Más que capaces

Sonia Viñas

Aunque en el camino hacia la diversidad y la inclusión plena quede mucho por hacer, España es un rincón del mundo bastante avanzado y ejemplar en ambas materias. Hablamos hoy con Sonia Viñas (Lugo, 1978), directora de Fundación Universia y una de las mayores expertas en discapacidad e inclusión de nuestro país.

¿Qué es la Fundación Universia?
Es una iniciativa que nace en 2005 y cuyo propósito principal es generar programas de innovación cuyo contenido, principalmente, está relacionado con cambios que creemos necesarios en entornos educativos y laborales desde las perspectivas de la diversidad y la inclusión.

Sonia Viñas, presidente de Fundación Universia y experta en diversidad e inclusión.

¿Qué hace una licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración como tú
—máster en recursos humanos, experta en gestión estratégica y liderazgo social,
con un MBA en dirección de organizaciones de servicios profesionales— al frente de una fundación como esta? ¿Qué te trajo hasta aquí?

Pertenezco a la primera generación española a la que le tocó transitar entre el Bachillerato y la ESO. Soy de Lugo y recuerdo cuando la Universidad de Santiago nos mandó unos libritos azules sobre carreras profesionales de los que a mí solo me interesaba el capítulo de las salidas profesionales. Escogí la carrera de Políticas porque el libro ponía que podría trabajar en entidades sociales y eso era exactamente lo que yo quería hacer.

«Me enorgullece decir que empecé en Universia como becaria. Soy una persona muy ilusionada y muy perseverante que simpre ha creído que hay medallas de plata que saben a oro»

Definitivamente, creo en las segundas oportunidades. En octubre hizo tres años desde que alcancé la posición de directora de esta fundación, lo que aún hoy sigue maravillándome. Cuando crees en un proyecto y te entregas desde el corazón todo puede pasar. Solo un apunte: las posiciones que —como la nuestra— generan valor social tenemos menos reconocimiento que las que generan valor económico; en este punto, me gusta reivindicar que la economía no es más que una ciencia social.

¿Llegará el día en el que la palabra ‘discapacidad’ desaparezca de nuestro lenguaje?
La palabra discapacidad tiene que evolucionar. Ya ha ocurrido en el pasado, cuando expresiones como ‘minusválido’ dejaron de estar a la orden del día. Las palabras importan y hay que situarlas donde deben a medida que se producen los cambios sociales.

¿Qué hay que tener para ser un buen orientador educativo y laboral?
Como en todo, cuando un trabajo te gusta de verdad siempre te sale mucho mejor. Un buen orientador tiene que saber combinar el arte de descubrir la vocación de las personas con conocimientos reales del mercado laboral actual y futuro. En el caso con las personas con discapacidad, el rol del orientador es fundamental porque además tienen que motivar.

¿Existen distintos tipos de discapacidad según la clase social a la que se pertenezca?
Las diferencias existen desde el diagnóstico; un diagnóstico precoz contribuye sin duda a un mayor desarrollo.

«Cuantos más apoyos sanitarios, sociales, económicos y educativos tenga la persona con discapacidad mejor podrá ser su desarrollo»

Sin ánimo de generalizar, ¿la juventud de hoy ignora lo que es la cultura del esfuerzo?
Creo que el esfuerzo, tal y como lo entendíamos antes, su constructo, ha cambiado.

«Las generaciones anteriores medían el esfuerzo en función del tiempo invertido en una tarea. Para los jóvenes de hoy el esfuerzo está relacionado con la eficiencia»

Tampoco debemos perder de vista el contexto que, ahora mismo, es más difícil. Si alcanzas la eficiencia dispondrás de tiempo, tiempo como recompensa para poder divertirte y hacer lo que quieras.

«Los jóvenes de hoy tienen una visión muy enérgica de la vida y tienen claro que lo realmente importa es disfrutarla»

¿Cómo es el mercado laboral de hoy?
Es un mercado más volátil en el que las empresas están obligadas a asumir cambios constantes, lo que genera nuevos perfiles laborales. Ahora mismo hay una prevalencia de perfiles digitales, y también la certeza de que no importa tanto lo que hayas estudiado si no las competencias que hayas desarrollado.

«Lo que las empresas necesitan hoy son personas capaces de adaptarse al cambio constante»

¿En qué aspectos crees que, como sociedad, hemos mejorado sustancialmente?
Diría que donde más hemos evolucionado es en la parte de diversidad e inclusión, realidad que ya se refleja en el ámbito de la empresa. Las empresas que mejor gestionan su diversidad e inclusión, con fórmulas creativas y originales, dan forma a equipos que representan a la sociedad y por ello son percibidas de forma mucho más empática. Además, a mayor diversidad e inclusión más innovación y compromiso por parte de los empleados.

¿Qué queda por hacer?
Tenemos que ser capaces de interrelacionarlo todo mucho más: orientación, educación, empleo, emprendimiento, entornos, comunidades, transformación digital… Todo debe fluir mucho mejor.

En Fundación Universia habéis ayudado a más de 100.000 personas a encontrar su camino. De todas estas historias, a modo de ejemplo, ¿de cuál o cuáles te sientes especialmente orgullosa y por qué?
Hablaría de dos. La primera es una historia de actualidad conocida por todo el mundo, la protagonizada por la triatleta Susana Rodríguez Gacio —campeona del mundo, de Europa y paralímpica—, a la que hemos acompañado durante toda su carrera de Medicina y a la que hemos visto llegar a la portada de la revista Time. Susana representa perfectamente los valores de nuestra fundación y nos enorgullece especialmente haber caminado a su lado.

Luego hay otro grupo de historias anónimas que a mí me tocan especialmente, historias en las que se produce una discapacidad sobrevenida, inesperada, que obliga a la persona a replantearse toda su vida. Muchas de estas historias se saldan también con éxitos cuando sus protagonistas te cuentan cómo la discapacidad termina dándoles más de lo que les ha quitado porque les ha hecho enfrentarse a realidades insospechadas, a verse en lugares en los que nunca se habían imaginado y a superarse.

¿España es un país sensible ante la discapacidad o aún nos queda un largo camino por recorrer?
El tema de la discapacidad sí importa a los españoles, contamos con un tejido asociativo maduro que respalda al colectivo de manera eficaz. Deberíamos mejorar, eso sí, a la hora de escuchar porque la discapacidad evoluciona, no es una situación estanca. Y también tenemos que huir de los escenarios de protección para llegar a los escenarios de empoderamiento.

Fundación Universia es una realidad impulsada por Banco Santander. ¿Te consta si existe una implicación personal de Ana Botín en vuestro trabajo?  
El compromiso con la diversidad y la inclusión es una de las prioridades del banco; de hecho, las personas con discapacidad son consideradas un colectivo prioritario en Banco Santander. Tenemos una serie de desafíos por delante bastante ambiciosos en los que nuestra fundación va a estar muy presente como palanca de transformación cultural.

¿En qué otras causas crees?
Creo en muchas causas, pero quizá la que más me hiere y duele sea la desigualdad. Mi pelea está en la lucha por la igualdad de oportunidades. Tengo tres hijos pequeños que van a un colegio público y últimamente me choca mucho este modelo educativo tan basado en la memorización y en una sobrecarga de deberes que, sin duda, necesita el apoyo de los padres e incluso apoyo cualificado; la cuestión es, ¿cómo afecta todo esto a las familias que lo tienen más difícil? y ¿cómo esa brecha se está generando cada vez más en edades más tempranas? Me parece muy injusto marcar a alguien desde tan pequeño.

¿Cómo es el mundo ideal que imagina Sonia Viñas?
Imagino un mundo en el que tu pasado no determine tu futuro, en el que eduquemos de manera diferente para que todos puedan aprender por igual, un mundo en el que el trabajo no sea un lugar sino una acción desde cualquier lugar, un mundo coherente entre lo que se dice y lo que se hace, de responsabilidades más que de culpas.

«Imagino un mundo en el que, en definitiva, podamos respirar mejor en todos los sentidos»

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