Punto de inflexión

Marlango
Fotografía: ANITA MANEZ

Marlango vuelve a los escenarios para celebrar sus 15 años de aventuras musicales ofreciendo el que —muy probablemente— sea el concierto más especial de su elegante singladura entre las islas del pop, el jazz y el blues. La idea de esta función es de 2019, pero una serie de catastróficas desdichas con forma de pandemia obligaron a activar el pause.

Casi dos años después, retoman la iniciativa para agradecerle a su público lo mucho recibido y para decirle adiós a una etapa. Luego vendrá una gira por España a la que sucederá un periodo de reparador silencio en el que —en muchos sentidos— se decidirá el futuro del dúo. Desde aquí apostamos por la margarita que dice sí.

Dejemos que el destino mueva sus hilos y hablemos ahora con Alejandro Pelayo (Villacarriedo, Cantabria, 1972) y Leonor Watling (Madrid, 1975) sobre días de gloria, dedicación, entrega y lecciones de vida aprendidas. Nos encontramos en el primer día de un nuevo otoño.

Por Fruela Zubizarreta

Dos años después de un primer intento, os reunís con vuestro público —el jueves 30 de septiembre en los Teatros del Canal de Madrid— para celebrar 15 años de carrera —15 que se han convertido en 17—. ¿Qué estáis preparando?

Alejandro Pelayo_ El plan de hace dos años ha cambiado completamente. Queríamos resumir nuestra discografía, nuestros 15 años de carrera, y dejar Marlango ahí, en un punto y aparte. Pero la pandemia nos ha hecho replanteárnoslo todo. Nos dimos cuenta de que las rutinas e incomodidades de las que antes nos quejábamos —como tocar una noche en Almería y a la siguiente en La Coruña tras atravesar el país en furgoneta—, esa normalidad que tanto nos quemaba, ya no nos afectaba. En verdad, al estar confinados comprobamos que era eso precisamente lo que más echábamos de menos.

Leonor Watling_ Nos dedicamos a una profesión elegida y, por tanto, somos unos privilegiados. El confinamiento hizo que volviésemos a darnos cuenta de todo eso porque, de algún modo, se nos estaba olvidando. Estar sobre un escenario es un regalo.

«Todavía tenemos mucho que contarnos y que contar; el problema es que cuando estás en la vorágine de las giras te olvidas de todo. El silencio, la ausencia de ruido, es muy necesario para valorar realmente lo que tienes»

Alejandro y Leonor, Pelayo y Watling, hoy. Pese a aparecer serios en la imagen, hace tiempo que Marlango aprendió a tomarse la vida con más risas que solemnidades © Anita Manez

Este concierto de Madrid es también el arranque de una gira que se llamará con una de las dos nuevas canciones que ahora vais a presentar: ‘Si preguntas por ahí’. ¿Si preguntáis por ahí qué percepción tiene la gente tiene de Marlango qué creéis que escucharíais?

Leonor_
De todo. Hay mucha información desperdigada sobre nosotros. En general, nos preguntan mucho si seguimos tocando. (Risas).

Alejandro_ A mí mismo me cambia mucho la respuesta dependiendo del día. (Risas). Quien más y quien menos conoce alguna de nuestras canciones o nos ha visto en directo. La verdad es casi prefiero no saber las respuestas. (Risas). Ha habido algo de teléfono escacharrado en nuestra trayectoria, pero tenemos un público fiel al que nos debemos.

Siete álbumes de estudio entre 2004 y 2018. ¿Para cuándo el octavo?

Leonor_ De momento, tras este concierto y la gira, vamos a parar. Necesitamos parar y oxigenarnos.

¿Habrá artistas invitados en los Teatros del Canal?

Leonor_
Nos lo planteamos, pero, finalmente, no.

«Preferimos mostrarnos desnudos, volver a nuestros cuarteles de invierno ofreciendo canciones de toda nuestra discografía, más las nuevas, de la forma más esencial posible»

El concierto se transformará luego en un vinilo muy especial y, por supuesto, estará disponible en las plataformas de streaming.

¿Se va a grabar en vídeo?

Alejandro_ Vídeo de todo el concierto no, pero sí grabaremos el clip de ‘Si preguntas por ahí’. Lo que sí habrá es una edición especial de 150 pósteres para coleccionistas, numerados y firmados, con una foto maravillosa firmada por el gran Sergi Pons.

Os conocisteis hace 23 años, ¿cómo fue vuestro flechazo artístico?

Leonor_
¡Qué fuerte! ¡Qué mayores somos ya! (Risas).

Alejandro_ Conectamos porque compartimos un disco duro importante. A los dos nos apasiona la música americana de los años 40, 50 y 60 —ese universo sonoro por el que deambulan Ella Fitzgerald a Cole Porter, Billie Holiday o Frank Sinatra— y la inglesa de los 90, con grupos como Radiohead en cabeza.

«Empezamos haciendo versiones de todos esos clásicos que nos encantan, pero rápidamente, de forma muy natural, hizo acto de presencia nuestro propio material»


Leonor_ Cuando conocí a Alejandro venía de estudiar en la Juilliard School de Nueva York con unos zapatos de piel, blancos y negros, maravillosos y me dije: “Este pianista mola”. (Risas).

Leonor y Alejandro en 2018, en los días del álbum ‘Technicolor’ © Chucho Tragaluz

Viajemos a 2004, el año en el que se publica ‘Marlango’, vuestro primer álbum. De la noche a la mañana os convertís en el grupo cool español. ¿Cómo vivisteis ese boom que os convirtió en auténticos objetos de deseo sonoro?

Leonor_
Lo más curioso de nuestra trayectoria es que hemos hecho una especie de camino a la inversa.

«El primer disco nos llevó a dar conciertos en sitios muy grandes cuando apenas teníamos balas, nos faltaba munición. Éramos jóvenes, estábamos nerviosos y nos tomábamos a nosotros mismos demasiado en serio»

Y ahora, cuando tenemos un alijo importante de canciones a prueba de conciertos de dos horas o más, tocamos en lugares más pequeños —pero con mucho encanto—. En este viaje hemos aprendido a reírnos de nosotros mismos. Si nos hubiesen dado a elegir, habríamos preferido empezar por los sitios pequeños para luego llegar a los grandes. A ver, no es una queja, es la constatación de que las cosas nunca pasan como uno las imagina. (Risas).

Alejandro_ Lo vivimos como si fuésemos los invitados a una fiesta extraña de la que no tienes ni idea de cómo has ido a parar. Pero oye, ya que estás, disfrútala. Si todas estas personas piensan que tienes que estar ahí déjate llevar.

«Cuando echamos la vista atrás nos queda el recuerdo de una etapa que fue muy muy divertida»

¿Cuál ha sido el momento más oscuro de Marlango? ¿Llegó a haber un ‘hasta aquí hemos llegado’?

Alejandro_
Hubo muchos al principio, sobre todo después de cada concierto.

Leonor_ Teníamos unas broncas tremendas. Es lo que decía antes: nos tomábamos demasiado en serio.

Alejandro_ Vivíamos una pelea interior intensa porque nos atenazaba la sensación de que no estábamos a la altura.

«Nos faltaban experiencia y herramientas y la única solución que se nos ocurría era salir huyendo. (Risas). Por suerte no lo hicimos»

Si la observamos con perspectiva, ¿cómo definiríamos vuestra fama? En tu caso, Leonor, doble fama por tu carrera de actriz.

Leonor_ En mi caso se ha equilibrado.

«Ahora Marlango somos Pelayo y Watling, pero hubo momentos en los que Marlango era la banda de Leonor. Y eso a mí siempre me resultó muy incómodo»

Cuando eso dejó de pasar empecé a sentirme infinitamente más a gusto. Por lo demás, nuestra fama es llevadera y amable.

Marlango, un dúo con ángel © Chucho Tragaluz

¿En qué sigue siendo Marlango exactamente igual que en sus inicios?

Alejandro_
Justo en estos días que presentamos las nuevas canciones —‘Si preguntas por ahí’ y ‘Una y otra vez’— revivimos los mismos nervios y la misma emoción que cuando lanzamos la primera de nuestra carrera. Es como una adicción, como el que es ludópata o coquetea con sustancias, que nos proporciona emociones muy fuertes.

Otra adicción confesada es que amáis sobremanera la sensación de estar sobre un escenario en conexión con el público.

Leonor_ Totalmente. Yo no era del todo consciente de lo mucho que amo esa sensación hasta que llegó el confinamiento, a partir de ahí ya no me quedaron dudas.

A todos nos ha cambiado la pandemia —quien diga lo contrario, definitivamente, ha perdido la cabeza—. ¿Cómo os ha cambiado a vosotros?

Alejandro_ A mí me ha hecho valorar las cosas cotidianas, quizá tediosas, de las que muchas veces me quejaba.

«Yo quiero que mi vida esté llena de esas cosas cotidianas porque —ahora me he dado cuenta— son con las que más disfrutaba. Las giras, las horas en la furgoneta, las distancias, los hoteles… Me quejaba de vicio, lo reconozco»

Estar sobre el escenario es como cuando calculas la edad de un perrete, en la que un año nuestro equivale a siete de ellos. Todo eso te da estar ahí arriba, energía y alegría multiplicada por siete que luego te llevas a tu vida normal.

Leonor_ Exacto.

¿Qué tal os lleváis con vuestras respectivas sombras?

Leonor_ A ver, a veces me harto a mí misma —imagino que como todo el mundo—, pero todavía no he llegado al punto de disgregar mi personalidad y hablar de mí en tercera persona. (Risas). Yo creo que, precisamente por esto, disfruto tanto sobre un escenario o desdoblándome en un personaje.

Alejandro_ Como músico tengo la suerte de que mi piano ejerce un gran efecto balsámico sobre mis propias tensiones. Porque puedo llegar a ser bastante pesado, pero lo derivo hacia el piano y así casi nadie se da cuenta. (Risas). Mis hijos lo agradecen enormemente.

Marlango y sus puntos de inflexión © Anita Manez

¿Cuál es vuestro superpoder?

Leonor_ Qué difícil. Mmm. Creo que soy un buen metal conductor, soy buena dejando que las cosas pasen a través de mí para que lleguen a otra gente y se hagan realidad.

Alejandro_ Yo eso no. (Risas). Me gusta pensar que tardo en llegar, que soy algo inaccesible, pero cuando supero todos esos escollos soy un amigo para toda la vida.

Nos han contado que hay una botella de un vino estupendísimo esperando desde 2019 para ser abierta tras este concierto, ¿sigue intacta?

Alejandro_ Me temo que no. (Risas). Un martes cualquiera puede ser una ocasión excelente para celebrar lo que sea. Somos muy de vino.

Leonor_ El jueves 30 de septiembre de 2021 abriremos otra botella de buen vino, eso que nadie lo dude.

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