom planetario de ‘La casa de las flores’ y la necesaria ‘Nuevo orden’ —León de Plata en Venecia el año pasado—, rueda ahora la que será la primera serie con acento español de Apple TV, ‘Now and then’, junto a Maribel Verdú. Un mexicano lindo e imparable.

Dibujo: Ignacio Lobera

Empecemos por la fama, ¿bendición o mal necesario?
La fama hay que dividirla. Hay que distinguir entre el yo que se proyecta hacia fuera y el yo privado, el íntimo. Son dos realidades que mantengo separadas por respeto a mi trabajo, a lo que hago, y para mantener la cordura.

«Dejarse llevar por la fama es tentador, pero puede ser demasiado y al final no te conduce a nada»

Me pasó con ‘La casa de las flores’, hasta que algo resonó dentro de mí y me dije: esto no es real. Porque la realidad es otra cosa: las redes sociales no son reales, la televisión tampoco. Me gusta mi profesión, pero si no protejo mi materia prima, mi interior, será muy difícil que mi trabajo resulte honesto.

«Hay que aprender a protegerse. Puedes recibir doscientos comentarios positivos, pero basta con que haya uno negativo para que sea ese el que se te clave. Lo importante es encontrar el equilibrio porque esta es una carrera de fondo»

Darío Yazbek, 31 años, en ‘La casa de las flores: La película’ © Netflix

¿Qué le debes a ‘La casa de las flores’ —la serie de tres temporadas y la película estrenada este verano— de Manolo Caro?
Estoy eternamente agradecido a este proyecto y a toda la gente que lo ha arropado. Hasta ‘La casa de las flores’ yo siempre había trabajado en películas indie, muy pequeñas, cine de autor, y de pronto me vi en un proyecto de alcance y éxito global, y eso también es muy gratificante. Cuando empezamos a filmar todo era una locura, no teníamos ni idea de lo que iba a pasar. Recuerdo que hablando con Verónica Castro nos dijimos: si pega, qué bueno; si no, no pasa nada, al menos lo habremos pasado muy bien.

«Cuando Verónica Castro estaba en pleno auge yo era muy pequeño. Es un mito y sentarse a chismear con ella fue… ¡impagable!»

¿Te llueven los proyectos desde entonces?
Mi forma de trabajar consiste en hacer solo lo que quiero hacer, pero teniendo siempre muy presente la coherencia.

«Ser coherente no es fácil: hay que saber decir ‘no’ y eso, créeme, puede resultar muy duro. El secreto está en encontrar un equilibrio entre lo que se quiere y lo que se debe»

‘Nuevo orden’ —dirigida por Michel Franco y protagonizada por Darío Yazbek— o qué ocurriría si los desheredados de México desplazasen a su prepotente élite económica.

¿Qué te ha quitado y qué te ha dado la pandemia?
Hubo una luz en medio de la pandemia porque pude ir a la Mostra de Venecia para presentar ‘Nuevo orden’ acompañando a Michel Franco —director del filme y ganador del León de Plata de la 77ª edición—.

«Viví Venecia como en un sueño, vacía. Fue realmente especial»

Otra luz fue que conseguimos rodar ‘Good Savage’, de Santiago Mohar Volkow, una película pendiente de estreno, muy chiquita, muy indie y hecha con mucho corazón. Todos los que participamos en ella lo hicimos, prácticamente, por amor al arte. Va de cómo los estadounidenses nos ven a los mexicanos. Un western muy loco.

En lo personal, pasó algo muy interesante. Al principio, muchos pensamos que esto iba a durar solo tres meses y ya, que en verano íbamos a salir, que iban a ser tres meses que nos iban a venir muy bien para parar un poco y detener ese ritmo de vida aceleradísimo que llevábamos. Agradecí mucho aquel primer momento cuando echamos el freno para respirar.

«Tuve mi propia revelación en plan: ahora el mundo va a ser un lugar increíble porque vamos a ser más cercanos y empáticos. Muchos creímos que iban a cambiar las cosas, pero no ha cambiado nada; de hecho, algunas cosas han empeorado»

Su padre: director de fotografía. Su madre: actriz. Su hermano: el gran Gael García Bernal. Él: el inimitable Darío Yazbek © La casa de las flores / Netflix

La interpretación es una carrera especialmente inestable. ¿Cómo lo afrontas?
La incertidumbre siempre es fuerte, sobre todo tras la pandemia. Hay muchos proyectos en el aire que aún siguen detenidos. Es el miedo constante del actor: no me van a volver a llamar en la vida, ya no soy relevante, se acaban de dar cuenta de que durante todo este tiempo lo estaba haciendo mal…

«Tengo otros proyectos como productor y también estoy escribiendo, lo que me ha ayudado a mantener la disciplina y la cordura. Lo más importante es tener los pies sobre la tierra»

¿Cómo construyes tus personajes?
Me gustan los proyectos arriesgados en los que haya preguntas tras el personaje. Si no hay preguntas, entonces para qué interpretarlo. Todo proceso artístico requiere dudas y preguntas. A partir de ahí es cuando yo creo mis personajes.

«Estoy convencido de que la creatividad nace de las dudas, de cómo voy a solucionar esta o aquella situación. Eso es lo que busco en un personaje»

Como intérprete creo en la simbiosis con mis personajes; todos los personajes son yo y yo soy todos ellos. La voz del personaje solo será real si viene de mí, si yo funciono como una caja de resonancia.

Cecilia Suárez, Darío Yazbek y Aislinn Derbez en ‘La casa de las flores: La película’ © Netflix

¿Qué has aprendido de tu profesión?
Que no hay que tomarse las cosas de manera personal. Lo importante es seguir adelante. Creo que hay que huir del encasillamiento porque el proceso artístico es algo mucho más grande, este oficio requiere de muchas experiencias y de estar en constante movimiento. Los años te dan libertad y seguridad.

¿Qué tal se lleva Darío Yazbek con las redes sociales?
Siempre he tenido una especie de relación amor-odio con ellas. Me parecen peligrosas porque lo que muestran no es real. Conozco a demasiada gente que vive angustiada, pendiente de la aprobación de las redes, y eso no está bien. Mi oficio es otro.

«Me tomo las redes sociales con sentido del humor, me gusta reírme de mí mismo y de lo que pasa, pero confieso que me dan miedo porque si no las controlas pueden arrastrarte al precipicio»

¿Qué le dirías a tu yo de hace cinco años?
Que confíe. Por más que uno lo dé todo, por más ganas y pasión —o desesperación— que le ponga a la vida, hay que aprender a ser paciente y a calibrar en la justa medida. He hecho cosas buenas, he hecho cosas malas, ¿cuál es el balance? Es eso, aprender a encontrar el equilibrio que te confortará en los malos momentos.

Darío Yazbek © Ignacio Lobera

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