rafael fabrés © influyo

construyo

Nos pierde la arquitectura valiente e ilustrada hecha a medida de las personas, el interiorismo capaz de poner en escena una historia fascinante, el empeño de algunos elegidos a la hora de sacar adelante sus proyectos contra viento y marea y, sobre todo, la gente con capacidad para liderar equipos de éxito en los que nadie se aprovecha de nadie.